jueves, noviembre 13, 2008

Entrevista Gema Martín Muñoz, profesora de Sociología del Mundo Árabe en la Universidad Autónoma de Madrid


Entrevista del Periódico el País Digital, España

Sin fecha.

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GEMA MARTÍN MUÑOZ


Estados Unidos quiere "vivo o muerto" al millonario saudí Osama Bin Laden, "principal sospechoso" de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Pero el régimen talibán afgano, que lo cobija, solicita pruebas de su implicación para entregarlo mientras pide al pueblo de Afganistán que se prepare para la guerra santa (yihad) contra EE UU. Gema Martín Muñoz, profesora de Sociología del Mundo Árabe en la Universidad Autónoma de Madrid, ha respondido a las preguntas de los internautas sobre estos asuntos.

1
19-09-2001 (12,08 h.)
¿Hasta qué punto cree que es compatible la democracia como la entendemos en los países de occidente con la cultura árabe-musulmana?
Los principios de la democracia y del Estado de derecho son universales y deberían ser asequibles para todas las poblaciones. En las sociedades árabes y musulmanes existe una enorme reivindicación y aspiración de democracia que, sin embargo, ni ha sido escuchada por la mayor parte de los gobernantes en esta parte del mundo, ni ha formado parte de los intereses occidentales en esta zona. Y en el origen de mucho de lo que está ocurriendo actualmente está esa usurpación de la democracia que se ha instalado de manera endémica en esta región. La idea de que el Islam no es compatible con la democracia es una construcción ideológica mucho más occidental que oriental, porque sirve para no afrontar la responsabilidad política que Occidente ha tenido históricamente en esa ausencia de democracia. Por el contrario muchas veces se han tenido como aliados estratégicos en el mundo musulmán a los actores y representantes de las versiones más anacrónicas e integristas del islam, como Arabia, Saudí, Pakistán o los propios Talibanes.


2
19-09-2001 (12,12 h.)
Soy de Marruecos y me importa saber su opinión señora profesora sobre ¿por qué la religión es interesante solamente si se refiere a un terrorista árabe pero si es cristiano o judío ya no dan importancia a su religión? Gracias por su respuesta.
En efecto, desde la Guerra del Golfo, el mundo occidental ha sobredimensionado el calificativo "islámico" de manera que hay un abuso en su utilización, cuando muchas de las cosas que ocurren son de carácter político, económico, estratégico... y no religioso o cultural. El problema está en que cuando ponemos la denominación de islámico dejamos que sea el imaginario lleno de prejuicios contra el islam el que predomine en la explicación del suceso, evitando un análisis más serio y profunda, a la vez que se generaliza y criminaliza a todos los musulmanes al utilizar términos como "terrorismo islámico" o "fanatismo islámico". Sin embargo somos mucho más cuidadosos y respetuosos cuando definimos los aspectos negativos de la cultura judeo cristiana y no caemos en esas peligrosas generalizaciones. Esto es una cuestión que es necesario corregir para evitar que el rencor y el odio progresen en el mundo musulmán a causa de los dobles raseros que han sido demasiado frecuentes en las últimas décadas.


3
19-09-2001 (12,22 h.)
¿No cree usted que, en el conflicto entre Israel y Palestina, la religión es usada como arma pero no constituye el origen y causa del mismo? ¿No es más bien un problema surgido de la ineficacia occidental al finalizar la II G.M.? Jesús. Santiago
El conflicto entre palestinos e israelíes no tiene ningún origen religioso, es una situación clásica de colonialismo y ocupación militar denunciada por todo el corpus de la ley internacional. Es un problema político y militar.El hecho religioso se ha filtrado al tratarse de un Estado de Israel que tiene su mito fundador en "una tierra para los judíos", si bien ese concepto muchos judíos, sobre todo los progresistas, quieren convertirlo en una identidad étnica más que religiosa, y en el hecho de que entre los palestinos existe una identidad mayoritaria árabe y musulmana, aunque también existen muchos palestinos cristianos. Y a partir de ahí ha habido actores que han desarrollado su respectivo discurso reivindicativo en torno a la identidad religiosa, como es el caso de los fundamentalistas judíos y de todos los fanáticos colonos que ocupan Cisjordania y Gaza. Así como también ha habido actores palestinos islamistas que dan una dimensión islámica a su lucha contra Israel, como es el caso de Hamas. Pero la resolución del problema es sustancialmente política, acabar con una ocupación colonialista y construir un estado palestino viable, tal y como establece la ley internacional.


