lunes, enero 24, 2011

¿Autodeterminación de los pueblos? ¿Quién es el sujeto?


¿Autodeterminación de los pueblos? ¿Quién es el sujeto?



Uno de los mantras guías del siglo XX fue la autodeterminación de los pueblos, de las naciones. Ésta fue una creencia que todo el mundo aceptó en teoría. Pero en la práctica fue un asunto muy espinoso, muy poco claro. La dificultad clave está en determinar quién era el sujeto, el pueblo, la nación que debería tener la potestad de determinar su propio destino. Nunca hubo acuerdo con respecto a este punto. En el caso de las colonias, la cuestión era relativamente simple. Pero en el caso de un Estado ya reconocido como Estado soberano, la opinión estuvo muy dividida; fue común que la división fuera violenta. El asunto está en los titulares del momento a causa del referendo en Sudán del Sur, donde el pueblo está votando si desea permanecer como parte de un Estado llamado Sudán o si va a constituir un nuevo Estado separado de Sudán.
En todos los estados, sin excepción, hay gente en el poder estatal que argumenta lo que se ha llegado a conocer como la posición jacobina. Afirman que todos los ciudadanos de ese Estado constituyen una nación, una que ya determinó su destino. Hablamos de naciones-Estado como si el principio jacobino fuera una realidad y no sólo una aspiración política. Los jacobinos dicen que el Estado deber ser reforzado o fortalecido negándose a reconocer el derecho, la legitimidad de un grupo intermedio (como le dicen) que se yergue entre el Estado y los ciudadanos. Todos los derechos van al individuo; ningún derecho va a los grupos.
Al mismo tiempo, en todos los estados, de nuevo sin excepción, hay otros –con frecuencia llamados minorías– que cuestionan esta idea. Dicen que la posición jacobina esconde el interés de algún grupo dominante que mantiene sus privilegios a expensas de todos aquellos que pertenecen a grupos diferentes al grupo dominante. Las minorías (que con frecuencia, pero no siempre, conforman de hecho la mayoría numérica de la población), argumentan que, a menos que se reconozcan los derechos de los grupos, se les está negando una participación equitativa en el Estado.
¿Qué derechos sienten estas minorías que se les niegan? Algunas veces derechos lingüísticos, el derecho a emprender asuntos de medios, educativos y legales en un lenguaje que no sea el lenguaje oficial. Algunas veces, se trata de derechos religiosos, el derecho a practicar abiertamente una religión que no sea la reconocida oficialmente, y a llevar a cabo sus asuntos civiles bajo las leyes religiosas que son parte de su propia religión. En ocasiones se trata de derechos agrarios, los derechos de los grupos que detentan tierras conforme a las normas tradicionales que son diferentes de las normas actuales puestas en efecto por el Estado.
Hay dos estrategias para garantizar los derechos de los grupos minoritarios. Una es buscar una autonomía reconocida oficialmente en varias esferas de la vida social y legal. La segunda, si el grupo ocupa zonas geográficas relativamente compactas, es buscar la secesión, es decir, la creación de un nuevo Estado. Para muchos grupos, éstas son las alternativas entre las que podrían moverse. No habiendo conseguido la autonomía, podrían buscar la secesión. O una vez derrotadas política o militarmente sus aspiraciones a la secesión, podrían conformarse con la autonomía.
Los kurdos en Turquía y aquellos que están en Irak, habiendo buscado la secesión, parecen ahora dispuestos a conformarse con la autonomía. Así también parece ser el caso de los francófonos en Quebec. La gente de Sudán del Sur se está moviendo en la dirección contraria, como hicieron los kosovares en Serbia.
El punto crucial no siempre es una cuestión meramente interna en un Estado en particular. Para ser un Estado soberano, uno debe ser reconocido por otros estados soberanos como una entidad legítima. Hoy, la República Turca del Norte de Chipre es reconocida únicamente por otro Estado. No puede por tanto unirse a organizaciones internacionales, aun cuando de facto continúe controlando su territorio.
Cuando Kosovo proclamó su independencia lo reconoció sólo menos de la mitad de los miembros de Naciones Unidas. Tenemos que preguntarnos entonces por qué, y por cuáles estados. Hubo algunos estados de Europa pero también de otros lados (son notables los casos de China y Rusia) que temían el precedente. Dijeron que, si los kosovares podían declarar unilateralmente su independencia, grupos similares en sus países podrían tomar esto como un precedente. Sin embargo Estados Unidos y ciertos estados de Europa occidental pensaron que la independencia kosovar de Serbia servía a sus intereses geopolíticos y alentaron a los kosovares a proclamar su independencia, la cual reconocieron de inmediato, y a la cual le concedieron asistencia política y material.
Cuando Biafra intentó separarse de Nigeria hace varias décadas, casi todos los estados africanos respaldaron los esfuerzos del gobierno nigeriano para suprimir la rebelión militarmente. El principal argumento para hacer esto es que la secesión de Biafra sentaría un terrible precedente en África, donde casi todas las fronteras estatales fueron constituidas arbitrariamente por los poderes coloniales, y de hecho atravesando las líneas étnicas. Los estados africanos querían conservar sus fronteras existentes, sin importar lo artificiales que parezcan, como única garantía de su orden colectivo.
Ahora, parece que el referendo en Sudán del Sur producirá un voto abrumador en favor de la secesión. Y es casi una certeza que los estados africanos que no reconocieron a Biafra, además de China que no reconoció Kosovo, reconocerán el nuevo Estado que se está creando. De hecho, incluso el Estado del cual se está separando está dispuesto a reconocer al nuevo Estado.
¿Por qué? La respuesta es simple. Hay razones geopolíticas para hacerlo. China está interesada en las futuras relaciones con el nuevo Estado, que será un gran exportador de crudo. El interés de comprar petróleo parece cobrar prioridad sobre la preocupación acerca de los precedentes que tendrían los grupos secesionistas en China. Sudán parece dispuesto a reconocer al nuevo Estado porque Estados Unidos ha prometido cambios específicos en sus propias políticas vis-a-vis si Sudán permite que la secesión proceda pacíficamente. Los estados africanos se ven abrumados por el acuerdo de facto entre los dos lados de esta controversia. Además, muchos de ellos simpatizan con los grupos de Sudán del Sur, que son los pueblos nilóticos, que enfrentan a un gobierno dominado por los pueblos árabes.
En el siglo XXI la opción jacobina está en retirada en la mayoría de los países. La cuestión real es la autonomía versus la secesión de las así llamadas minorías. ¿Es una mejor que la otra? No hay una respuesta general a dicha cuestión. Cada caso es diferente en dos formas. La demografía y la historia reales de cada Estado son diferentes y por tanto lo que lógicamente es lo mejor y lo más justo es diferente. En cualquier caso, un nuevo Estado que resulta de una secesión de inmediato descubrirá minorías dentro de sus fronteras. Y el debate no termina nunca.
Pero hay una segunda consideración. La cuestión de autonomía contra secesión tiene consecuencias geopolíticas. Y éstas son cruciales en términos de las luchas que están en proceso dentro del sistema-mundo como un todo. Todos los partidos buscan, más bien cínicamente, su propio interés como estados. Su actuación puede ser bastante opuesta de una situación a otra. Esto es así porque a los poderes externos les importa primordialmente el impacto geopolítico de la decisión. Pero es el papel de estos poderes externos lo que con frecuencia es decisivo.
Traducción: Ramón Vera Herrera
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/01/23/index.php?section=opinion&article=020a1mun
rCR

