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Blog de historia social desarrollado por el Dr. Juan José Marín con el fin de establecer un espacio de diálogo y trabajo colectivo
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viernes, enero 16, 2015
Infograma de Diálogos. Revista Electrónica de Historia.
Sin duda, un proyecto colectivo que ha crecido con el esfuerzo de muchos. 15 años de trabajo incidiendo en problemáticas como el género, la desigualdad, la marginalidad, el ambiente, la historia social y política, las identidades, con un alcance latinoamericano y mundial.
jueves, enero 01, 2015
Los retos mas inmediatos de la historiografía nacional en el 2015
Los éxitos del 2014 en el desarrollo historiográfico nacional no pueden ocultar los grandes retos que se deben afrontar a un futuro muy inmediato. Las batallas por recuperar la esencia de la historia y la geografía en el sistema educativo nacional de secundaria fue solo la punta del iceberg. En efecto, la privatización de textos escolares, capacitaciones docentes y reformas curriculares en el Ministerio de Educación, sólo para nombrar tres, fue acompañada de una singular batalla por la interpretación de la historia por parte de la clase dominante. Grandes empresas como La Nación han lanzado micro programas web; textos escolares, dossier de eventos trascendentales y opiniones de lo que debe ser la interpretación de la historia, primero en las aulas de primaria y secundaria y, mas recientemente, para la población en general.
Algunos retos sensibles en la actualidad pueden ser
La creación de los planes de estudio en la enseñanza de los estudios sociales desarrolladas por el Ministerio de Educación Publica (http://www.ameliarueda.com/nota/planes-de-estudios-sociales-cambiaran-a-partir-del-2016-confirma-mep) y que las autoridades de ese ministerio dan como un hecho que se finalizaran en el 2016.. Si ya de por si la reforma es un gran reto, la sostenibilidad en el próximo lustro exige aún esfuerzos adicionales y compromisos reales de las universidades estatalesy las unidades académicas que tienen que ver con ella.
La gran lucha de la nueva historia como la historia oficial o tradicionalista se vuelve a repetir. La necesidad de contenidos actuales, reconocimiento de los actores subalternos en la construcción de la historia; el peso de los procesos transnacionales y más aún el analistas de los procesos culturales, políticos, ambientales, sociales, ideológicos y de poder son necesarios de ser estudiados por los estudiantes. La lucha por la interpretación es mas que necesaria cunado las conquistas sociales son vistas como privilegios; los actores sociales subalternos como cargas y los procesos sociales como errores de criterio.
La construcción de una historia alternativa en las aulas escolares implica un esfuerzo de los académicos universitarios por colaborar activamente con los profesionales de la educación, ayudar en las actualizaciones, crear bancos de recursos, textos y mejorar los procesos de transposición didáctica, entre otros muchos aspectos más. La clave es abandonar el verticalismo de la academia universitaria para crear un espacio de trabajo colectivo. La creación de la comisión Inyteruniversitaria en la Enseñanza de los Estudios Sociales y Educación Cívica con participación de la UCR, la UNA y la U.N.E.D. )es un primer paso mas que valioso..
El segundo, es continuar con una historia que construya propuestas interpretativas y abandone el anodino ejercicio de la de construcción por la deconstrucción misma.
Ello implica una historiografía que continué con su exégesis interna y tome conciencia de sus propios mitos. Las recomendaciones de historiadores como Ronny Viales de una historia tranárea que abandone el marco estadocentrico son vitales. Como llamativas son las certeras criticas de Oriester Abarca a una historiografía que aun continua trabajando con los moldes vallecentralisnos, marginalizantes y de la Costa Rica blanca, democrática e igualitaria.
Cuarto, la cultura histórica debe difundirse, ojalá en sitios sensibles a la historia subalterna y a los proyectos. Además, de la gran explosión de sitios educativos en Facebook, Blogger, Youtube, Wordpress y un sin fin de plataformas, es necesario continuar con un esfuerzo institucional de las universidades publicas en materia de la difusión de la historia. Así, el reforzamiento de las plataformas web; cursos de capacitación y actualización y trabajos universitarios, se debe implementar un proceso de comunicación de resultados.
Finalmente, el compromiso consigo mismo y con la profesión debe ser un estandarte que debe renovarse. El juramento del historiador, desarrollado en otras latitudes, debe ser parte de los compromisos de los historiadores costarricenses. Por mi parte Prometo
“en el desempeño de las funciones educativas, promover el desarrollo intelectual, cognitivo y humana de los estudiantes que me han confiado, favoreciendo la construcción una sociedad participativa e incluyente. . (tomado de http://www.silviamota.com.br/outrasareas/historia/hist-juramento.htm
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miércoles, diciembre 31, 2014
2014 y la historiografía nacional. Un año para recordar buenas prácticas.

La historiografía costarricense tuvo un excelente 2014. Ello se reflejó en la publicación de libros, encuentros, congresos, jornadas de investigación, mesas redondas y luchas por la cultura histórica. Muchas actividades se realizaron pero en esta ocasión vamos a destacar algunas que por su transcendencia en la historiografía; su impacto en la formación de nuevas generaciones y su peso en la interpretación tuvieron un campo especial.
En primer lugar debe mencionarse a los dos grandes congresos realizados en Centroamericana donde los historiadores costarricenses tuvieron una valiosa intervención, ambos en el mes de julio. El XII Congreso Centroamericano de Historia continuó fortaleciendo los espacios de debate entre historiadores centroamericanos y centroamericanistas. Al igual que en otras ocasiones se desarrollaron diversas temáticas presentadas en distintas mesas de trabajo. Hubo trabajos sumamente interesantes que se colocaran en la red de Congresos que tiene la Escuela de Historia. Hubo conferencias con un alto nivel de académico, dando la posibilidad generar espacios de trabajo colectivo. El segundo, fue el Congreso Mundial en el cual los historiadores más avezados en la historia comparada a nivel mundial, dieron muestras de las interconexiones entre la historia ambiental, política, económica, social y cultural. La gran donación de libros al CEDOCIHAC deja claro los grandes retos de la historiografía costarricense y centroamericana en el contexto de la historiografía mundial. Ambos eventos dejaron claro que la historiografía de hoy debe ser grupal, colaborativo, cooperativa y esencialmente buscando responder grandes problemáticas.
El segundo hito, fueron dos aniversarios. El Centro de Investigaciones Historiográficas de América, Central (CIHAC) cumplió 35 años de existencia y en el cual reunió a cinco grandes historiadores de distintas escuelas como fueron Guillermo Castro ( centroamericano - historia ambiental), Juan Manuel Palacio (argentino – historia regional y laboral); Rodolfo Aguirre (mexicano – historia colonial y educativa); Jean Louis Guerreña (europeo – historia de la sexualidad y la educación); Jeffry Gould (estadounidense - historia política). Además de mesas redondas,conferencias y jornadas de investigación. EL CIHAC llegó a estos 35 años gracias a los conocimientos, experiencias adquiridas, el aprendizaje respetuoso; a la colaboración y a la transmisión de competencias y sabes sin ánimos egoístas. La máxima repetida por muchas veces de que "Progresamos porque estamos parados en los hombros de gigantes" es aplicable a la historia del CIHAC muchos nos formaron y enseñaron. A todos ellos que tuvieron ese espíritu muchas gracias. Asimismo, Diálogos cumplió 15 años. La revista se creó en 1999 y desde entonces ha jugado un papel fundamental en el desarrollo historiográfico, especialmente durante los últimos cinco años. Esta publicación ha logrado crear una comunidad interdisciplinaria y sus contenidos son reconocidos en América Latina y más allá de la región. De esta manera, se ha logrado posicionar como un espacio de consulta y análisis académico que da a conocer la investigación histórica que se produce en Centroamericana. Desde el inició nació como un proyecto abierto al debate, a la interpretación, a la colaboración y con un gran compromiso hacia la sociedad costarricense y centroamericana
Un tercer hito fue la riqueza de la publicaciones. Lo interesante, fue la cantidad de buenas publicaciones. A ojos de este lector sin duda la mas atractiva fue la “Formación de la clase media en Costa Rica (1890-1950) de George García Quesada, la cual vino a rescatar una problemática dejada de lado por la historiografía costarricense. Una publicación llena de interesantes reflexiones y sugerencias de investigación. Otra publicación valiosa fue la de Jorge León, Justo Aguilar, Manuel Chacón, Gertrud Peters, Antonio Jara y Lourdes Villalobos “Historia Económica de Costa Rica en el siglo XX: crecimiento y políticas económicas” y la compilación de Ronny Viales La conformación histórica de la región Atlántico/Caribe costarricense: (Re) interpretaciones sobre su trayectoria entre el siglo XVI y el siglo XXI” . A ello se unen publicaciones que con esfuerzo tesonero y de colaboración salieron con ayuda de instituciones extra universitarias. Las tres publicaciones citadas sin duda merecen un gran reconocimiento.