4
19-09-2001 (12,32 h.)
Me llamo Juani, soy española, llevo en Palestina 16 años (casada con una Palestino), quisiera preguntar, ¿crees que Ariel Sharon cumplirá realmente con los resultados de futuras negociaciones? Ahora sólo tenemos respuestas violentas y duras de él, ¿qué se puede esperar en un futuro ante los cambios actuales por la lucha antiterrorista? en especial para los palestinos. Un abrazo y muchas gracias, desde Palestina.
Yo creo que hoy por hoy y con el gobierno de A. Sharon pueda surgir un cambio de posición israelí con respecto a negociar un verdadero y soberano Estado palestino, y no un minúsculo Estado totalmente controlado por Israel. Por otro lado, la sociedad israelí no conoce realmente los estragos humanos diarios que padecen los palestinos por la ocupación, tienen sólo la imagen de unos terroristas que quieren acabar con ellos, orque es lo que se les muestra y se les dice diariamente. Por tanto desde Israel, sus políticos y su sociedad, es muy difícil que salga una solución al conflicto. Es por ello que el papel de la comunidad internacional es una clave sustancial hoy día. es de la presión internacional, a nivel político y social, desde donde se puede contribuir a cambiar la situación. Esto debería ser tenido muy en cuenta actualmente con respecto a ese nuevo orden que se quiere instaurar para resolver la cuestión del terrorismo, porque la no solución de la tragedia palestina bloquea a toda la región y es una fuente de frustración, humillación y rencor. Y además hace que toda la estrategia de EEUU en el Medio Oriente se organice en torno al apoyo incondicinal de Israel, lo cual le incapacita para rehabilitar su imagen en esa zona y establecer alianzas que favorezcan la estabilidad y la justicia en el Medio Oriente. Y eso hoy día se ha mostrado como una de las claves para evitar espirales muy peligrosas de violencia.


5
19-09-2001 (12,41 h.)
Pakistán es vecino y de algún modo 'amigo' del régimen talibán. Si en esta ocasión les apoya, EE UU también tomará represalias con ese país. ¿Cree usted que se alíe a EE UU en esta 'cacería' a Osama Bin Laden?
En realidad, hoy día se vive una situación muy compleja en toda la zona del Asia Central porque Pakistán es un país estratégicamenten muy importante que además tiene la bomba atómica y en ese sentido es un aliado importante para los EEUU. Actualmente Pakistán ha optado por el apoyo a EEUU pero se encuentra con que la calle y muchos de los actores políticos pakistaníes están en contra de la intervención norteamericana y eso le puede llevar a una peligrosa desestabilización interna. Por otro lado, existe otro riesgo y es que los Talibanes son un régimen detestado por la mayor parte del mundo musulmán, sociedades y gobiernos, pero una intervención americana que generase una catástrofe humana, con víctimas civiles y oleadas de refugiados podría generar un sentimiento popular de simpatía hacia esa población y alimentar el rencor por los causantes de semejante tragedia y eso no favorecería más que a los violentos.


6
19-09-2001 (12,45 h.)
Buenos días, profesora. Quisiera saber si usted piensa que en efecto Bin Laden está tras los atentados, o que EE UU se ha apresurado a echar mano del 'enemigo lógico'. ¿Qué sentido tiene que si Bin Laden es el autor lo niegue? Normalmente estos espantos se reivindican, ¿no?
Lo cierto es que yo también he pensado en ello y creo sobre todo que estamos ante una trama mucho más complicada y sofisticada, lo cual no significa que no esté implicada en ella Ben Laden o ramas extremistas similares a la suya, pero quizás haya más que eso, por lo que es necesario llevar a cabo una investigación profunda y a más largo plazo.


7
19-09-2001 (12,51 h.)
Profesora, ¿hasta qué punto cree usted que afectará esta crisis al mundo, a nivel económico y de configuración de las relaciones internacionales? ¿Qué puede ocurrir en España si tenemos en cuenta que a la crisis internacional se suman nuestros problemas con Marruecos?
Lo que ha ocurrido la semana pasada sin duda va a introducir muchos cambios, entre otras razones porque EEUU es consciente ahora de que no es invulnerable y que por tanto su política exterior debe ser reevaluada y pensar más las consecuencias de sus posiciones, que muchas veces han sido egoistas y causado mucho daño a otros pueblos. Ya no se trata sólo de defender a ultranza sus intereses sintiéndose protegidos interiormente. Con respecto a España yo creo que establecer unas relaciones prioritarias con Marruecos es fundamental, tanto para todas las cuestiones que afectan a ambos países, como para poder desempeñar un papel importante en la comunidad internacional como mediadores con Estados que son muy importantes en la resolución de conflictos tan complejos como éste.