Wallerstein Abrir las Ciencias Sociales

Recientemente leí una reseña que atacaba la indolencia con Hayden White y resaltaba las formas de escritura como punto de referencia de la historiografía actual.




La reseña dejaba de lado las múltiples discusiones en torno a la narrativa y las implicaciones epistemológicas. Por ello me pareció oportuno rescatar el libro de Wallerstein Abrir las Ciencias Sociales (leer libro  ), en especial en este sitio que pretende la apertura al debate







El trabajo coordinado por Immanuel Wallerstein, “Abrir las ciencias sociales”, constituye un buen esquema general para la creación de escenarios de discusión académica que nos permita entender con mayor precisión el papel que los investigadores tienen en el contexto de la modernidad, así como la posibilidad de generar nuevas teorías que profundicen las existentes y se concrete un avance, en términos de Edgar Morin, hacia la superación de obstáculos en ese inmenso mar de complejidades en que está inmerso el mundo civilizatorio.







En el “Abrir las ciencias sociales”, Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestrucción de las ciencias sociales, intervinieron opiniones de Juma, Fox Keller, Kocka, Lecourt, Mundimbe, Mushakoji, Prigogine, Taylor y Trouillot; sus aportes no sólo muestran la evolución del conocimiento hacia ese plano de organización que hoy conocemos como ciencias sociales, sino que es un claro proyecto de actualización y fortalecimiento del camino, que al criterio de ellos, deberían tomar las investigaciones en ciencias sociales.