Un cuarto logro fue la defensa de la cultura histórica y geográfica en las aulas de secundaria. Nunca en la historia reciente se procuró implantar unos planes de estudio que erradicaban las formas de pensamiento histórico en aras de implantar una serie de contenidos ideológicos insostenibles en la realidad: a los viejos mitos liberales de la democracia blanca, la igualdad en la pobreza y la ascendencia europea costarricense; los intelectuales neoliberales querían insertar otros como la Costa Rica siempre verde, prospera, pacifica, ciudadana e igualitaria cuando en la realidad el modelo extractivista y de des-posesión de las clases mas vulnerables esta en total apogeo. La lucha revirtió los nefastos planes curriculares a pesar de la complacencia de la inteligentsia al servicio de la plutocracia.
Finalmente, en el ámbito de la cultura histórica, no dejó de sorprender en todo el 2014, el proyecto Claves dirigido por José Daniel Gil, quien junto a jóvenes historiadores realizan con su esfuerzo y pocos recursos una brillante lección del sentido social de la historia para la sociedad costarricense. Un claro mentís a los defensores a ultranza de la “historia para la fama personal”, donde lo social queda relejada por la fama
Merecen un mérito especial la declaración de la licenciatura bimodal en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Cívica de la EHUNA; la creación de una Comisión Inter universitaria en la enseñanza de los Estudios Sociales y la Cívica donde la UNED, la UNA y la UCR y sus escuelas se comprometen a fomentar una enseñanza de la historia y la ciudadano de calidad en los ámbitos de la enseñanza pública.,
Toda selección es injusta pues se dejan muchos trabajos y esfuerzos. Los citados tienen un mérito, que sin mucha publicidad tuvieron una trascendencia real en el desarrollo historiográfico; denotaron un impacto positivo en la formación de nuevas generaciones y, desde luego, han contribuido en conocer interpretar y aprender la realidad social circundante.
El 2015 se auguran nuevos éxitos. Ojalá superen lo logrado en el 2014 para bien de la historiografía y de la sociedad costarricense y centroamericana.
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miércoles, abril 16, 2014
Combates por la historia ayer y hoy.
En España se realizan encuestas que diagnostican la memoria de los alumnos en hechos considerados claves de la historia de ese país.
Según los resultados de uno de esos diagnósticos (http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-03-30/cautiva-y-desarmada-la-eso-se-olvida-de-la-guerra-civil_109005/) “los futuros profesores y antiguos estudiantes de la ESO es llamativo: el 27% de los encuestados cree que el dictador ejerció su poder absoluto menos de 30 años. El 45% desconoce qué fue el maquis; el 71,6% ignora en qué consistió el proceso 1.001 (el 91% cree que el proceso que acabó con la dirección de CCOO en la cárcel fue la ejecución de 1.000 presos políticos); el 58% desconoce qué fue el Tribunal de Orden Público; el 79,5% no sabe en qué año se produjeron las últimas ejecuciones en España (casi el 40% desconoce incluso que las hubiera)”
Sería interesante una medición de hechos históricos en Costa Rica, donde los intelectuales asociados a una reforma del plan en la Enseñanza de los Estudios Sociales en educación Media se abocaban a crear los mitos de la Costa Rica siempre verde, solidaria, civilista y en desarrollo que complementaran las ideas de un país blanco, pacífico, sin indígenas, negros o conflictos sociales.
En efecto, cuáles serán los porcentajes que conocerán ¿si Rafael Ángel Calderón Guardia hizo o no fraude? ¿la existencia o no del Codo del Diablo y los hechos que ocurrieron ahí? ¿la participación de miembros de la oligarquía en actos terroristas desde 1943? ¿las implicaciones de lo que el viento se llevó? ¿sobre los papeles de Paco Calderón y René Picado? ¿la existencia de personajes como Calufa, Carmen Lyra, Juan del Camino, el Sapo, el Mono, tacones, u otros personajes? ¿las diferencias e implicaciones entre citar los eventos del 48 como Guerra del 48 o Revolución del 48?
Esos temas van más allá de la memoria implantada por los grupos hegemónicos y sus intelectuales, es un tema de poder, dominación y relaciones sociales basadas en la enajenación.
Cuántos temas, cuántas desmemorias... un buen trabajo del Ministerio de Educación, los aparatos de dominación ideológica y una buena auto- reflexión de la historia académica y critica contra la historia oficialista y hegemónica. Batalla planteada desde la década de 1970 por historiadores costarricenses consecuentes con su quehacer académico y su praxis política como ciudadanos. Los combates por la historia continúan....
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sábado, febrero 22, 2014
Diálogos: Revista Electrónica de Historia, entre las mejores publicaciones de según la evaluación del UCRIndex
Las revistas de la Universidad de Costa Rica se evalúan de acuerdo a los criterios del índice elaborado por el equipo de UCRIndex de la Vicerrectoría de Investigación, este índice permite evaluar las revistas de la Universidad de Costa Rica por medio de cinco criterios que toman en cuenta la calidad, la participación de académicos internacionales, cumplimiento de periodicidad entre otros indicadores. Este año, Diálogos: Revista Electrónica de Historia se encuentra en la categoría “A”, donde se coloca a las revistas de mayor calidad y con los mejores resultados del Latindex.
Diálogos: Revista Electrónica de Historia http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/dialogos es una publicación semestral, especializada de investigación científica histórica de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica. Pretende llegar a investigadores centroamericanos y centroamericanistas de las diferentes ramas de la Historia. Tiene como objetivo generar un papel innovador al entregar a todos sus lectores bases de datos, fuentes inéditas y arbitrados que abordan los análisis de trayectorias desde distintas perspectivas teóricas y metodológicas.
Diálogos Revista Electrónica de Historia. 1409-469X es una obra bajo una licencia Creative Commons.
Forma parte de los sistemas DIALNET; UCRindex, REDALYC, Scielo, eRevistas, Directorio y recolector de recursos digitales del Ministerio de Cultura de España y DOJAC (Directory of Open Access & Hybrid Journals) y se encuentra dentro de la filosofía “Open Access” (revistas de acceso libre y a texto completo).
Diálogos Revista Electrónica de Historia, es una publicación especializada de investigación científica histórica de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica que pretende llegar a investigadores centroamericanos y centroamericanistas de diferentes disciplinas con perspectivas de trayectoria, estudiantes universitarios y todas aquellas personas interesadas en: bases de datos, fuentes inéditas; historiografía costarricense, centroamericana, latinoamericana y la denominada historia universal y de áreas específicas de la historiografía como son la del género, la local, de la ciencia, la marginalidad, la ecología, la pobreza y la desigualdad y la discusión de resultados.
Así mismo, Diálogos forma parte de un proyecto integral de difusión e investigación colaborativa de la Escuela de Historia, Centro de Investigaciones Históricas y el Posgrado Centroamericano de Historia.
Consulte nuestra página web: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/dialogos
Síganos en Facebook: https://www.facebook.com/pages/Diálogos-Revista-Electrónica-de-Historia/118531381500217
Escríbanos: Revista.dialogos@gmail.com
El Posgrado Centroamericano de Historia publicó una interesante lista.
Me consta que la lista es enorme. Por año llegan unos 15 profesores como promedio. En buena hora esta lista en momentos que nuestras universidades públicas descubren la internacionalización. Me imagino que pronto saldrán datos de pasantías, investigadores visitantes y redes internacionales. Buen ejemplo de trabajo colaborativo, académico y con incidencia real en las comunidades científicas de historiadores costarricenses
miércoles, octubre 30, 2013
Manuel Benito Chacón
El profesor Manuel Benito Chacón: un trabajador incansable de la historia colonial y monetaria de Costa Rica. Sirva este espacio para reconocer su gran labor profesional.
