martes, junio 15, 2010

Estado atacado por el mercado, o como el perro mordió a su salvador

Dialéctica Austeridad o crecimiento


Juan Manuel Villasuso

15/06/2010

Hace dos días (domingo 13 de junio), el diario El País de España publicó un excelente artículo de Claudi Pérez con el mismo título que encabeza esta columna. Por su claridad, relevancia y profundidad me tomo la libertad de compartir sus principales párrafos.

“Ronald Reagan y Margaret Thatcher inauguraron una era que ha dominado la política económica durante 30 años con un lema sencillo: "más mercado y menos Estado", que acabó abrazando incluso a la socialdemocracia.

En estas llegó la crisis y en apenas tres años lo puso todo patas arriba: el Estado salvó a los mercados, el péndulo se fue al extremo contrario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) desenterró a un tal Keynes y hasta los bancos miraban hacia otro lado cuando los políticos amenazaban con la refundación del capitalismo, con volver a regular los mercados para ponerlos en vereda.

Evidentemente, esa etapa toca a su fin. “Ibamos a reformar los mercados y los mercados nos han reformado a nosotros”, aseguró el presidente Zapatero tras presentar un drástico plan de recortes para calmar los ataques de los inversores, inquietos con la posibilidad de que España, junto con varios países europeos, pueda incumplir sus compromisos. Hace un año, los bancos eran el problema; ahora el problema son los Estados, su deuda pública. Una deuda que, paradójicamente, los Gobiernos se vieron obligados a acumular para salvar a los mismos mercados que ahora atacan duro.

La política económica está en una encrucijada. Esta vez el dilema no es exactamente mercado o Estado, pero se le parece. Austeridad o crecimiento, esa es la cuestión. Ajustarse el cinturón para reducir los déficits públicos o perseverar en las políticas de estímulo hasta que el crecimiento económico vuelva a ser lo suficientemente robusto. Alemania ha hablado: Europa opta por el culto a la austeridad. Estados Unidos, por mantener los estímulos. La receta que demuestre más efectividad marcará el equilibrio de poder de los próximos años en el mundo mal llamado desarrollado. Pero al día de hoy no hay consenso.

El FMI llevaba muchos años cegado por los destellos del libre mercado, convencido de los mecanismos autoestabilizadores de los “mercados eficientes”. Con la crisis y bajo el ascendente de un socialista francés, Dominique Strauss-Kahn, se olvidó de su ortodoxia y aconsejó activismo fiscal para evitar una Gran Depresión. Ahora está tan despistado como la mayoría: hasta hace nada advertía que una salida prematura de los estímulos perjudicaría la recuperación, pero en las últimas semanas combina ese mensaje con la necesidad de acelerar la consolidación fiscal. Es decir, se apunta al culto a la austeridad, pero también a la medicina contraria.

Los expertos coinciden en el enorme peligro de que unos mercados financieros que se han vuelto excesivamente cautos (tras años de tomar excesivos riesgos) fuercen a los Gobiernos a tomar la puerta de salida de los estímulos fiscales tal vez demasiado pronto.

Las medidas de austeridad representan una vuelta a la economía prekeynesiana, a Hoover en Estados Unidos, a la victoria de los halcones antidéficit en Europa. Todo conduce a ese viejo error de reducir el gasto público y subir los impuestos mucho antes de que la economía se haya recuperado. Ese resurgir del conservadurismo está directamente relacionado con la fuerza de los intereses financieros."

¿Qué política seguiremos en Costa Rica? El gobierno aún no se ha pronunciado. Ojalá escoja la producción y el empleo generadores de crecimiento.

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