El informe se divide en cuatro puntos: 1.- La construcción histórica de las ciencias sociales desde el siglo XVIII hasta 1945; 2.- Los debates en las ciencias sociales de 1945 hasta el presente; 3.- El tipo de ciencia social que se requiere actualmente; y 4.- La reestructuración de las ciencias sociales como conclusión al aporte.

1.- La construcción histórica de las ciencias sociales desde el siglo XVIII hasta 1945. Todo comenzó cuando los filósofos sociales empezaron a hablar de “física social” y los pensadores europeos comenzaron a reconocer la existencia de múltiples tipos de sistemas sociales en el mundo, cuya variedad requeriría una explicación. Es en este contexto, y ante la necesidad de que una figura institucional liderara estas nuevas ideas de conocimiento, que las universidades vuelven a ocupar espacio en la sociedad como principal centro de producción del nuevo conocimiento.

Los nuevos tiempos ameritaban organizar y racionalizar el cambio social, es entonces cuando la práctica de la ciencia social busca enfocar su interés hacia una visión particular, en donde el conjunto de estructuras espaciales se convirtieron en territorios soberanos que colectivamente definían el mapa de conocimiento en el mundo.

Las ciencias sociales, en ese proceso de independencia y particularidad, que las lleva a un proceso concreto de institucionalización como disciplinas, definiendo nuevas tablas de contenido para el estudio de las realidades sociales. En el mismo momento en que las estructuras institucionales de estas ciencias sociales se instalan y delinean sus caminos de investigación, las prácticas científicos sociales, en especial después de la Segunda Guerra Mundial, empezaron a cambiar creando una brecha entre dichas prácticas y las posiciones intelectuales de los investigadores, y por otro lado, se apreció un claro deslinde de intereses entre éstos y las organizaciones formales de las ciencias sociales.

2.- Los debates en las ciencias sociales de 1945 hasta el presente. Después de 1945 varios procesos afectaron la estructura la institucionalizada ciencias sociales: a.- El cambio de la estructura política del mundo; b.- El crecimiento demográfico y de la capacidad productiva después de 1945, arropó todas las relaciones en sociedad; y c.- La expansión extraordinaria, tanto cuantitativa como geográfica, del sistema universitario en todo el mundo, lo que condujo a la multiplicación del número de científicos sociales profesionales.

Después de los eventos de la Segunda Guerra Mundial que determinaron un nuevo mundo social y positivista, la estructura institucional de las ciencias sociales requirió de una gran inversión para su consolidación. Los países triunfadores de la Guerra, encabezados por EE.UU. e Inglaterra, tomaron la batuta en las líneas de investigación que, a su juicio, eran las que requería el mundo para alcanzar el anhelado orden y progreso.

Es entonces cuando hay consecuencias puntuales que le dan a las ciencias sociales un marco metodológico ideal para encarar los estudios e investigaciones en tiempos de replanteamiento de la modernidad. Estas consecuencias se resumen en: 1.- La validez de las distinciones entre las ciencias sociales, a través de la creación de los estudios de áreas, cuya idea básica era tomar una zona geográfica grande que supuestamente tenía alguna coherencia cultural, histórica y frecuentemente lingüística, para crear en las universidades centros de investigación adaptados a la realidad de cada país o región, pero en un mapa general coherente con unidades de pensamiento pre-establecidas en el rigor de la comprobación científica; 2.- El grado en que el patrimonio heredado es parroquial, es decir, que los fenómenos sociales si bien suelen ocurrir en comunidades o localidades delimitadas, sus elementos constitutivos tienen proyección universal. Cualquier percepción en este sentido proporciona un medio ideas de comparación y traducción con otras realidades, desencadenando respuestas determinadas por la naturaleza de lo universal dominante, dejando la senda marcada de un pluralismo universal como alternativa ideas para captar la riqueza de las realidades sociales en que vivimos y hemos vivido; 3.- La realidad y la validez de la distinción entre las dos culturas. Es decir, no se puede hablar de un verdadero acercamiento entre múltiples expresiones de las dos (o tres) culturas, pero los debates han hecho surgir dudas acerca de la claridad de las distinciones y parecería que avanzamos en direcciones y parecería que avanzamos en dirección a una visión menos contradictoria de los múltiples campos conocidos. Hoy día las ciencias sociales ya no son un pariente pobre, de alguna manera desgarrado entre dos clanes polarizados de las ciencias naturales y las humanidades: más bien has pasado a ser sitio de su potencial reconciliación.