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sábado, septiembre 21, 2013
Diálogos Revista electrónica e impresa de la Escuela de Historia de la Universidad en el ndice Sherpa / Romeo
Nos complace informar que Diálogos Revista electrónica e impresa de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica forma parte del índice Sherpa / Romeo. Lo cual será consignado en el próximo número de la revista.
Hace quince años se inició un gran camino como fue abrir el conocimiento histórico sin prejuicios de índole generación, ideológico, de escuelas de pensamiento y, desde luego a la práctica histórica, todo con dos objetivos. El primero reasumir las conversaciones y disertaciones dentro de la comunidad de investigadores costarricenses. El segundo, reasumir el debate de enfoques, ideas, propuestas, sectores de la historia y marcos teórico metodológicos dentro de un marco de búsqueda de crecimiento del desarrollo historiográfico, respeto mutuo y compromisos de apertura temática, teórica y de enfoques.
Hace quince años Diálogos fue la primera revista digital de la Universidad de Costa Rica concebida como tal, abriendo brecha en el Consejo de la Vicerrectoría de Investigación (COVI), entre cuyos objetivos están la creación de medios para colaborar en la divulgación de los resultados de las investigaciones útiles para la comunidad costarricense y mundial; proponer políticas para el desarrollo coordinado y eficiente de los programas de investigación de la universidad y evaluar periódicamente los resultados de los proyectos académicos. Asimismo, En ese contexto se insertó en los rigurosos sistemas de reconocimiento del ISSN, de régimen académico y da las pautas internacionales que se iban dando en el ámbito mundial académico de las revistas electrónicas.
Tres lustros han pasado desde que Diálogos asumió grandes retos para que los debates historiográficos costarricenses y centroamericanos se convirtiesen en parte de los conocimientos internacionales al generar procesos de etiquetado, indexación y creación de repositorios para que los artículos publicados fuesen reconocidos por los índices anglosajones, los cuales se ubican como centros de aprobación y consentimiento del conocimiento generado y luego reconocido por las comunidades científicas élite a nivel mundial.
Además de ello, Diálogos fue pionera en la Universidad de Costa Rica al generar una licencia Creative Commons, lo cual permite que los contenidos de Diálogos se puedan compartir - copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra e incluso hacer un uso de las obras siempre y cuando se distribuyan de forma gratuita, se reconozcan los créditos de la obra tanto al autor como a la revista; y se respeten los derechos morales del autor.
Al poco tiempo de salir los primeros números de Diálogos fue reconocida en los primeros espacios internacionales. Así que esta indexación en Sherpa / Romeo http://www.sherpa.ac.uk/romeo/search.php?jtitle=Dialogos&issn=1409-469X&zetocpub=Universidad+de+Costa+Rica&romeopub=Universidad+de+Costa+Rica&fIDnum|&mode=simple&la=es&version=&source=DOAJ&sourceid=2226
Forma parte de una serie de aspectos que son evaluados. En el caso del espacio Sherpa / Romeo otorgó el punto mayor de su clasificación. Este índice clasifica con cuatro colores a las revistas. En el caso Diálogos Sherpa / Romeo lo ubica en el color verde, el cual representa la máxima ubicación que reconoce la permanencia de los archivos en servidores, la capacidad de pre imprimir y de usar editores universales de acceso.
En estos quince años han surgido figuras claves. El Catedrático Guillermo Carvajal dio su apoyo incondicional al proyecto en épocas que no se creía que se podía usar lo virtual y la Internet como una forma de crear y difundir conocimientos y fortalecer con ello comunidades científicas. El máster Francisco Enríquez posibilitó que la Escuela de Historia creara una nueva revista abierta a nuevos campos de historia, la cooperativización de las fuentes; y desde luego a la difusión del conocimiento y la cultura histórica. El doctor Ronny Viales en estos años se ha convertido no solo en un elemento fundamental de la autocrítica sino también de gran trabajo y esfuerzo para que este proyecto camine.
A ellos se unen una gran cantidad de personas: los doctores Ana María Botey, Anthony Goebel, los máster Bernal Rivas y Carmen Liddy fallas quienes formaron parte del proyecto Clionet Costa Rica.
A los colegas que por amistad accedieron a publicar en lo que aquella época se consideraba un medio riesgoso en lo académico como era la Internet. Gracias al MSc. Carlos Naranjo Gutiérrez de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional con su artículo “La primera modernización de la caficultura costarricense (1890-1950)”; al Dr. José Antonio Fernández Molina de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional Universidad Nacional “La población afroamericana libre en la Centroamérica colonial”: al MSc. Bernat Hernández. De la Universidad Autónoma de Barcelona con su trabajo “Finanzas y hacienda en los territorios de la monarquía hispánica. Revista de una década historiográfica, 1988-1998” a la Dra. Eugenia Rodríguez de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, con su artículo “Dotar de voto político a la mujer". La Liga Feminista y la redefinición de las relaciones de género, (1923-1949)” y a los compañeros la licenciada Ana Cecilia Román y al bachiller Ronald Díaz, ambos de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, con su base de datos “Tesis de la Escuela de Historia, Universidad de Costa Rica 1946-1999” se inició el número más difícil de construir de toda revista como es el primero, donde pesa la solidaridad, la amistad, la confianza hacia los proponentes.
La gran calidad gráfica alcanzada por Diálogos se debe a la pujante labor de la licenciada Marcela Quirós, Cindy Chaves, Maureen Montero y Pablo Hurtado quienes han sido bastiones en los cada vez más difíciles criterios de calidad.
Asimismo, reconocer en Ana lucía Mora la genial idea de colocar una página en Facebook para Diálogos, acción que fue rápidamente copiada por varios departamentos de historia como medios eficaces de establecer una comunicación más fluida con los distintos actores de la Escuela de Historia.
as indexaciones Scielo, DOAJ, Dialnet, Redalyc, e-Revistas; Latindex, UCR Index; Sherpa / Romeo, entre otras nos comprometen a seguir adelante en la búsqueda de la calidad, el conocimiento generado de y desde Centroamérica y el afán de reforzar el desarrollo de una historiografía más humana. Asimismo, seguiremos con nuestras políticas de libre acceso y aprovechando los nuevos servidores tanto de la Escuela de Historia como del Centro de Investigaciones Históricas de América Central.
Finalmente, muchas gracias al extenso comité internacional que cada vez que puede nos envía sus sugerentes recomendaciones.
De mi parte agradecer las posibilidades que dan el conocimiento y el trabajo colectivo
Dr. Juan José Marín Hernández
Director de Diálogos
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domingo, agosto 11, 2013
Oscar Aguilar
En mi época de colegio uno de los libros de lectura obligaría era ¿Democracia en Costa Rica? 5 opiniones polémicas. El libro en aquella época me resultó fascinante, pues sugería las múltiples vías que había seguido la democracia en el país. Con el tiempo, al estudiar en la Universidad los temas y problemáticas tocadas en el libro resultaban más complejas. No obstante, en el transcurso del tiempo las figuras de Daniel Camacho, Jacobo Schiftter y Oscas Aguilar Bulgarelli ganaban más respeto.
Una vez, comentando la obra de don Oscar, con un reconocido geógrafo humano de la Universidad de Costa Rica, señalaba que la tesis de Aguilar Bulgarelli sobre el conflicto armado del 48 fue valiente, pues en esa época la dictadura intelectual del Partido Liberación Nacional era fuerte y cualquier disidencia era pagada con carreras truncadas.
El paso de los años demostró que don Oscar era un intelectual y un político que no temía expresar sus ideas. Tal vez por eso, cada vez que pudeo me tomó el tiempo para escuchar a don Oscar, independientemente si esté de acuerdo o no con sus tesis, pues siempre se aprende de sus posiciones. Hace poco Don Oscar cumplió 70 años y sirva este espacio para reconocer en él su papel de maestro; en el que aún en pocos instantes de escuchar sus enseñanzas siempre hace nacer en el alumno o en el contertulio un deseo grande de aprender más
Una vez, comentando la obra de don Oscar, con un reconocido geógrafo humano de la Universidad de Costa Rica, señalaba que la tesis de Aguilar Bulgarelli sobre el conflicto armado del 48 fue valiente, pues en esa época la dictadura intelectual del Partido Liberación Nacional era fuerte y cualquier disidencia era pagada con carreras truncadas.