8
19-09-2001 (12,56 h.)
Los paises árabes han declarado que apoyarán a los Estados Unidos si se involucran en la solución del problema palestino. Colin Powell ha llamado a un alto el fuego entre Israel y palestinos que esta siendo secundado por Arafat y Sharon, aunque los lideres de Israel siguen hablando de una guerra entre civilizaciones. ¿Hay alguna razón para mostrarse optimistas?
Resolver el conflicto palestino-israelí exige un cambio sustancial de la política de Israel con respecto a los territorios ocupados y en ese sentido no se debería caer sólo en una táctica disuasoria momentánea para que los países árabes apoyen la coalición norteamericana. Eso habrá que comprobarlo próximamente, pero incluso si sólo es para volver a un marco negociador como el que se ha desarrollado en torno a los acuerdos de Oslo, eso no será suficiente.


9
19-09-2001 (13,01 h.)
¿En qué medida cree que esta ofensiva terrorista puede afectar a la política de inmigración y asilo en la UE?
Creo que se debe ser enormemente cuidadosos a la hora de tratar de identificar tramas terroristas en el seno de las comunidades musulmanas residentes en Europa, tratando de que no se conviertan en un colectivo visto globalmente como sospechoso de terrorismo. Ello provocaría más racismo e islamofobia. Por otro lado, también hay que establecer una muy razonable probabilidad de culpabilidad de esos sospechosos porque en Europa existen líderes políticos de oposición contra los regímenes dictatoriales en el mundo musulmán que no son terroristas pero que podrían ser acusados de ello por esos regímenes aliados de Occidente para desembarazarse políticamente de ellos. De ahí que no se deben hacer peligrosas amalgamas entre emigración y terrorismo o entre opositores políticos, incluso islamistas reformistas que no tienen nada que ver con la violencia sino que la denuncian, y terroristas.


10
19-09-2001 (13,06 h.)
¿Si el Gobierno Talibán declara la guerra santa a Occidente, eso implicaría la participación de todos los árabes o sólo es puro artificio retórico?
La invocación del "Yihad" por parte de los Talibanes no es en absoluto vinculante para los musulmanes, es una apropiación oportunista del concepto de "lucha legal" en defensa del Islam para tratar de convertir su lucha en la lucha de todos los musulmanes. Pero los Talibanes no cuentan en absoluto con simpatías en el Mundo musulmán, por el contrario la imagen de sus abusos y excesos, así como su repugnate visión de lo que es el papel de la mujer en su modelo social, han teñido la imagen del islam durante todos estos años en el mundo occidental, y la mayoría social musulmana sabe esto y le repugna.

11
19-09-2001 (13,11 h.)
Me llamo Rodolfo y vivo en Viena. Según la tesis de Samuel P. Huntington el mundo del futuro estará envuelto en guerras de "civilizaciones". ¿Crees que su tesis tiene base cuando muchos están llevando el debate hacia una simplificación terrible?
La teoría del choque de civilizaciones es un producto ideológico de la extrema derecha occidental que desemboca en racismo y confrontación. El origen del conflicto no es cultural ni civilizacional, es político y tiene que ver con la desigualdad econímica, con la falta de solución a conflictos endémicos en esta región, con la falta de democratización y la ausencia de Estado de derecho. La nueva visión de las relaciones internacionales debe integrar este análisis y dedicar más tiempo a la justicia en esa región. Si eso ocurre veremos como no hay incompatibilidad cultural, habrá diferencias culturales que hay que respetar como las respetamos en nuestras propias sociedades plurales.


12
19-09-2001 (13,18 h.)
¿No cree que la clave del terrorismo fundamentalista islámico está en Arabia Saudí y en su doble papel? Quiero decir, que por un lado es bien sabido que de este país salen grandes sumas que financian a estos grupos terroristas, y por otro lado es aliado de EE UU.
Yo creo que la clave está en que Occidente ha contribuido a crear a los representantes más autocráticos e integristas en el mundo musulmán, como es el caso de Arabia Saudí, Pakistán y los propios Talibanes. No olvidemos tampoco que Saddam Husein y su régimen fue el gran aliado occidental en los años ochenta cuando se asumió la guerra contra Irán. Luego se convirtió en el enemigo. Todo ello es un cúmulo de hipocresías y dobles raseros que han generado una terrible frustración en las sociedades árabes y musulmanas, y también entre los sectores políticos que representan la alternativa democrática en esos países que no han encontrado apoyos en Occidente sino muchas veces el silencio con respecto a su represión permanente. Y esos actores son los intermediarios necesarios para transmitir satisfacción política y moderación a la mayoría social, por tanto hay que valorarlos mucho más de lo que hasta ahora se ha hecho.