3.- El tipo de ciencia social que se requiere actualmente. Hay una interrogante que resume esta intención: ¿cuáles son las implicaciones de los múltiples debates ocurridos desde 1945 dentro de las ciencias sociales para el tipo de ciencia social que debemos construir ahora? La respuesta, siguiendo el recorrido histórico de la evolución de las ciencias sociales, nos devela que las implicaciones de los debates no son del todo consonantes con la estructura organizacional de las ciencias sociales que heredamos. De este modo, al mismo tiempo que intentamos resolver las incógnitas intelectuales, tenemos que hacerlo a nivel de su organización, la cual si no es estructurada en razón de criterios de una ética a toda prueba, podría desencadenar una gran influencia sobre el aspecto intelectual que distorsionaría cualquier programa o ruta en el cual se aspira llevar las ciencias sociales institucionalizadas.

Ahora bien, la idea de un cambio o actualización de los valores intelectuales y organizacionales de las ciencias sociales, pasa por una redefinición de categorías en cada región. La perspectiva que se presenta es de dispersión organizacional con una multiplicidad de nombres, similar a la situación que existía en la primera mitad del siglo XIX, es decir, que entre 1850 y 1945, el proceso de establecimiento de las disciplinas consistió en reducir el número de categorías en que podía dividirse las ciencias sociales.

En esta búsqueda de una reinterpretación de los valores y principios de las ciencias sociales, persisten tres problemas teórico-metodológicos centrales entorno a los cuales es necesario construir nuevos consensos heurísticos: 1.- Fortalecer la relación entre el investigador y la investigación; 2.- Reinsertar el tiempo y espacio como variables constitutivas internas, y no sólo como realidades físicas invariables dentro de las cuales existe el universo social; 3.- Superar las separaciones artificiales erigidas en el siglo XIX entre los reinos de lo político, lo económico y lo social.

¿Qué se puede concluir acerca de los pasos que podrían darse para “abrir las ciencias sociales”? Que se hace necesario generar un debate colectivo y hacer algunas sugerencias sobre los caminos por los cuales quizá se podría llegar a soluciones. Esto nos lleva al último punto del Informe: 4.- La reestructuración de las ciencias sociales como conclusión al aporte. Hay cuatro clases de procesos estructurales que los administradores de estructuras de conocimiento de las ciencias sociales deberían alentar, como vías útiles hacia la clarificación intelectual y la eventual reestructuración más completa de las ciencias sociales:

a.- La expansión de instituciones, en el marco de las universidades, para que agrupen estudiosos para trabajar en común y por un año en torno a puntos específicos urgentes; b.- El establecimiento de programas de investigación integrados dentro de las estructuras universitarias, cortando transversalmente las líneas tradicionales, con objetivos intelectuales concretos y fondos para períodos limitados; c.- Nombramiento conjunto con los profesores de las líneas de orientación que ha de llevar el debate inter-institucional acerca de la actualización de las ciencias sociales; y d.- Comprometer a los estudiantes de postgrado en el área de las ciencias sociales, a fortalecer las líneas de investigación y a crear volúmenes significativos e aportes teóricos y prácticos para la ratificación de la importancia y trascendencia del área en el ámbito de las políticas de desarrollo regionales.

Lo más importante, expresan los autores del Informe, es que los problemas subyacentes se discutan con claridad, en forma abierta, inteligente y urgente. Esta percepción entra en la visión de Miguel Martínez M. cuando expresa que el “paradigma emergente” es la “emergencia” por debatir cómo resolver asuntos e incógnitas propias de la sociedad desde una metodología que valores el lenguaje y la razón de forma sistemática y coherente.

Ramón E. Azócar A







Descargar Libro: Abrir las Ciencias Sociales

jueves, enero 06, 2011

HACIA UNA PROPUESTA PRIMARIA DE TRABAJO COLECTIVO PARA ESTUDIAR LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN CENTROAMERICA Y SU IMPACTO EN LA EDIFICACIÓN DE LA CONVIVENCIA Y EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD CIVIL INCLUSIVA"


Estimados (as) amigos (as)