El paso de los años demostró que don Oscar era un intelectual y un político que no temía expresar sus ideas. Tal vez por eso, cada vez que pudeo me tomó el tiempo para escuchar a don Oscar, independientemente si esté de acuerdo o no con sus tesis, pues siempre se aprende de sus posiciones. Hace poco Don Oscar cumplió 70 años y sirva este espacio para reconocer en él su papel de maestro; en el que aún en pocos instantes de escuchar sus enseñanzas siempre hace nacer en el alumno o en el contertulio un deseo grande de aprender más
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domingo, julio 28, 2013
Profes de avanzada que roturan nuevos territorios de los estudios sociales
Nuevas generaciones nuevas perspectivas... Así se puede resumir a un grupo de jóvenes profesionales que avanzan en nuevas formas de enseñar la historia en las aulas. Ellos junto con otros profesores son la primera línea que lucha contra la historia oficial y homogenizan te al plantear una historia inclusiva, crítica, interpretativa en las aulas. Desde mi perspectiva, luchan contra una historia esquizofrénica que busca en la fecha y en el gran personaje resumir los grandes procesos sociales. A través de esos bellos proyectos de Sobre Historia https://www.facebook.com/
Estos colegas como Marvin Carvajal han aprovechado las redes sociales para cultivarnos y hacernos participes de nuevas ideas, enfoques y formas de saborear la enseñanza como un proceso de aprendizaje mutuo
Un reconocimiento a estos colegas y a tantos como ellos que crean en las aulas una historia más humana, critica, social, ciudadana y principalmente interpretativa de nuestra realidad.
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viernes, julio 26, 2013
Historia de la Cultura
Releyendo el libro de la Historia de la Cultura de los profesores David David Diaz-Arias; Ronny J Viales H y Juan José Marín me pareció interesante sugerirlo como lectura dado que su análisis de la globalización se acerca a un interesante interpretación del contexto actual del desarrollo capitalista en una forma muy didáctica. Valga la recomendación para aquellos que les gusta la historia interpretativa.
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Grandes profes de sociales
Esos profesionales que se dan con alma y cuerpo en la enseñanza son pocos. Por fortuna he conocido a varios que siempre son ejemplo. En esta ocasión quiero rescatar a Grace Aguilar, Marvin Carvajal, Jenny Contreras, Francisco Álvarez, Jorge Usaga, William Castro, Manuel Vargas, Mario Torres, Wilder Sequeira, Rodolfo Núñez, Leoncio Jiménez, quienes con su labor son ejemplos. Hay más profes, pero en lo particular debo decir que en la Universidad he aprendido mucho; con mis colegas, más; pero con estos profes todavía más.... Muchas gracias por ser excelentes maestros (as).
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domingo, junio 23, 2013
Los hermanos Salazar Mora y su contribución a la historia política costarricense
Los hermanos Salazar Mora formaron toda una escuela de pensamiento en la historia política costarricense. Vasta sentarse tomar un café con Marvin Carvajal para comprender el peso de ambos en la conceptualización de lo político y su cultura en Costa Rica. En lo personal no trate a Jorge Mario, pero las charlas de don Marvin Carvajal toda una experiencia de lo que es un historiador comprometido.
Francisco Jose Enriquez Solano en un artículo señalaba
"El compromiso de Jorge Mario como académico queda muy bien reflejado en la referencia que hace el Lic. Vladimir de La Cruz, al decir que "Uno podía llegar a las 8 de la mañana al cubículo y allí estaba Jorge Mario, como un sacerdote, como un cartujo, como Monseñor Rodríguez. Era, me atrevo a decirlo con mucha franqueza , de los pocos profesores, que hacían una vida académica aquí total. Pasaba todo el día aquí, chineando su cubículo, estudiando en su cubículo, haciendo de su cubículo mas que una oficina un taller artesanal, como si quisiera hacer la obra de arte, la obra de arte más perfecta que era su propio trabajo, su propio desarrollo. Pero también en su obra de arte estaban sus estudiantes. Exigía, era meticuloso, molesto en el trabajo académico, pero era parte de ese concepto artesanal del oficio profesional que hemos perdido."
http://
Releer el aporte de estos dos grandes historiadores una tarea indispensable en una época dominada por las fotocopias.
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Mario Ramírez un roturador de nuevos temas, no sólo del capitalismo sino también de la historia ambiental.
Antes de que los grandes de la historia costarricense iniciaran las polémicas de la transición al capitalismo, el joven sociólogo Mario Ramírez Boza sorprendía con una de las mejores tesis sobre el tema del capitalismo. En efecto, al finalizar la década de 1970 ya la historiografía tica contaba con el trabajo “El desarrollo capitalista en la industria costarricense (1850-1930). Antecedentes del desarrollo del capital industrial y el surgimiento de la oligarquía burguesa”.
Por esas cosas de la vida, y de las comunidades académicas, esta tesis ha permanecido en la otredad y pocas veces se cita.
La labor encomiable de Mario Ramírez lo ha hecho un roturador de nuevos temas, no sólo del capitalismo sino también de la historia ambiental.
Como intelectual ha estudiado sociología, historia, geografía y ambientalismo siempre en cada área aportando nuevos conocimientos.
Afortunadamente en el repositorio Rafael Obregón Loría del CIHAC se encuentra esa tesis pionera la cual puede ser bajada de este sitio web http://historia.ucr.ac.cr/
Varios de sus materiales de trabajo se pueden encontrar en el blog http://
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Historiadores sociales costarricenses
Han sido muchos de los historiadores que se abocaron al tema de la historia social. En la gráfica sólo colocamos algunos que desde distintos enfoques, perspectivas y formas de hacer historia dejaron una particular impronta en el desarollo historiográfico costarricense.
En el último lustro, luego de un peso significativo de los relatos y la narrativa, se resiente la ausencia de una historia estructural, de grandes mega relatos interpretativos y de hipótesis abarcativas. En ese contexto parece necesario revistar a la historia social y desde lo realizado emprender nuevas y grandes preguntas.
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Historiadores marxistas costarricenses
Hace algún tiempo hablando con el profesor Gerardo Conteras me contó como en el Partido Comunista Costarricense se incentivó la idea de crear una historia del partido comunista. Además de él, tres jóvenes historiadores asumieron el reto con gran éxito. Si bien, no se constituyeron en un círculo de historiadores marxistas a lo británico, si crearon una producción sumamente interesante:
Ana María Botey sumó esfuerzos en una historia social de los ferrocarrileros, portuarios y sectores urbanos, además de desarrollar una valiosa tesis doctoral sobre el origen del Estado Benefactor. Rodolfo Cisneros se dedicó a fomentar un proceso de difusión de la cultura histórica a través del teatro; José Manuel Cerdas se destacó en la historia social y las condiciones de vida de los obreros, además de desarrollar valiosas investigaciones sobre el cooperativismo. Finalmente, Gerardo Contreras desarrolló una intensa producción en la historia política y la historia de la izquierda.
Cada uno de ellos contribuyó a formar una historia crítica de lo social y a cada uno de ellos al que releer para comprender la idea que se tuvo en los años de 1980 sobre el desarrollo de un proyecto historiográfico.
Ana María Botey sumó esfuerzos en una historia social de los ferrocarrileros, portuarios y sectores urbanos, además de desarrollar una valiosa tesis doctoral sobre el origen del Estado Benefactor. Rodolfo Cisneros se dedicó a fomentar un proceso de difusión de la cultura histórica a través del teatro; José Manuel Cerdas se destacó en la historia social y las condiciones de vida de los obreros, además de desarrollar valiosas investigaciones sobre el cooperativismo. Finalmente, Gerardo Contreras desarrolló una intensa producción en la historia política y la historia de la izquierda.