13
19-09-2001 (13,23 h.)
¿Qué podemos hacer los occidentales para ayudar a los países islámicos a que su tendencia sea a la tolerancia, como Irán, y no al revés, como en Afganistán? ¿Sólo dejarlos en paz, y que ellos encuentren su propio camino a la democracia? Yo querría hacer más, pero...
Lo primero que habría que hacer es conocer mejor lo que en realidad pasa en esa parte del mundo y sospechar de las versiones simplistas que nos presentan con demasiada frecuencia. Por ejemplo, no se ha valorado la importancia del cambio que está teniendo lugar en Irán y no se ha dado el suficiente apoyo a los reformistas de este país que podrían ser unos buenos intermediarios en el desarrollo de un modelo democrático en el mundo musulmán.


14
19-09-2001 (13,31 h.)
"Respetemos la manera de vivir de todos y cada uno de los pueblos" es una frase estupenda, pero en el mundo interconectado de hoy, ¿debemos dejar que las mujeres que viven en un país islámico sean sometidas a formas de vida medievales?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la situación de las mujeres en el mundo árabe y musulmán es muy diferente según los países o regiones. Existe un enorme proceso de cambio que está transformando el papel de esas mujeres en el ámbito público y sociolaboral, y no es una situación medieval la que viven esas mujeres que están masivamente presentes en las Universidades y que, como en todas partes del mundo, van logrando imponer sus derechos en sus respectivos países. Ahora bien, poder desmantelar el sistema social patriarcal que existe en estos países, como ha existido en los demás países del mundo occidental, y nosotras las españolas lo hemos conocido hasta período muy reciente, exige, una vez más, un proceso de democratización. Porque al igual que nos pasó a nosotras, los Estados autoritarios, en alianza con los sectores islámicos más ultratradicionalistas, tienen un pacto implícito para que éstos les apoyen políticamente, a cambio de lo cual, se les permite el control socio-religioso de la sociedad, a tavés de un modelo puritano y ultrapatriarcal. Sin democratización no se logrará la emancipación de la ciudadanía, y en su seno la igualdad entre hombres y mujeres.


15
19-09-2001 (13,40 h.)
¿Es cierto que Afganistán, (la parte controlada por los estudiantes) dispone de armamento nuclear? ¿Cree que, de estallar un conflicto, Afganistán seria el único “Estado” objetivo de la OTAN? ¿Qué relaciones mantiene hoy dicho "Estado" con Irak? Tengo entendido que al menos en el pasado Sadam y Bin Laden han sido enemigos.
Los Talibanes no tienen la bomba nuclear, de hecho su arsenal armamentístico es bastante limitado. Su principal arma en un conflicto bélico va a ser el conocimiento profundo de la orografía del terreno afgano, que es enormemente montañoso y complicado, y su experiencia en la guerra de guerrilla, que es la que más probablemente se desarrollaría, por su experiencia desde hace décadas en ese tipo de combates.Con respecto a los objetidos estatales, yo creo que muydifícilmente pueden centrarse en Estados porque las tramas terroristas son extranacionales y básicamente clandestinas, y además porque ataques a naciones implica un sufrimiento enorme a sus poblaciones civiles y las sociedades musulmanas ya han padecido demasiadas masacres de ese tipo, con lo cual sólo se estaría invirtiendo en la radicalización y el odio, y ello sólo favorece a los extremistas y violentos.
Saddam Huseyn, al menos formalmente, representa un liderazgo político baazista que históricamente ha sido el enemigo ideológico del islamismo, pero su oportunismo político puede superar cualquier vinculación ideológica.

16
19-09-2001 (13,52 h.)
En su opinión, ¿cuál sería la fórmula más adecuada para introducir el laicismo en los Estados musulmanes y desvincular así religión de política?
En primer lugar, debemos entender que a veces nuestro "fundamentalismo laico" nos impide ver y respetar la sociología cultural de otros pueblos. Querer trasponer automáticamente nuestra experiencia histórica, en la que el laicismo ha significado un avance para la democracia y las libertades, a otras experiencias históricas en las que no se han dado las mismas circunstancias, nos hace ser peligrosamente etnocéntricos. El laicismo en el mundo musulmán no sólo no ha sido liberador sino que ha sido sobre todo el instrumento occidental desde el colonialismo para denigrar culturalmente a esas sociedades islámicas y ha ido vinculado a experiencias de autoritarismo y negación de la identidad cultural islámica. Lo han utilizado e impuesto elites autocráticas, como en Turquía o el Shah de Irán, y lo han, erróneamente, presentado como anti-islámico. De ahí que ha tenido, al contrario que en Europa, un valor antidemocrático y se ha percibido como aculturizante. De ahí también que no es imponiendo el laicismo como se resolverán los problemas en esta parte del mundo sino dejando que sus sociedades se emancipen y encuentren el camino de la secularización por su propio deseo adecuándolo progresivamente a sus propias referencias culturales. Si no se da esa reconciliación que evite que secularización se conciba como ataque contra el patrimonio cultural, histórico y filosófico islámico, no tendrá ningún futuro liberador en el mundo musulmán.


