Blog de historia social desarrollado por el Dr. Juan José Marín con el fin de establecer un espacio de diálogo y trabajo colectivo
domingo, junio 23, 2013
El extraordinario Michel Vovelle
El extraordinario Michel Vovelle de la Sorbona de París es uno de esos cultores de la historia de las mentalidades que dejó huella no sólo por libros y sus enfoques metodológicos, sino también por su don de maestro.
Gracias al doctor José Daniel Gil Zúñiga, quien convirtió a la ciudad de Heredia en un gran centro de discusión historiográfico, se pudo conocer en persona al gran Michell Vovelle y otros historiadores como Marc Dufumier de INA-PG Francia, Ramón Garrabou de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Martine Segalen de la Universidad de París, Ramón Villares de la Universidad de Santiago de Compostela, Dulce Freire de la Universidad Nova de Lisboa, Frédéric Chauvad Universidad de Poitiers Francia, Inés Fonseca de la Universidad Nova de Lisboa, Ricardo García Cárcel Universidad Autónoma de Barcelona, Juan Pedro Viqueira del Colegio de México y Clive Emsley de la Open University de Gran Bretaña, Jaime Contreras de la Universidad de Alcalá, Beatriz Bragoni de la Universidad de Santiago de Compostela y el Fréderic Chauvad de la Universidad de Poitiers, entre otros muchos más.
Vovelle un ejemplo a seguir….
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Agnes Heller
Esta valiosa investigadora alimentó algunos historiadores costarricenses que encontraban en la cotidianiedad mecanismos para comprender el poder. La vasta obra no llegó al istmo centroamericano, pero cuatro obras se reprodujeron en fotocopias de libros localizados en bibliotecas personales y de las universidades públicas-
Las obras Historia y vida cotidiana: aportación a la sociología socialista ; Teoría de las necesidades en Marx; Teoría de la historia y Sociología de la vida cotidiana fueron fuente de inspiración.
Para muchos que leían sus trabajos Agnes Heller fue una intelectual que nunca se reconoció físicamente. Valga este espacio para recordarla y para retomar su obra, ahora mucha presente en la internet.
Las obras Historia y vida cotidiana: aportación a la sociología socialista ; Teoría de las necesidades en Marx; Teoría de la historia y Sociología de la vida cotidiana fueron fuente de inspiración.
Para muchos que leían sus trabajos Agnes Heller fue una intelectual que nunca se reconoció físicamente. Valga este espacio para recordarla y para retomar su obra, ahora mucha presente en la internet.
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Carlos Barros. Uno de los creadores del bello sueño llamado HDebate
Carlos Barros. Un historiador que ha creado un bello sueño de mantener una historia académica pero sin despreciar los procesos sociales y el compromiso con la realidad. El proyecto Manifiesto de Historia es un ejemplo de este compromiso.
Ojalá la idea de un proyecto historiográfico nunca se acabe...
http://www.h-debate.com/
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Marc Bloch, Pierre Vilar: historiadores y ciudadanos
Un artículo que recuerda que la historia no es sólo historizar por historizar. La historia comprometida se abre paso entre aquellos que creen que la historia tiene al menos un propósito: servir al ejercicio de la ciudadanía crítica
Marc Bloch, Pierre Vilar: historiadores y ciudadanos
Arón Cohen, Rafael G. Peinado Santaella,
www.marcbloch.fr/
La Cátedra Antonio Domínguez Ortiz de la Universidad de Granada (Secretariado de Extensión Universitaria) ha programado una serie de cuatro conferencias, entre el 30 de marzo y el 25 de abril, sobre los historiadores Marc Bloch y Pierre Vilar. La primera, el jueves próximo a las 19h30 en la Facultad de Ciencias Políticas, correrá a cargo de Étienne Bloch, hijo del historiador.
Podrían darse muchas razones para abordar dentro de un mismo ciclo de conferencias distintos aspectos de las trayectorias de estos dos grandísimos maestros de la historiografía francesa que, por su influencia y prestigio, lo son también de la historiografía mundial. Marc Bloch (1886-1944) y Pierre Vilar (1906-2003) destacan como exponentes de dos de las más brillantes generaciones de historiadores que ha dado el país vecino. Ambos, cada uno desde sus campos de investigación y reflexión propios, hicieron aportaciones cruciales a la historiografía : a la historia entendida sobre todo como un modo de análisis , imprescindible para todo aquél que pretenda comprender las sociedades humanas y sus cambios. Pero, por otra parte, en las circunstancias que les tocó vivir, cada uno de ellos hizo de su coherencia intelectual un ejercicio de coherencia cívica.