Cada uno de ellos contribuyó a formar una historia crítica de lo social y a cada uno de ellos al que releer para comprender la idea que se tuvo en los años de 1980 sobre el desarrollo de un proyecto historiográfico.
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En la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica surgió un valioso grupo de historiadores que se han abocado a la difusión del conocimiento históric
En la trayectoria de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica surgió un valioso grupo de historiadores que se han abocado a la difusión del conocimiento histórico teniendo un particular impacto en la enseñanza de los estudios sociales y en el conocimiento de sectores sociales de su propia historia.
Sirva este espacio para reconocer su labo
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Siempre es impresionante escuchar y analizar las participaciones de los historiadores costarricenses con los grandes de la historia
Siempre es impresionante escuchar y analizar las participaciones de los historiadores costarricenses con los grandes de la historia.
Recuerdos gratos vienen constantemente al hacer memoria de las participaciones de Mario Samper; José Antonio Fernández, José Daniel Gil, Ronny Viales, Carlos Hernández, Carlos Naranjo, Patricia Alvarenga, solo para citar algunos, a la par de Giovanni Levi, Bernard Vincent, Martine Segalen, Juan Carlos Garavaglia, Clive Emsley, Marc Dufumier, Frédéric Chauvaud, Rafaele Puddu, Jaime Contreras, Jordi Canals, Ricardo García Cárcel o Michel Vovelle.
El debate y la confrontación de ideas siempre hacen soñar la posibilidad de crear un gran proyecto historiográfico en el istmo centroamericano.
Recuerdos gratos vienen constantemente al hacer memoria de las participaciones de Mario Samper; José Antonio Fernández, José Daniel Gil, Ronny Viales, Carlos Hernández, Carlos Naranjo, Patricia Alvarenga, solo para citar algunos, a la par de Giovanni Levi, Bernard Vincent, Martine Segalen, Juan Carlos Garavaglia, Clive Emsley, Marc Dufumier, Frédéric Chauvaud, Rafaele Puddu, Jaime Contreras, Jordi Canals, Ricardo García Cárcel o Michel Vovelle.
El debate y la confrontación de ideas siempre hacen soñar la posibilidad de crear un gran proyecto historiográfico en el istmo centroamericano.
miércoles, octubre 20, 2010
El Nuevo Proyecto de Premios Nacionales y la Historia
Ronny Viales Hurtado, Director Escuela de Historia UCR.
Juan José Marín Hernández, Director CIHAC-UCR
David Díaz Arias, Director Posgrado de Historia, UCR
Desde que en 1961 se crearon los premios nacionales, se procuró que éstos reconocieran no sólo la trayectoria, el esfuerzo y la tenacidad de las personas, organizaciones o grupos que fueran galardonados, sino que también se intentó fomentar el desarrollo del arte, la ciencia y la cultura. Si bien todavía queda por valorar si esos objetivos se han cumplido en las casi cinco décadas de existencia de los premios nacionales, pocos dudarían del impacto positivo que han generado en la cultura nacional al galardonar, año a año, las diferentes manifestaciones del arte y la cultura y al propiciar la visibilización de lo que se realiza en los diferentes campos de producción cultural.
Empero, se debe anotar que desde hace varios años, ha habido una creciente crítica a los premios nacionales que otorga el Ministerio de Cultura. Así, se ha hecho común escuchar a muchos artistas, escritores y científicos sociales señalando la necesidad de que la estructura en que se seleccionan dichos premios sea reformada, de forma tal que asegure, al menos de mejor forma, las injusticias en premiaciones o no premiaciones. En ese sentido, ha hecho bien el Ministerio de Cultura al recoger ese sentimiento y plantear un proyecto nuevo sobre los premios nacionales. Pero sólo en eso ha acertado Ministerio, porque el proyecto que ha presentado amenaza con ser más injusto y menos preciso que la ley de premios nacionales que ha regido hasta el momento.
El problema fundamental es que existe una distancia muy grande entre las críticas que se han hecho constantes a los premios nacionales y el proyecto que plantea el Ministerio. Las críticas, hay que recordarlo, fundamentalmente se han centrado en tres ejes. Primero, se ha cuestionado el que las personas que se seleccionan para los jurados de ciertos premios, no tienen la trayectoria necesaria para poder valorar las obras que se someten a su juicio. Segundo, se ha señalado que en muchas ocasiones no se seleccionan las mejores obras, sino que simplemente se selecciona la obra de algún amigo de los jurados. Tercero, se han vertido críticas en las ocasiones en que algunos jurados, en lugar de declarar un ganador, han decidido declarar desierto el premio.
En lugar de concentrarse en esos ejes de la crítica y tratar de intentar crear una nueva estructura que permita sanarlos, el nuevo proyecto de ley de premios nacionales del Ministerio de Cultura pareciera concentrarse en lo monetario. Pero eso no es, para nada, lo importante de los premios nacionales. Así, si el problema de fondo que motiva una reforma a la ley de premios nacionales es de carácter económico, no se debe perder de vista que estos premios, además de este estímulo, tienen un alto valor simbólico, de reconocimiento, para quienes obtienen los galardones. De allí que “ahorrar” presupuesto no debería ser una consigna para crear las nuevas categorías nebulosas de premiación que sugiere el proyecto. Antes bien, el Estado debería continuar con su labor de “mecenas” para el desarrollo de las Humanidades, de las Ciencias y de las Artes, en sus dos dimensiones: la de estímulo económico y la de reconocimiento simbólico. Ojalá no perdamos de vista esta función del Estado cuyo impacto no se puede medir a partir de indicadores socioeconómicos sino a partir del desarrollo del pensamiento crítico y del desarrollo intelectual, aspectos muchas veces intangibles, de los que no pueden prescindir los países que buscan un modelo de vida digno para sus ciudadanos.
Lo que más nos llama la atención empero, es la eliminación de varios premios al crearse esas nuevas categorías, específicamente la eliminación del Premio Nacional de Historia. Es posible, que para justificar esa omisión, el Ministerio de Cultura afirme que ya existe un premio a la producción historiográfica que es el que otorga la Academia de Geografía e Historia. No obstante, en su eliminación del Premio Nacional de Historia, el Ministerio de Cultura no ha actuado, que se sepa, basado en lo apuntado.
La Historia, como disciplina, no es ajena a la evolución de los premios nacionales. En efecto, en el contexto académico de 1961 la práctica de la Historia era relativamente pobre. En ese momento, existía una sola Universidad que graduaba historiadores, había pocos espacios para el debate y predominaba la llamada historia del acontecimiento que se abocada a las grandes figuras o a la historia de las administraciones, con poca creatividad en sus métodos de trabajo y con poca capacidad propositiva. Pero al transformarse esa práctica histórica después de la década de 1970, los jurados del premio nacional de Historia no sólo tuvieron que empezar a premiar trabajos de los nuevos historiadores que visibilizaban otros actores sociales en lugar de la élite (como los sectores populares, indígenas, negros y grupos marginales), sino que se dejaron en evidencia otros procesos complejos de la cual Costa Rica fue parte, como la inserción a la economía mundial, la creación de modelos agroexportadores, la comunicación de Costa Rica con Centroamérica, el Caribe y el mundo. Al mismo tiempo, se cuestionaron las viejas teorías del poblamiento, el pasado colonial y la conformación republicana y se dio pie para que otros investigadores de distintas disciplinas, con visión de procesos y trayectorias históricas, debatieran sobre los distintos procesos que aquejaban el país. Gracias a la premiación, algunos de esos trabajos fueron visilizados en la esfera pública.
Así, la Historia ha sido y es una disciplina fundamental en el contexto del conocimiento producido en Costa Rica. De hecho, hace unas semanas nos reunimos en la Universidad de Costa Rica alrededor de 40 historiadores para discutir en 15 mesas (con un público promedio de 150 personas por mesa), el estado de salud de la historiografía costarricense. Las ponencias presentadas, que se publicarán el próximo año como un libro, dan cuenta de la vitalidad, compromiso y variedad de la producción historiográfica de este pequeño país. Quedó claro, como es ya reconocido en los Congresos Centroamericanos de Historia que se han hecho desde la década de 1990, que la producción histórica costarricense es la más avanzada del istmo centroamericano y que sus historiadores, en términos de conocimiento, teoría y metodologías, no tienen nada que envidiar a los de las más grandes universidades del mundo. Pero todo eso es desconocido, sin saber por qué, por el nuevo proyecto de ley de premios nacionales del Ministerio de Cultura.
