domingo, agosto 21, 2011

Hobsbawm equipara la crisis financiera con el derrumbe de la Unión Soviética

El historiador británico, considerado uno de los académicos más influyentes, abordó la crisis financiera mundial en una entrevista con la BBC. En ella, afirma que el mundo volvió al lenguaje del marxismo. 
   El historia británico Eric Hobsbawm (de 91 años de edad), considerado uno de los historiadores más influyentes, abordó la crisis financiera internacional en una entrevista con la BBC. En ella, analiza su efecto sobre el capitalismo y la economía mundial. Asegura que el mundo entero volvió al lenguaje del marxismo.

-P: Mucha gente considera que este retorno al rol del Estado es un retorno al socialismo. ¿Cómo lo describiría usted?

-H: Esta es ciertamente la peor crisis del capitalismo desde los años 30. Recuerdo un titular que leí hace unos días atrás en el Financial Times que decía "El capitalismo está convulsionado". Hacía mucho tiempo que no tenían esa clase de titulares en el FT.

Esta es la crisis mas dramática de los últimos años. Lo es en la ideología de mercado libre aplicada por el oeste. Como afirmaban Marx, Engels y Schumpeter la globalización es increíblemente inestable, opera a través de una serie de crisis. Esto está ocurriendo y creo que debe reconocerse como el fin de una era en particular.

Habrá menos debates sobre movimientos y subas, y muchos más sobre el rol por parte del Estado, de un modo u otro. Ya tuvimos un Estado como el generador de los últimos resultados, debemos regresar a la idea del Estado como gestionador de esos resultados. Va a haber una economía mixta incluso en el área privada, con mucho más intervención que antes.

-P: Las acciones adoptadas hasta ahora podrían definirse como pragmaticas, ¿Qué piensa del Estado como redistribuidor?

-H: Creo que será pragmático del modo en que venía siéndolo. Lo que sucede es que por 30 años o más el capitalismo global ha operado de un modo increíblemente inestable, a excepción de algunos países en desarrollo que desestimaron este hecho. En Brasil en 1980, en Méjico en 1990, en Asia y Rusia en 2000, en Argentina... todo el mundo sabía que esto traería catástrofes a corto plazo.

Ahora tenemos los mismos incentivos que había en los ‘30, de saber que nada está hecho. Los peligros políticos y sociales son efectistas, y esto es después de todo el modo en que el capitalismo se reforma a sí mismo durante y después de la guerra, bajo los principios del “nunca más”, “nunca más correr riesgos otra vez”. Así ocurrió en los ‘30.

-P: Usted vio esos riesgos hacerse realidad: estuvo en Alemania cuando Adolf Hitler llegó al poder. ¿Usted cree que podría darse algo remotamente parecido a eso, como una consecuencia de lo que está pasando ahora?

-H: En 1930 los efectos políticos netos en la Gran Depresión fueron el fortalecimiento de la derecha, esta creció enormemente. Hubo dos excepciones, una en Escandinavia que pudo moverse a la izquierda y sobrevivir hacia el socialismo y la democracia, y -curiosamente- en Estados Unidos, donde reaccionaron a quien sería el equivalente de Bush.

A la izquierda no le fue bien, nada bien, en los ´30. Y no les fue bien hasta la guerra. Es el principal peligro, hubo movimientos de izquierda en Europa incluyendo Inglaterra con el Labour Party, pero hoy no lo hay. La izquierda se va a ausentar y me parece que los grandes beneficiarios de ese descontento serán los EEUU, excepcionalmente los EEUU... (se ríe) estaremos a la derecha.

-P: ¿Lo que vemos ahora es el equivalente de la caída de la Unión Soviética para la derecha? ¿Los desafíos intelectuales que esto implica para el capitalismo y el libre mercado son tan profundos como los desafíos que enfrentó la izquierda en 1989?


-H: Me parece que lo que esta ocurriendo hoy es un equivalente dramático del colapso de la Unión Soviética. Hoy sabemos que una era se terminó pero no sabemos lo que vendrá.

Yo pienso que tenemos dos problemas aquí. Uno es el intelectual, porque solíamos pensar que había dos alternativas, o mercado libre o socialismo. Pero a luz de los hechos creo que ya no se puede pensar en esos términos, que es uno o es otro. Más bien hay que pensar en la naturaleza de la mezcla, y particularmente pienso que la mezcla es motivada por los países sociales o de consecuencias sociales de lo que esta ocurriendo hoy.

-P: ¿Cree que regresaremos al lenguaje del marxismo?

-H: Hasta un cierto punto, lo hemos hecho. Encuentro bastante extraño que el redescubrimiento de Marx lo han generado los hombres de negocios, ya que no hay izquierda.

Desde la crisis de los ’90 son los empresarios los que empezaron a hablar de que Marx predijo esta globalización y ahora nuevamente encontramos a la gente pensando que el capitalismo opera como una serie de crisis. Yo creo que intelectualmente la naturaleza del análisis de Marx de cómo opera el capitalismo es ciertamente relevante, pero entonces recordemos que aunque fue un gran análisis no predijo realmente lo que iba a ocurrir. Predijo lo que no queríamos que ocurriese y esa es la lección que debemos aprender.

Siempre he dicho que el capitalismo enfrentaría sus propias dificultades. No me siento petulante al decirlo. Creo que finalmente la gente va a descubrir que lo que ha estado ocurriendo no ha reproducido los buenos resultados, o anticipado los mismos. Por 30 años todas las ideologías han dicho que todo andaría bien, que el mercado libre es lógico, que produce máximo crecimiento.

Y aunque produce algo de desigualdad aquí y allá, poco importa mientras que hasta los más pobres están mejor. Funciona, funciona mejor que ninguna otra cosa. Pero ahora sabemos que crea condiciones de desigualdad no sólo en los más pobres pero también afecta a una gran parte de la clase media.

Sobre todo en los últimos 30 años los beneficiarios de este gran crecimiento han mantenido una condición de vida inmejorablemente alta como en ninguna parte, enorme hasta para los más ricos. Las economías tan dinámicas y activas han mantenido el ritmo de las economías mundiales hasta hace poco.

Esperamos que a partir de lo que ocurrió hoy exista ahora una nueva clase de globalización controlada, orientada, que beneficie a los que realmente lo necesitan. A la mayoría de los pobres, de los discriminados, los que no tienen ventajas. Y que la diferencia, la enorme diferencia entre los que vivimos como príncipes y el resto del mundo, disminuya.

FUENTE  http://www.taringa.net/posts/info/1687958/La-crisis-financiera-es-como-el-derrumbe-de-la-URSS.html
 

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