Marc Bloch, el insigne medievalista, es el autor de Reyes y siervos (1920), libro del que la Editorial Universidad de Granada y el Servei de Publicacions de la Universitat de València acaban de coeditar una traducción española que será presentada al inicio de la conferencia de Étienne Bloch. El autor, entre otras obras, de Los reyes taumaturgos (1924), Los caracteres originales de la historia rural francesa (1931) y La sociedad feudal (1939-1940) fue, por otra parte, el soldado francés que se hizo acreedor a los reconocimientos y ascensos en la Gran Guerra ; el mismo que, a petición propia, volvió a ser movilizado en agosto de 1939 como capitán de estado mayor ; que, en julio de 1940, tras el armisticio e inmediatamente antes de su exclusión inicial (luego dejada en suspenso « por servicios excepcionales a Francia ») de la función pública, por su origen judío, por parte del régimen colaboracionista de Vichy, se negó a aceptar la capitulación ante la Alemania nazi y no tardó en militar activamente en la Resistencia. Detenido el 8 de marzo de 1944, sufrió la tortura a manos de la Gestapo y murió fusilado tres meses después.
Marc Bloch fue, con Lucien Febvre, el fundador de los célebres Annales , la revista desde la que ambos sentaron los principios de una decisiva renovación de los modos de « hacer » la historia : una historia-problema, que no puede concebirse sin un « cuestionario » bien pensado, pues los documentos sólo dan respuestas cuando se les interroga desde hipótesis de trabajo ; historia de las sociedades y los grupos sociales, permanentemente en búsqueda de las articulaciones cambiantes entre lo económico, lo social, lo político, lo mental, en lugar de encerrar estos diversos planos de las realidades humanas en compartimentos estancos.
Pierre Vilar puso al servicio de esta concepción de la historia una exigencia teórica absolutamente excepcional. El geógrafo que fue Pierre Vilar en sus comienzos se convirtió en el historiador de Cataluña en la España moderna (1962), una investigación inmensa sobre « los fundamentos económicos de las estructuras nacionales » : un ejercicio magistral de la « historia total » a la que consagró su larga carrera de historiador. Nunca abandonó su interés por Cataluña y por España, ya fuera en trabajos de enorme calado metodológico o en síntesis sugestivas como su pequeña Historia de España , tan esclarecedora todavía cuando está cerca de cumplir sus 60 años.
« Pensar históricamente » fue una práctica a la que Pierre Vilar se entregó hasta el final de su vida. Bajo ese título, en una última obra suya (1995, 1997), de reflexiones sobre sus propios recuerdos, leemos el siguiente comentario : « La evolución de la humanidad no ha conllevado, de momento, una adecuación correcta de la ciencia a la moral ». De momento , porque el historiador sabe bien que cualquier pretensión de dar por acabadas las evoluciones sociales es ideológica. Es el mismo tipo de análisis que subyacía en la pregunta que, siendo oficial del ejército francés, había dirigido a su captor alemán en 1940 : « En historia, señor coronel, ¿hay derrotas definitivas? ». No puede extrañar que Pierre Vilar reconociera en Marc Bloch al historiador de la generación precedente que le inspiraba, a la vez, « mayor admiración intelectual y mayor veneración moral ».
« Pertenezco – leemos en un texto escrito en circunstancias trágicas por Marc Bloch, en el verano de 1940 ( La extraña derrota ) – a una generación que tiene mala conciencia (...) No nos atrevimos a ponernos en la plaza pública, a ser la voz que grita (...) Preferimos confinarnos en la temerosa quietud de nuestros talleres. ¡Que nuestros menores nos perdonen la sangre que tenemos en las manos! ». Medio siglo después, la memoria autocrítica de Pierre Vilar sobre esa misma época no era más autocomplaciente : « no haber sabido » detectar con suficiente prontitud algunos signos o no haber captado toda la envergadura de sus consecuencias, es un reproche insistentemente expresado en las páginas de Pensar históricamente . Le produce, escribió, « vergüenza intelectual », y en algún caso llega a calificarlo de « ceguera criminal ». Más allá de los juicios morales, estas frases traducen la exigencia de una historia puesta al servicio del análisis científico de las sociedades.