En una de las nuevas categorías que crea el proyecto de premios nacionales, pareciera asimilarse la historia a la literatura. Es un grave error hacer esa asimilación porque diluye, como si nada, las esferas distintas en las que se mueven la escritura de ficción y la investigación del pasado. Es cierto, que en el pasado el historiador Iván Molina había propuesto una reforma para que se creara una nueva rama de premiación que podría incluir a la historia, pero él lo que sugería era la visualización de la producción de las Ciencias Sociales del país. No obstante, este proyecto presentado por el Ministerio de Cultura no sólo silencia la gran producción historiográfica que se hace en Costa Rica, sino que deja de lado la oportunidad de incluir la reforma propuesta por Molina para, finalmente, hacer justicia con las otras Ciencias Sociales al crear un premio que las incluya. Así, el Ministerio ha optado por sacudirse a Clío como si fuera una rémora y, al hacerlo, ha apostado por desconocer la vitalidad de esa disciplina y, por otro lado, el papel fundamental que las Ciencias Sociales han cumplido en la crítica de lo oficializado y, con ello, su aporte a la democratización de la sociedad costarricense. Por eso y todo lo apuntado nos oponemos a este proyecto de ley.
Juan José Marín Hernández, Director CIHAC-UCR
David Díaz Arias, Director Posgrado de Historia, UCR
Desde que en 1961 se crearon los premios nacionales, se procuró que éstos reconocieran no sólo la trayectoria, el esfuerzo y la tenacidad de las personas, organizaciones o grupos que fueran galardonados, sino que también se intentó fomentar el desarrollo del arte, la ciencia y la cultura. Si bien todavía queda por valorar si esos objetivos se han cumplido en las casi cinco décadas de existencia de los premios nacionales, pocos dudarían del impacto positivo que han generado en la cultura nacional al galardonar, año a año, las diferentes manifestaciones del arte y la cultura y al propiciar la visibilización de lo que se realiza en los diferentes campos de producción cultural.
Empero, se debe anotar que desde hace varios años, ha habido una creciente crítica a los premios nacionales que otorga el Ministerio de Cultura. Así, se ha hecho común escuchar a muchos artistas, escritores y científicos sociales señalando la necesidad de que la estructura en que se seleccionan dichos premios sea reformada, de forma tal que asegure, al menos de mejor forma, las injusticias en premiaciones o no premiaciones. En ese sentido, ha hecho bien el Ministerio de Cultura al recoger ese sentimiento y plantear un proyecto nuevo sobre los premios nacionales. Pero sólo en eso ha acertado Ministerio, porque el proyecto que ha presentado amenaza con ser más injusto y menos preciso que la ley de premios nacionales que ha regido hasta el momento.
El problema fundamental es que existe una distancia muy grande entre las críticas que se han hecho constantes a los premios nacionales y el proyecto que plantea el Ministerio. Las críticas, hay que recordarlo, fundamentalmente se han centrado en tres ejes. Primero, se ha cuestionado el que las personas que se seleccionan para los jurados de ciertos premios, no tienen la trayectoria necesaria para poder valorar las obras que se someten a su juicio. Segundo, se ha señalado que en muchas ocasiones no se seleccionan las mejores obras, sino que simplemente se selecciona la obra de algún amigo de los jurados. Tercero, se han vertido críticas en las ocasiones en que algunos jurados, en lugar de declarar un ganador, han decidido declarar desierto el premio.
En lugar de concentrarse en esos ejes de la crítica y tratar de intentar crear una nueva estructura que permita sanarlos, el nuevo proyecto de ley de premios nacionales del Ministerio de Cultura pareciera concentrarse en lo monetario. Pero eso no es, para nada, lo importante de los premios nacionales. Así, si el problema de fondo que motiva una reforma a la ley de premios nacionales es de carácter económico, no se debe perder de vista que estos premios, además de este estímulo, tienen un alto valor simbólico, de reconocimiento, para quienes obtienen los galardones. De allí que “ahorrar” presupuesto no debería ser una consigna para crear las nuevas categorías nebulosas de premiación que sugiere el proyecto. Antes bien, el Estado debería continuar con su labor de “mecenas” para el desarrollo de las Humanidades, de las Ciencias y de las Artes, en sus dos dimensiones: la de estímulo económico y la de reconocimiento simbólico. Ojalá no perdamos de vista esta función del Estado cuyo impacto no se puede medir a partir de indicadores socioeconómicos sino a partir del desarrollo del pensamiento crítico y del desarrollo intelectual, aspectos muchas veces intangibles, de los que no pueden prescindir los países que buscan un modelo de vida digno para sus ciudadanos.
Lo que más nos llama la atención empero, es la eliminación de varios premios al crearse esas nuevas categorías, específicamente la eliminación del Premio Nacional de Historia. Es posible, que para justificar esa omisión, el Ministerio de Cultura afirme que ya existe un premio a la producción historiográfica que es el que otorga la Academia de Geografía e Historia. No obstante, en su eliminación del Premio Nacional de Historia, el Ministerio de Cultura no ha actuado, que se sepa, basado en lo apuntado.
La Historia, como disciplina, no es ajena a la evolución de los premios nacionales. En efecto, en el contexto académico de 1961 la práctica de la Historia era relativamente pobre. En ese momento, existía una sola Universidad que graduaba historiadores, había pocos espacios para el debate y predominaba la llamada historia del acontecimiento que se abocada a las grandes figuras o a la historia de las administraciones, con poca creatividad en sus métodos de trabajo y con poca capacidad propositiva. Pero al transformarse esa práctica histórica después de la década de 1970, los jurados del premio nacional de Historia no sólo tuvieron que empezar a premiar trabajos de los nuevos historiadores que visibilizaban otros actores sociales en lugar de la élite (como los sectores populares, indígenas, negros y grupos marginales), sino que se dejaron en evidencia otros procesos complejos de la cual Costa Rica fue parte, como la inserción a la economía mundial, la creación de modelos agroexportadores, la comunicación de Costa Rica con Centroamérica, el Caribe y el mundo. Al mismo tiempo, se cuestionaron las viejas teorías del poblamiento, el pasado colonial y la conformación republicana y se dio pie para que otros investigadores de distintas disciplinas, con visión de procesos y trayectorias históricas, debatieran sobre los distintos procesos que aquejaban el país. Gracias a la premiación, algunos de esos trabajos fueron visilizados en la esfera pública.
Así, la Historia ha sido y es una disciplina fundamental en el contexto del conocimiento producido en Costa Rica. De hecho, hace unas semanas nos reunimos en la Universidad de Costa Rica alrededor de 40 historiadores para discutir en 15 mesas (con un público promedio de 150 personas por mesa), el estado de salud de la historiografía costarricense. Las ponencias presentadas, que se publicarán el próximo año como un libro, dan cuenta de la vitalidad, compromiso y variedad de la producción historiográfica de este pequeño país. Quedó claro, como es ya reconocido en los Congresos Centroamericanos de Historia que se han hecho desde la década de 1990, que la producción histórica costarricense es la más avanzada del istmo centroamericano y que sus historiadores, en términos de conocimiento, teoría y metodologías, no tienen nada que envidiar a los de las más grandes universidades del mundo. Pero todo eso es desconocido, sin saber por qué, por el nuevo proyecto de ley de premios nacionales del Ministerio de Cultura.
En una de las nuevas categorías que crea el proyecto de premios nacionales, pareciera asimilarse la historia a la literatura. Es un grave error hacer esa asimilación porque diluye, como si nada, las esferas distintas en las que se mueven la escritura de ficción y la investigación del pasado. Es cierto, que en el pasado el historiador Iván Molina había propuesto una reforma para que se creara una nueva rama de premiación que podría incluir a la historia, pero él lo que sugería era la visualización de la producción de las Ciencias Sociales del país. No obstante, este proyecto presentado por el Ministerio de Cultura no sólo silencia la gran producción historiográfica que se hace en Costa Rica, sino que deja de lado la oportunidad de incluir la reforma propuesta por Molina para, finalmente, hacer justicia con las otras Ciencias Sociales al crear un premio que las incluya. Así, el Ministerio ha optado por sacudirse a Clío como si fuera una rémora y, al hacerlo, ha apostado por desconocer la vitalidad de esa disciplina y, por otro lado, el papel fundamental que las Ciencias Sociales han cumplido en la crítica de lo oficializado y, con ello, su aporte a la democratización de la sociedad costarricense. Por eso y todo lo apuntado nos oponemos a este proyecto de ley.