Desde hace varios años hemos tratado de crear una historia regional de y desde Centroamérica con el apoyo de investigadores centroamericanos y centroamericanistas.  Desgraciadamente, con el paso del tiempo esa aspiración no se ha concretado, en parte porque los fondos de investigación están reservados para otros espacios considerados más interesantes para las fundaciones.  Sin renunciar a esa posibilidad hemos creído oportuno elaborar un proyecto de colaboración primaria que permita al menos
·         Compartir fuentes  y bases de datos a través de la plataforma moodle de investigación del cihac http://www.moodlecihac.historia.ucr.ac.cr  (se debe registrarse llenando el formulario y cuando llegue el enlace  de confirmación se coloca la palabra clave regional para inscribirse automáticamente)  o sus repositorios documentales http://historia.ucr.ac.cr/repositorio/ y http://historia.ucr.ac.cr/cmelendez/ . Bajo una perspectiva colaborativa y de ayuda recíproca.
·         Establecer un grupo de comunicación que permita discutir y valorar propuestas de comparación y análisis interpretativo de procesos
·         Colaboración  con tesiarios en la búsqueda de materiales
·         Apoyo a colegas y centros de investigación
·         Conseguir cartas de apoyo de autoridades locales o de instituciones como el Instituto Panamericano de Geografía e Historia  (IPGH ) o nuestras mismas universidades.

Las bases actuales que están  en la plataforma moodle son
Base
Característica
Necesidades
Departamentos / Provincias de Centroamérica y Características socio económicas 2010
Total de departamentos o provincias de Centroamérica al 2010
Completar datos 2010
Retro traer los datos a 1980 1960 1940 1920 1900
Crear variables e indicadores comunes
Base electoral  y conflictividad política de la Universidad de San Diego
Crónica de procesos socio electorales y la conflictividad política
Falta crear más variables que permitan ver la magnitud de los movimientos, su peso en la edificación de la sociedad civil  y el poder de resistencia o cambio de los movimientos sociales participantes.
Base Oxford de datos económicos
Indicadores que deben ser precisados pero que dan una base muy buena para la comparación
Falta precisar datos regionales
Base georeferenciada de Centroamérica
Permite tener una sola proyección para introducir y comparar los movimientos sociales en sus espacios
Falta llenar y precisar datos desde una visión de cartografía histórica
Base constituciones de  Centroamérica , Cuba y República dominicana
Textos constitucionales
Falta la Creación  de un protocolo de análisis para comparar  los procesos electorales
Recopilación de documentos sobre Centroamérica
Formato de enlaces
Ampliar los repositorios digitales o ligarlos a uno de búsqueda centralizada
Movimientos sociales rescatadas de google scholar, google news y google book
Datos cronológicos y de referencias bibliográficas sobre los movimientos sociales
Falta precisar variables comparables
Magnitud / espacios / e impactos sociales


Los movimientos sociales que se privilegiarían serían los subalternos al poder poniendo especial énfasis en
  • Movimientos campesinos
  • Movimientos estudiantiles y reforma social en Centroamérica
  • Movimientos urbanos y organizaciones ciudadanas
  • Movimientos por la identidad sexual
  • Migración, urbanización e industrialización
  • Sistema Político, Estado y las demandas de los movimientos sociales
  • Cultura Política en los proyectos
  • Movimientos identitarios y reivindicatorios: sexual, femenino, indígena, afroamericano.


Para seguir concursando en fondos de cooperación que de, al menos recursos, para
·         Terminar  tesis
·         Fotocopiar documentos
·         Contar con apoyo técnico de geógrafos o correcciones de estilo

Aquellos que participen debemos contar con  al menos  perfiles que incluyan la siguiente información en un máximo de tres páginas:
1.       Título del proyecto
2.      Breve currículo
3.      País
4.      Investigadores participantes (principal y asociados)
5.      Área académica o disciplinar
6.      Vigencia o duración del proyecto
7.      Naturaleza del proyecto (innovación de la problemática planteada en el proyecto)
8.      Breve descripción de la metodología
9.      Productos concretos o resultados esperados


Esto para poder concursar en al menos dos propuestas
·         Propuesta de curso para investigadores sobre los movimientos sociales en el 2012 al IPGH
·         Propuesta de concurso AEICI
·         Cooperación Francesa 
·         DAAD


Como pueden ver la propuesta es de colaboración  primaria.  Adjunto les mando una versión sobre los movimientos sociales que pretendemos desarrollar.

Esperamos que la información y la idea les resulte de interés.

Un feliz 2011


Atte

Juan José Marín

sábado, diciembre 25, 2010

Entrevista al catedrático Josep Fontana

Entrevista al catedrático Josep Fontana


—Uno de los elementos que en principio más sorprenden de la situación actual es que los mismos valores, principios y relato social que nos condujeron a la primera gran crisis económica del siglo XXI, no sólo han sobrevivido sino que ejercen un dominio, por ahora incontestable y parte fundamental del cual es la inevitabilidad de las decisiones. ¿Qué nos dice la Historia de esa negación de la posibilidad de elección?