Hace muy pocos días, un joven profesor de sociología de la Universidad de Chile, Manuel Guerrero Antequera, impartió en la Universidad de Granada una conferencia extraordinaria por varios conceptos. Su padre, profesor también y conocido opositor a la dictadura chilena, fue secuestrado y salvajemente asesinado hace veintiún años por agentes de la dictadura, cuando él era un adolescente de 14 : « (…) lo impensable (se refería al terrorismo de Estado) pasó. Había que pensarlo, hay que pensarlo ». Comprender por qué ocurrió puede no bastar para evitar nuevos dramas humanos, sobre todo si esa comprensión no se transmite y extiende suficientemente en las sociedades, pero es condición necesaria para ello.
De esta magnitud es el imperativo cívico de una ciencia verdaderamente social .
http://www.marcbloch.fr/ L3-cycle-ES.htm
Marc Bloch, Pierre Vilar: historiadores y ciudadanos
Arón Cohen, Rafael G. Peinado Santaella,
www.marcbloch.fr/
La Cátedra Antonio Domínguez Ortiz de la Universidad de Granada (Secretariado de Extensión Universitaria) ha programado una serie de cuatro conferencias, entre el 30 de marzo y el 25 de abril, sobre los historiadores Marc Bloch y Pierre Vilar. La primera, el jueves próximo a las 19h30 en la Facultad de Ciencias Políticas, correrá a cargo de Étienne Bloch, hijo del historiador.
Podrían darse muchas razones para abordar dentro de un mismo ciclo de conferencias distintos aspectos de las trayectorias de estos dos grandísimos maestros de la historiografía francesa que, por su influencia y prestigio, lo son también de la historiografía mundial. Marc Bloch (1886-1944) y Pierre Vilar (1906-2003) destacan como exponentes de dos de las más brillantes generaciones de historiadores que ha dado el país vecino. Ambos, cada uno desde sus campos de investigación y reflexión propios, hicieron aportaciones cruciales a la historiografía : a la historia entendida sobre todo como un modo de análisis , imprescindible para todo aquél que pretenda comprender las sociedades humanas y sus cambios. Pero, por otra parte, en las circunstancias que les tocó vivir, cada uno de ellos hizo de su coherencia intelectual un ejercicio de coherencia cívica.
Marc Bloch, el insigne medievalista, es el autor de Reyes y siervos (1920), libro del que la Editorial Universidad de Granada y el Servei de Publicacions de la Universitat de València acaban de coeditar una traducción española que será presentada al inicio de la conferencia de Étienne Bloch. El autor, entre otras obras, de Los reyes taumaturgos (1924), Los caracteres originales de la historia rural francesa (1931) y La sociedad feudal (1939-1940) fue, por otra parte, el soldado francés que se hizo acreedor a los reconocimientos y ascensos en la Gran Guerra ; el mismo que, a petición propia, volvió a ser movilizado en agosto de 1939 como capitán de estado mayor ; que, en julio de 1940, tras el armisticio e inmediatamente antes de su exclusión inicial (luego dejada en suspenso « por servicios excepcionales a Francia ») de la función pública, por su origen judío, por parte del régimen colaboracionista de Vichy, se negó a aceptar la capitulación ante la Alemania nazi y no tardó en militar activamente en la Resistencia. Detenido el 8 de marzo de 1944, sufrió la tortura a manos de la Gestapo y murió fusilado tres meses después.
Marc Bloch fue, con Lucien Febvre, el fundador de los célebres Annales , la revista desde la que ambos sentaron los principios de una decisiva renovación de los modos de « hacer » la historia : una historia-problema, que no puede concebirse sin un « cuestionario » bien pensado, pues los documentos sólo dan respuestas cuando se les interroga desde hipótesis de trabajo ; historia de las sociedades y los grupos sociales, permanentemente en búsqueda de las articulaciones cambiantes entre lo económico, lo social, lo político, lo mental, en lugar de encerrar estos diversos planos de las realidades humanas en compartimentos estancos.