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miércoles, agosto 18, 2010
Comunicado Escuela Historia, CIHAC y Posgrado: La Democracia y la Universidad pública en Costa Rica.
Comunicado Escuela Historia, CIHAC y Posgrado: La Democracia y la Universidad pública en Costa Rica.
Documento Comunicado Escuela Historia y CIHAC y Posgrado en formato pdf
Dr. Ronny Viales Hurtado, Director Escuela de Historia
Dr. Juan José Marín Hernández, Director CIHAC
Dr. David Díaz Arias, Director Posgrado Centroamericano en Historia
En Costa Rica, en la segunda mitad del siglo XX, se construyó un régimen de bienestar que transformó la visión del país, que fue pensado y ejecutado por una diversidad de actores sociales, que llegaron a acuerdos relevantes. Entre esos acuerdos podemos ubicar la creación de la Universidad de Costa Rica en 1940. Durante estos 70 años de existencia, la Universidad de Costa Rica, al igual que las otras universidades públicas, además de cumplir sus funciones de docencia, y de formación de los profesionales y de las profesionales que han contribuido al desarrollo de nuestro país; de investigación y de acción social, se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la institucionalidad democrática que se consolidó después de los acontecimientos bélicos acaecidos en 1948.
Uno de los elementos centrales que se han perdido de vista en varias de las manifestaciones públicas con respecto a la negociación del FEES, es el papel fundamental de la Universidad de Costa Rica en la democratización del país. La Universidad de Costa Rica ha contribuido a la consolidación de la democracia costarricense, por medio de la generación de pensamiento crítico, de alternativas de desarrollo científico, tecnológico y económico; de la consolidación de una cultura política de tolerancia y de solidaridad; del fomento de las artes y de las letras y de la equidad en el sistema de salud, que han transformado nuestra identidad nacional.
En este contexto, la lucha por un presupuesto justo es también la lucha por el mantenimiento de un orden democrático y solidario, que genera diferentes posibilidades de movilidad social ascendente y que garantiza que la justicia social no se verá amenazada por un pensamiento único que trata de justificar un nuevo orden social por medio del desmantelamiento del bienestar existente, con argumentos mercantilistas que ya han sido superados en varios países de América Latina.
Desde la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, fundada en la década de 1940, hemos contribuido con la sociedad costarricense de diversas maneras, mediante el trabajo en la formación de profesionales en los campos de la Historia, de la Archivística y de los docentes especializados en la Enseñanza de los Estudios Sociales y de la Educación Cívica. Los profesionales formados en esta Escuela, han obtenido el reconocimiento internacional y los docentes y las docentes, han recibido, en su gran mayoría, el apoyo institucional para obtener sus posgrados en las universidades costarricenses y en universidades internacionales de calidad reconocida. La Acción Social de la Escuela de Historia, se lleva a cabo por medio de dos trabajos comunales universitarios y de dos programas de extensión docente, así como de varios proyectos particulares, que rescatan la historia local, regional y nacional costarricense y que garantizan la actualización permanente de nuestros graduados y de los graduados de otras universidades del país.
La plataforma virtual Methexis, ha permitido llevar los conocimientos producidos a todo el país, bajo una filosofía de acceso abierto, como lo demuestra la existencia de una revista académica digital llamada Diálogos, que se ha publicado por más de una década, por lo que se ha convertido en una publicación pionera. Las plataformas docentes de la Escuela de Historia han coadyuvado al logro de este fin. Esta trayectoria nos ha permitido contar con tres Bachilleratos universitarios, tres Licenciaturas, tres Maestrías y un Doctorado, que han recibido la acreditación regional centroamericana. La Maestría en Estudios Contemporáneos de América Latina, de reciente creación, permitirá a los alumnos y a las alumnas, bajo la coordinación del Sistema de Estudios de Posgrado de la Universidad de Costa Rica, tener la opción de obtener su título europeo, en convenio con la Universidad Complutense de Madrid.
Hoy que se acentúa la privatización en la elaboración de libros, de programas y de capacitaciones dentro del Ministerio de Educación Pública, es notable el trabajo prospectivo realizado en los productos creados desde la Escuela de Historia, el CIHAC y el Posgrado Centroamericano en Historia. Estas unidades académicas han brindado propuestas alternativas que fomentan la discusión, la colaboración y un esfuerzo honesto y comprometido con la relación investigación – docencia, donde el más reciente esfuerzo es “cívica en red” (http://www.civicaenred.com/) y el conjunto de textos que llevaran la licencia creative commons (de libre reimpresión sin fines comerciales) de varios libros para la enseñanza de la Cívica.
El otro elemento central de este proceso es la investigación. Ya varios colegas de otras áreas del conocimiento se han referido al papel vital que juega la Universidad de Costa Rica en la producción de conocimiento en Costa Rica en particular y en Centroamérica en general. Pero conviene al respecto plantear la relación entre la investigación y la educación que reciben los estudiantes en la Universidad de Costa Rica. Así, esa relación es un elemento a resaltar como primordial, pues permite a educandos tener como profesores a los más prestigiosos científicos nacionales en todas las áreas en que investiga la Universidad: ciencias sociales, ciencias, artes, literatura y salud. Así, los estudiantes tienen en sus clases la posibilidad de recibir un conocimiento actualizado, de primer nivel y de primera mano, es decir, de la mano de los investigadores que producen ese conocimiento.
Durante sus 35 años de existencia, el CIHAC ha desarrollado una intensa labor de análisis de la realidad costarricense y centroamericana, la cual se refleja en las colecciones Historia de Costa Rica, Istmo y Nueva Historia; una revista coeditada con la Universidad Nacional y plataformas de investigación colaborativas con decenas de documentos, archivos y bases de datos. La producción ha sumado casi cuatrocientas publicaciones, sin contar varios centenares de artículos, reseñas y recopilaciones documentales editadas en revistas nacionales e internacionales. Para efectos de facilitar la investigación, recientemente se han rescatado archivos fotográficos, bases de datos y documentos de los que dan fe los repositorios de libre acceso on line. Todo ello ha pretendido potenciar a la historia como una variable de análisis y como un insumo para concientizar de las necesidades de llevar el arte, las ciencias y la cultura a todos los costarricenses, contribuyendo a una memoria colectiva creada por todos los que a lo largo de nuestra historia han contribuido a construir nuestro país.
La Universidad de Costa Rica y las universidades públicas pertenecientes al Consejo Nacional de Rectores, han sido pieza clave en la movilización social de la clase media y de los sectores populares costarricenses. Sin el sistema de educación pública superior que representan las universidades públicas, una buena parte de las clases profesionales costarricenses nunca hubiesen tenido la oportunidad de obtener un título universitario. De hecho, gracias a ese sistema que permite que estudiantes de escasos recursos tengan la mejor educación superior de Centroamérica, varios de esos estudiantes tienen más de un título universitario porque han podido no sólo acceder al bachillerato universitario sino también a un posgrado (maestría o incluso doctorado). Y ese aspecto es tan importante que ha sido determinante en buena medida de la paz social y de la cultura democrática de la que se gloria el gobierno costarricense. En este momento de negociación del FEES, la Universidad de Costa Rica puede decir que una buena parte de la histórica movilidad social del país (al menos en los últimos setenta años) ha sido una de las principales formas en que le ha devuelto a la sociedad costarricense la inversión que ha hecho en ella.