—Vivimos momentos en que los elementos dominantes del orden establecido controlan los medios de difusión que ejercen la función de crear convicciones que en el pasado correspondía a los predicadores en las iglesias (con la ventaja de que estos predican cada día, y no sólo los domingos). Nos encontramos, por ejemplo, con que hay dos discursos distintos sobre la crisis económica: el que sostiene que la culpa es del coste excesivo del Estado de bienestar y que no hay más remedio que disminuir los servicios sociales y recortar salarios y pensiones, y el que afirma que lo que se necesita es invertir los recursos en programas que den oportunidades de trabajo a quienes hoy están en el paro, con el fin de estimular la demanda y, con ella, el crecimiento económico. Pero aunque este segundo discurso aparezca sostenido por economistas competentes, incluso premios Nobel como Krugman y Stiglitz (quien acaba de unirse a la propuesta de James Galbraith de que se mande a los banqueros responsables de la crisis a la cárcel), es fácil observar que sus opiniones son ignoradas o minimizadas en los medios, gracias, en parte, a que los políticos se han convertido a la fe neoliberal y repiten un día tras otro sus profesiones de fe. La lección de la historia es que situaciones como ésta de negativa a una acomodación racional a la realidad conducen generalmente al desastre.

—En su libro Europa ante el espejo ofrecía una perspectiva nueva sobre la realidad de comunidad plural y mestiza que existe tras el concepto de Europa. ¿Cómo caracterizaría la actual fase de ascenso de populismos xenófobos y de ataques al Estado del bienestar que sufren la mayoría de los estados del viejo continente?

—Lo que hay en Europa de avanzado y creativo procede del mestizaje: de lo que Jack Goody ha definido, en un libro reciente, como “El milagro euroasiático”. El cierre y el aislamiento de una sociedad conducen a su decadencia. Eso valió en el pasado para la España de los expedientes de limpieza de sangre y de la censura de las ideas, y puede valer hoy para esa Europa en que, lamentablemente, Sarkozy, la canciller Merkel o el PP español recuperan un discurso racista que comienza en la intolerancia y puede conducir a las expulsiones o al genocidio.

—La izquierda, o una buena parte de ella, ha creído en un progreso lineal de la humanidad. ¿Esta forma de determinismo, no implica también una cierta forma de pensamiento único que ha fracasado y ante el que habría que desarrollar una visión, digamos, pluridimensional?

—La visión de una evolución lineal de las sociedades humanas, que estaría dominada por la fuerza invencible del progreso —algo que servía, de paso, para legitimar el imperialismo como un proceso modernizador— ha contribuido al inmovilismo de una parte de la izquierda que se quedó esperando a que “el curso de la historia” le resolviera los problemas. Otra parte, en cambio, decidió que lo mejor que podía hacer era mudarse a la derecha. Resulta difícil creer en la fuerza invencible del progreso cuando se ve al “Tea party” norteamericano pedir la supresión de la sanidad y de la escuela públicas, de los seguros sociales y del salario mínimo, y ganar las elecciones con semejante programa (y a la vista de lo que las encuestas auguran, hoy por hoy, para las próximas elecciones generales españolas).

—Uno de los elementos de conflicto ideológico en el Estado español es el de la activación o no de la memoria histórica más reciente. ¿No parece como si la derecha social y política, al no haber ajustado cuentas con su pasado franquista, quisiera imponer al resto de la sociedad el olvido sobre esos años de la dictadura?

—El temor a la memoria se basa en que ésta no tiene tan sólo la función de recuperar hechos del pasado, sino que cumple un papel esencial en la formación de nuestra conciencia. Lo que teme realmente la derecha no es que acabemos conociendo los nombres de todos los hombres y mujeres que fueron asesinados por el franquismo, sino que a partir de la recuperación de sus historias personales lleguemos a entender las razones por las que se les dio la muerte. O sea, las razones por las que actúa normalmente la derecha.

—¿En esta época de tertulianos y de sociología barata y epidérmica, la izquierda no debería fundamentarse en utilizar más la Historia para comprender y explicar realidades como la pluralidad nacional de nuestro Estado, la conformación de nuestras clases dominantes, la evolución europea, la historia de las personas en fin?

—Santiago Ramón y Cajal dijo en 1898: “Se necesita volver a escribir la historia de España para limpiarla de todas estas exageraciones con que se agiganta a los ojos del niño el valor y la virtud de su raza. Mala manera de preparar a la juventud al engrandecimiento de su patria, es pintar ésta como una nación de héroes, de sabios y de artistas insuperables”. Se necesita, además de eso, re-escribirla con nuevas perspectivas, que introduzcan nuevos problemas y presten atención a las voces silenciadas de las clases subalternas. Pero esa es una tarea a largo plazo, que el orden establecido hace todo lo posible por dificultar, en nombre del patriotismo, que, como dijo el Dr. Johnson, es con frecuencia “el último refugio de un sinvergüenza”.