Pierre Vilar puso al servicio de esta concepción de la historia una exigencia teórica absolutamente excepcional. El geógrafo que fue Pierre Vilar en sus comienzos se convirtió en el historiador de Cataluña en la España moderna (1962), una investigación inmensa sobre « los fundamentos económicos de las estructuras nacionales » : un ejercicio magistral de la « historia total » a la que consagró su larga carrera de historiador. Nunca abandonó su interés por Cataluña y por España, ya fuera en trabajos de enorme calado metodológico o en síntesis sugestivas como su pequeña Historia de España , tan esclarecedora todavía cuando está cerca de cumplir sus 60 años.
« Pensar históricamente » fue una práctica a la que Pierre Vilar se entregó hasta el final de su vida. Bajo ese título, en una última obra suya (1995, 1997), de reflexiones sobre sus propios recuerdos, leemos el siguiente comentario : « La evolución de la humanidad no ha conllevado, de momento, una adecuación correcta de la ciencia a la moral ». De momento , porque el historiador sabe bien que cualquier pretensión de dar por acabadas las evoluciones sociales es ideológica. Es el mismo tipo de análisis que subyacía en la pregunta que, siendo oficial del ejército francés, había dirigido a su captor alemán en 1940 : « En historia, señor coronel, ¿hay derrotas definitivas? ». No puede extrañar que Pierre Vilar reconociera en Marc Bloch al historiador de la generación precedente que le inspiraba, a la vez, « mayor admiración intelectual y mayor veneración moral ».
« Pertenezco – leemos en un texto escrito en circunstancias trágicas por Marc Bloch, en el verano de 1940 ( La extraña derrota ) – a una generación que tiene mala conciencia (...) No nos atrevimos a ponernos en la plaza pública, a ser la voz que grita (...) Preferimos confinarnos en la temerosa quietud de nuestros talleres. ¡Que nuestros menores nos perdonen la sangre que tenemos en las manos! ». Medio siglo después, la memoria autocrítica de Pierre Vilar sobre esa misma época no era más autocomplaciente : « no haber sabido » detectar con suficiente prontitud algunos signos o no haber captado toda la envergadura de sus consecuencias, es un reproche insistentemente expresado en las páginas de Pensar históricamente . Le produce, escribió, « vergüenza intelectual », y en algún caso llega a calificarlo de « ceguera criminal ». Más allá de los juicios morales, estas frases traducen la exigencia de una historia puesta al servicio del análisis científico de las sociedades.
Hace muy pocos días, un joven profesor de sociología de la Universidad de Chile, Manuel Guerrero Antequera, impartió en la Universidad de Granada una conferencia extraordinaria por varios conceptos. Su padre, profesor también y conocido opositor a la dictadura chilena, fue secuestrado y salvajemente asesinado hace veintiún años por agentes de la dictadura, cuando él era un adolescente de 14 : « (…) lo impensable (se refería al terrorismo de Estado) pasó. Había que pensarlo, hay que pensarlo ». Comprender por qué ocurrió puede no bastar para evitar nuevos dramas humanos, sobre todo si esa comprensión no se transmite y extiende suficientemente en las sociedades, pero es condición necesaria para ello.
De esta magnitud es el imperativo cívico de una ciencia verdaderamente social .
http://www.marcbloch.fr/
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jueves, abril 11, 2013
La deriva nazi del Partido Popular
por Josep Fontana
Lunes, 11 de Marzo de 2013 13:27
Tomado de http://kaosenlared.net/kaos-tv/item/49947-la-deriva-nazi-del-partido-popular.html+
La actual política centralizadora del Partido Popular y la actuación
del NSDAP (el partido nazi alemán) en 1933, en su lucha por hacerse con
el poder absoluto
Entiendo que este título pueda parecer
provocativo, porque está claro que hay grandes diferencias entre la
España del 2013 y la Alemania de 1933. Pero aquello sobre lo cual quiero
llamar la atención es la semejanza que tienen, en sus objetivos, la
actual política centralizadora del Partido Popular y la actuación del
NSDAP (el partido nazi alemán) en 1933, en su lucha por hacerse con el
poder absoluto.