Ya ha sido ampliamente demostrado que existe una trayectoria histórica de dependencia que ayuda a explicar nuestra situación actual, por lo que la sociedad costarricense no puede darse el lujo de perder su memoria histórica, mucho menos cuando los argumentos en contra de la formación profesional y de la investigación en estos campos se reducen a criterios centrados en la eficiencia del mercado, planteamiento que ha fracasado en varios países. El reto de la Escuela de Historia, del Centro de Investigaciones Históricas de América Central y del Posgrado Centroamericano en Historia, es el de consolidar el trabajo interdisciplinario con miras a colaborar con la búsqueda de propuestas que nos lleven a la cohesión social, en este contexto de desigualdad que ha consolidado el modelo neoliberal en nuestro país.
Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, 17 de agosto de 2010.
Dr. Ronny Viales Hurtado, Director Escuela de Historia
Dr. Juan José Marín Hernández, Director CIHAC
Dr. David Díaz Arias, Director Posgrado Centroamericano en Historia
En Costa Rica, en la segunda mitad del siglo XX, se construyó un régimen de bienestar que transformó la visión del país, que fue pensado y ejecutado por una diversidad de actores sociales, que llegaron a acuerdos relevantes. Entre esos acuerdos podemos ubicar la creación de la Universidad de Costa Rica en 1940. Durante estos 70 años de existencia, la Universidad de Costa Rica, al igual que las otras universidades públicas, además de cumplir sus funciones de docencia, y de formación de los profesionales y de las profesionales que han contribuido al desarrollo de nuestro país; de investigación y de acción social, se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la institucionalidad democrática que se consolidó después de los acontecimientos bélicos acaecidos en 1948.
Uno de los elementos centrales que se han perdido de vista en varias de las manifestaciones públicas con respecto a la negociación del FEES, es el papel fundamental de la Universidad de Costa Rica en la democratización del país. La Universidad de Costa Rica ha contribuido a la consolidación de la democracia costarricense, por medio de la generación de pensamiento crítico, de alternativas de desarrollo científico, tecnológico y económico; de la consolidación de una cultura política de tolerancia y de solidaridad; del fomento de las artes y de las letras y de la equidad en el sistema de salud, que han transformado nuestra identidad nacional.
En este contexto, la lucha por un presupuesto justo es también la lucha por el mantenimiento de un orden democrático y solidario, que genera diferentes posibilidades de movilidad social ascendente y que garantiza que la justicia social no se verá amenazada por un pensamiento único que trata de justificar un nuevo orden social por medio del desmantelamiento del bienestar existente, con argumentos mercantilistas que ya han sido superados en varios países de América Latina.
Desde la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, fundada en la década de 1940, hemos contribuido con la sociedad costarricense de diversas maneras, mediante el trabajo en la formación de profesionales en los campos de la Historia, de la Archivística y de los docentes especializados en la Enseñanza de los Estudios Sociales y de la Educación Cívica. Los profesionales formados en esta Escuela, han obtenido el reconocimiento internacional y los docentes y las docentes, han recibido, en su gran mayoría, el apoyo institucional para obtener sus posgrados en las universidades costarricenses y en universidades internacionales de calidad reconocida. La Acción Social de la Escuela de Historia, se lleva a cabo por medio de dos trabajos comunales universitarios y de dos programas de extensión docente, así como de varios proyectos particulares, que rescatan la historia local, regional y nacional costarricense y que garantizan la actualización permanente de nuestros graduados y de los graduados de otras universidades del país.
La plataforma virtual Methexis, ha permitido llevar los conocimientos producidos a todo el país, bajo una filosofía de acceso abierto, como lo demuestra la existencia de una revista académica digital llamada Diálogos, que se ha publicado por más de una década, por lo que se ha convertido en una publicación pionera. Las plataformas docentes de la Escuela de Historia han coadyuvado al logro de este fin. Esta trayectoria nos ha permitido contar con tres Bachilleratos universitarios, tres Licenciaturas, tres Maestrías y un Doctorado, que han recibido la acreditación regional centroamericana. La Maestría en Estudios Contemporáneos de América Latina, de reciente creación, permitirá a los alumnos y a las alumnas, bajo la coordinación del Sistema de Estudios de Posgrado de la Universidad de Costa Rica, tener la opción de obtener su título europeo, en convenio con la Universidad Complutense de Madrid.
Hoy que se acentúa la privatización en la elaboración de libros, de programas y de capacitaciones dentro del Ministerio de Educación Pública, es notable el trabajo prospectivo realizado en los productos creados desde la Escuela de Historia, el CIHAC y el Posgrado Centroamericano en Historia. Estas unidades académicas han brindado propuestas alternativas que fomentan la discusión, la colaboración y un esfuerzo honesto y comprometido con la relación investigación – docencia, donde el más reciente esfuerzo es “cívica en red” (http://www.civicaenred.com/) y el conjunto de textos que llevaran la licencia creative commons (de libre reimpresión sin fines comerciales) de varios libros para la enseñanza de la Cívica.
El otro elemento central de este proceso es la investigación. Ya varios colegas de otras áreas del conocimiento se han referido al papel vital que juega la Universidad de Costa Rica en la producción de conocimiento en Costa Rica en particular y en Centroamérica en general. Pero conviene al respecto plantear la relación entre la investigación y la educación que reciben los estudiantes en la Universidad de Costa Rica. Así, esa relación es un elemento a resaltar como primordial, pues permite a educandos tener como profesores a los más prestigiosos científicos nacionales en todas las áreas en que investiga la Universidad: ciencias sociales, ciencias, artes, literatura y salud. Así, los estudiantes tienen en sus clases la posibilidad de recibir un conocimiento actualizado, de primer nivel y de primera mano, es decir, de la mano de los investigadores que producen ese conocimiento.
Durante sus 35 años de existencia, el CIHAC ha desarrollado una intensa labor de análisis de la realidad costarricense y centroamericana, la cual se refleja en las colecciones Historia de Costa Rica, Istmo y Nueva Historia; una revista coeditada con la Universidad Nacional y plataformas de investigación colaborativas con decenas de documentos, archivos y bases de datos. La producción ha sumado casi cuatrocientas publicaciones, sin contar varios centenares de artículos, reseñas y recopilaciones documentales editadas en revistas nacionales e internacionales. Para efectos de facilitar la investigación, recientemente se han rescatado archivos fotográficos, bases de datos y documentos de los que dan fe los repositorios de libre acceso on line. Todo ello ha pretendido potenciar a la historia como una variable de análisis y como un insumo para concientizar de las necesidades de llevar el arte, las ciencias y la cultura a todos los costarricenses, contribuyendo a una memoria colectiva creada por todos los que a lo largo de nuestra historia han contribuido a construir nuestro país.
La Universidad de Costa Rica y las universidades públicas pertenecientes al Consejo Nacional de Rectores, han sido pieza clave en la movilización social de la clase media y de los sectores populares costarricenses. Sin el sistema de educación pública superior que representan las universidades públicas, una buena parte de las clases profesionales costarricenses nunca hubiesen tenido la oportunidad de obtener un título universitario. De hecho, gracias a ese sistema que permite que estudiantes de escasos recursos tengan la mejor educación superior de Centroamérica, varios de esos estudiantes tienen más de un título universitario porque han podido no sólo acceder al bachillerato universitario sino también a un posgrado (maestría o incluso doctorado). Y ese aspecto es tan importante que ha sido determinante en buena medida de la paz social y de la cultura democrática de la que se gloria el gobierno costarricense. En este momento de negociación del FEES, la Universidad de Costa Rica puede decir que una buena parte de la histórica movilidad social del país (al menos en los últimos setenta años) ha sido una de las principales formas en que le ha devuelto a la sociedad costarricense la inversión que ha hecho en ella.
Ya ha sido ampliamente demostrado que existe una trayectoria histórica de dependencia que ayuda a explicar nuestra situación actual, por lo que la sociedad costarricense no puede darse el lujo de perder su memoria histórica, mucho menos cuando los argumentos en contra de la formación profesional y de la investigación en estos campos se reducen a criterios centrados en la eficiencia del mercado, planteamiento que ha fracasado en varios países. El reto de la Escuela de Historia, del Centro de Investigaciones Históricas de América Central y del Posgrado Centroamericano en Historia, es el de consolidar el trabajo interdisciplinario con miras a colaborar con la búsqueda de propuestas que nos lleven a la cohesión social, en este contexto de desigualdad que ha consolidado el modelo neoliberal en nuestro país.
Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, 17 de agosto de 2010.
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