—El rechazo a la huelga del 29-S en nuestros medios de comunicación más reaccionarios ha venido acompañado de una virulenta campaña antisindical. Ante este fenómeno, dentro de los sindicatos hemos reflexionado sobre la necesidad de comunicar más con la sociedad y de evitar que nuestra actividad caiga en una dinámica endogámica. Y por ello nos hemos de preguntar en esta entrevista por la salud de la investigación histórica del movimiento obrero y de sus organizaciones.

—El interés por la historia del movimiento obrero, que floreció en tiempos del franquismo, y que desempeñó entonces una eficaz influencia formativa, ha decaído considerablemente en la actualidad. No hay más que ver cómo el centenario de la CNT ha producido sobre todo refritos de vieja investigación. En la historia del franquismo y de la transición, por ejemplo, se habla sobre todo de personalidades y partidos. Parece haberse olvidado el papel fundamental de las luchas obreras, y la importancia que las huelgas tuvieron para la defensa, primero, y la recuperación posterior de nuestras libertades.

—Por otra parte, dentro de ese proceso de reflexión ha aparecido la necesidad de crear cultura, de reivindicar y difundir valores propios. ¿Qué papel podría tener la Historia como disciplina científica en este rearme ideológico?

—Por el momento, y mientras se realiza, a largo plazo, la tarea de reconstruir un relato histórico adecuado a las necesidades de nuestro tiempo, lo que necesitamos con urgencia es enseñar a “pensar históricamente”, por decirlo con las palabras de Pierre Vilar. Esto es, a analizar la realidad en una perspectiva global y en el medio o largo plazo, usando sobre todo las herramientas de la razón. Estamos empezando a tomar conciencia, por ejemplo, de que el hecho más importante de la historia de nuestro mundo en los últimos treinta años ha sido el proceso de desigualdad creciente que ha enriquecido a una minoría a costa de la mayoría: un proceso que Reagan y Thatcher iniciaron combatiendo contra los sindicatos, que podían dificultarlo.

—Hace ocho años, en el final de su libro La historia de los hombres: el siglo XX, proponía escoger los caminos que puedan conducirnos al ideal de una sociedad, en la que como dijo un gran historiador, haya “la mayor igualdad posible dentro de la mayor libertad posible”. ¿Qué salida a la crisis podría acercarnos a ese objetivo?

—Lo de “la mayor igualdad posible dentro de la mayor libertad posible” no es un objetivo a alcanzar, a corto o largo plazo —bastante daño nos hicieron en el pasado promesas como la de llegar a la sociedad socialista en equis años— sino un principio válido para guiar nuestra conducta día a día. En momentos como los de la grave crisis global que estamos viviendo, este principio debería llevarnos a objetivos en apariencia tan modestos, pero tan trascendentes, como el de luchar por mantener la escuela pública, la sanidad pública y el sistema de pensiones, o el de sostener que el único camino eficaz de salida de la crisis es el que pasa por un reparto más justo de las cargas fiscales que haga posible aumentar el gasto público productivo. Y en este terreno está claro que el papel de los sindicatos, de unos sindicatos capaces de ir más allá de los objetivos inmediatos de negociación para hacer oír su voz en los grandes debates, debería ser determinante.

Entrevista publicada en Tribuna de los servicios a la ciudadanía. – N. 7 (dic. 2010). – P. 18-19, tomada de http://larayasinfronteras.blogspot.com/2010/12/entrevista-al-catedratico-josep-fontana.html 

jueves, diciembre 16, 2010

El asalto a la educación pública

El asalto a la educación pública






Josep Fontana
Público

En el actual desguace del Estado del bienestar le ha tocado el turno a la educación pública, y en primer lugar a la superior. En Italia la reforma Gelmini se propone eliminar un gran número de profesores y reducir considerablemente los fondos destinados a la universidad y a la investigación. Ante las protestas de estudiantes y profesores, Berlusconi ha manifestado: “Los verdaderos estudiantes se sientan en su casa y estudian, los que salen a las calles son alborotadores”. El otro foco de protestas ha sido Gran Bretaña, donde una propuesta semejante va acompañada del anuncio de una subida brutal de las tasas universitarias, que dejaría la educación superior reducida a un privilegio para los hijos de las clases elevadas.