La mayor de las diferencias reside en
que los nazis debieron valerse de la violencia para implantar su
política de Gleichschaltung o «coordinación », mientras que al Partido
Popular le basta su mayoría absoluta en las cámaras, algo que no tenía
Hitler al llegar al poder, para imponerla sin resistencia.
Los nazis comenzaron adueñándose del
poder en los länder (los estados, equivalentes a nuestras comunidades
autónomas) con una ley de coordinación de los länder con el Reich de 30
de marzo de 1933, y procedieron gradualmente a controlar o eliminar
todas las organizaciones que pudieran alentar alguna forma de
resistencia.
El Partido Popular ha seguido un camino
parecido a partir de la reforma laboral de febrero del 2012, que mermó
la influencia de los sindicatos y la capacidad de resistencia de los
trabajadores, y ha continuado después debilitando las comunidades
autónomas con imposiciones legales y con el estrangulamiento económico, a
la vez que procedía a vaciar de capacidad política a diputaciones y
ayuntamientos, reducidos a funciones administrativas, y se preparaba
para controlar la enseñanza con la reforma educativa de Wert.
A medida que iba neutralizando a quienes
pudieran asumir la dirección del rechazo social, el Gobierno se ha
dedicado a desmantelar y privatizar los servicios sociales, en un camino
por el que puede seguir todavía más lejos, sin tomar en cuenta la
oleada creciente de las protestas colectivas contra el aumento incesante
del paro, la disminución de los salarios, la multiplicación de los
desahucios (una firma de abogados ofrece «desahucios exprés a 530
euros»), la congelación de las pensiones… Unas protestas que se limita
ahora a contener con la policía, mientras se prepara para criminizarlas y
prohibirlas.
Los ciudadanos están hoy alarmados ante
los signos de corrupción que afectan al PP. A decir verdad, la
corrupción no es un problema de hoy, ni afecta tan solo al PP, sino a
todo el proceso desarrollado en nuestro país desde la transición, que
facilitó los negocios turbios de las instituciones financieras y las
empresas constructoras, cuyos costes se nos obliga ahora a pagar entre
todos. Lo único que tiene de particular el caso del PP es que le han
pillado con las manos en la masa en unos momentos en que los ciudadanos
son más sensibles al problema.
Lo que debería preocuparnos más, sin
embargo, es la deriva autoritaria que, al ir eliminando toda posibilidad
de protesta y resistencia, refuerza la capacidad del Partido Popular
para llevarnos por el camino de un desastre anunciado. Porque si, como
dice Hans Werner Sinn, presidente del IFO alemán, le esperan a España
«10 años más de crisis y una devaluación interna del 30%», ¿qué quedará
del país al cabo de este tiempo? ¿A qué extremos habrá llegado el paro
juvenil, que el propio PP evalúa en el 50%? ¿Quedarán hospitales,
escuelas y universidades públicas, y si se han privatizado, dónde se
educará y atenderá a una población empobrecida? Sinn opina que hay que
seguir con la austeridad y que «Rajoy debe volver a bajar los salarios»,
lo cual me parece una excelente receta para la continuidad de los
negocios de Alemania, pero suicida para este país.
Lo más grave resulta, además, ver en qué
manos ha recaído este poder irresponsable. En momentos como estos sería
de la mayor importancia poder confiar en un Gobierno al que los
ciudadanos viesen con la capacidad suficiente para no someterse
mansamente a las instrucciones de la troika para que nos dirija al
matadero. Y está claro que este no es el Gobierno actual del PP. Dejando
a un lado a Rajoy, sobre cuya existencia real hay dudas fundadas, el
poder está en manos de los Montoro, María Dolores de Cospedal, Fátima
Báñez, Ruiz-Gallardón, Ana Mato… que se pueden permitir incluso
disparatar en público, impávidos ante la crítica y la protesta. (Los
historiadores del futuro podrán entretener a sus lectores con una
divertida colección de chascarrillos, comenzando con la disertación de
la señora Cospedal sobre el «finiquito diferido» y acabando con la
afirmación de la señora Báñez de que la Virgen del Rocío resolverá el
problema del empleo).
De ahí la necesidad de resistirnos a una
deriva autoritaria que amenaza con dejarnos impotentes y sin capacidad
de reacción mientras nos conducen al abismo.
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