El asalto no se refiere solamente a las universidades. En Estados Unidos –y es bueno fijarse en lo que ocurre allí, porque es el anuncio de lo que nos puede llegar pronto– la escuela publica está siendo atacada por dos caminos distintos. En primer lugar, por la necesidad de reducir el gasto. Michael Bloomberg, el multimillonario alcalde de Nueva York, ha puesto al frente de sus escuelas a Cathleen Black, presidenta del grupo Hearst (que edita publicaciones como Cosmopolitan o Marie Claire), una ejecutiva sin ninguna preparación en el terreno de la educación, que ya ha anunciado que su tarea se va a centrar en reducir el gasto del sistema escolar público, que es el que usan los pobres. Bob Herbert, que sitúa estos hechos en el contexto de una Norteamérica en que coinciden el mayor paro y los mayores beneficios de las empresas financieras, advierte: “La guerra de clases de la que nadie quiere hablar sigue sin pausa”.

Hay una segunda línea de ataque, en que participa activamente la Bill and Melinda Gates Foundation, que combate la escuela pública como ineficaz, sin tomar en cuenta la pobreza de recursos con que funciona, y acusa de ello a los sindicatos del profesorado, que se niegan a aceptar el despido de los maestros menos capacitados. Su alternativa son las charter schools, que están “exentas de reglas locales o estatales que inhiben una administración y gestión flexibles”.

Lo que estos planteamientos suelen ocultar es que, detrás de los argumentos de coste y eficacia, hay el propósito de combatir una enseñanza independiente y crítica, que se pretende reemplazar por otra que inculque valores patrióticos y conformismo social. James Loewen explica, en su libro Lies My Teacher Told Me, que los profesores norteamericanos tienen que ir con cuidado cuando hablan en clase de temas como, por poner un ejemplo, la guerra de Vietnam. “He entrevistado a profesores de Enseñanza Secundaria que han sido despedidos, o han recibido amenazas de despido, por actos menores de independencia como los de proporcionar a los alumnos materiales que algunos padres consideran discutibles”. Lo cual, sabiendo que nadie va a acudir a defenderles, les empuja a “la seguridad de la autocensura”.

Las bibliotecas son otro escenario de esta lucha. No sólo las de las escuelas –donde la Asociación de bibliotecarios de Estados Unidos ha denunciado que basta con la queja de un solo padre para eliminar un libro–, sino las públicas en general. Kurt Vonnegut ha elogiado a aquellos bibliotecarios que “han sabido resistir enérgicamente a los energúmenos que han tratado de eliminar ciertos libros de sus estantes y que han destruido los registros de los lectores antes que revelar a la policía del pensamiento los nombres de las personas que los han consultado”.

En un sentido semejante va la decisión del actual Gobierno pospinochetista chileno de disminuir las horas de Geografía, Historia y Ciencias Sociales en las enseñanzas Primaria y Secundaria, que ha provocado manifestaciones de protesta de profesores y estudiantes. O el menosprecio por la presencia de las Humanidades en la universidad, que ha llevado a un crítico de Not for profit –el libro en que Martha C. Nussbaum sostiene que la enseñanza que desarrolla un pensamiento crítico es necesaria para la supervivencia de la democracia– a realizar afirmaciones como la de que “los académicos emplean su tiempo y energía escribiendo monografías ilegibles sobre temas sin interés alguno”.

La tendencia, tanto en la escuela como en la universidad, apunta en la dirección de limitarse a ofrecer una formación que se dedique a preparar para el ingreso inmediato en la empresa. Se trata de consolidar el tipo de “currículum oculto” de que habla Henry A. Giroux por el que “la clase dominante se asegura la hegemonía”, transmitiendo “formas de conocimiento, cultura, valores y aspiraciones que son enseñadas, sin que nunca se hable de ellas o se expliciten públicamente”.

Todo lo cual debería llevarnos a reflexionar sobre las motivaciones que hay detrás de estas políticas. La idea de que sólo se puede combatir el déficit por el procedimiento del recorte del gasto social, ha escrito hace pocos días el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, “es un intento de debilitar las protecciones sociales, reducir la progresividad del sistema de impuestos y disminuir el papel y el tamaño del Gobierno mientras se dejan determinados intereses establecidos, como los del complejo militar-industrial, tan poco afectados como sea posible”.

La educación pública es una parte esencial de nuestros derechos sociales y una garantía del futuro de nuestras libertades.

* Josep Fontana es historiador

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2809/el-asalto-a-la-educacion-publica/