17
19-09-2001 (14,03 h.)
He oído en tertulias radio que el islam/corán es especialmente radical en la escasa tolerancia con otras religiones y habla de "hijos de monos y cerdos" ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Puede precisar qué dice el corán sobre otras religiones?
El Islam como religión es la continuación de la profecía monoteista, es decir que el Dios de los musulmanes es exactamente el mismo que el de los judíos y el de los cristianos, y por tanto el Islam establece una relación fraternal con esas otras dos religiones. Así mismo el Corán dice que no puede haber coacción en religión. Y la experiencia histórica muestra que la conviverncia entre las religiones en el Mundo islámico ha sido mucho mayor que en el mundo europeo donde han existido terribles guerras de religión, persecuciones y expulsiones. No olvidemos por ejemplo la Inquisición y la limpieza étnica de judíos y musulmanes en España en aquel período. Es más fueron las potencias europeas en su afán colonizador las que introdujeron los enfrentamientos confesionales en el Medio Oriente para manipular a su favor a las comunidades cristianas contra las musulmanas. Después, la creación de Israel y el conflicto con el mundo árabe y musulmán han traído consigo intolerancias y confrontaciones entre judíos y musulmanes que tienen su origen en esos conflictos políticos. A esto se podría añadir, una vez más, que la existencia de interpretaciones intransigentes del Islam desembocan también en la intransigencia confesional, pero hay que tener en cuenta que en esos países también la mayoría musulmana está oprimida y reprimida diariamente.


18
19-09-2001 (14,06 h.)
MENSAJE DE DESPEDIDA:
Bueno, dada la hora creo que tenemos que dejarlo por hoy. Espero que nuestra conversación haya sido tan interesante para ustedes como lo ha sido para mí, al conocer el interés que existe en nuestra sociedad por conocer mejor la realidad del mundo árabe y musulmán. Un saludo

Entrevistra a Giovanni Levi en Costa Rica


ENTREVISTA A GIOVANNI LEVI ([1])

Juan José Marín

JJM- La micro historia se ha caracterizado por ser un movimiento heterogéneo. Algunos sólo la ven como un simple cambio en la escala de observación de la historia. Otros, desgraciadamente, la mayoría la confunden con la historia regional y local. Por lo que una pregunta básica sería establecer ¿qué es la micro historia?

R/ Yo creo que se puede reivindicar una especificidad de este movimiento; aunque algunos tiendan a utilizar el término microhistoria para diversos estudios de tipo local. Pienso que tu pregunta no se ajusta si sólo pones la idea de simplemente un cambio de escala. En la microhistoria la reducción de escala se usa para entender la historia general. Se parte de que es posible al reducir el grado de escala y observar cosas aparentemente más generales. Esto podría ilustrarse si vemos como se emplea el microscopio. A través de éste, podemos ver cosas que antes no eran visibles al ojo pero que existían. Podemos poner un ejemplo más histórico: las migraciones. Para estudiarlas es necesario entender ¿quién emigra? La pregunta clásica de la cantidad de emigrantes no es una interrogante interesante para el historiador. Las preguntas de quién emigra y quién no emigra se convierten en problemas de la micro historia, pues para contestar estas interrogantes es necesario observar el problema en el ámbito familiar, en el ámbito de los rangos de hermanos y los ciclos de vida de la familia por sólo citar algunos casos.

Otro ejemplo podría ser la proletarización. En estos momentos estoy leyendo un fascículo sobre la economía agraria tucumana. En él, los autores se preguntan por qué en la economía azucarera tucumana se estaba o no construyendo un mercado de trabajo salarial, o si este tipo de mercado había existido o no. El problema de la construcción de un mercado laboral salarial o de proletarización podía ser un problema clásico de la micro historia, pues el historiador deberá averiguar cómo funciona la pequeña familia campesina, para observar si ésta puede o no dar trabajo a las grandes haciendas o cuándo y en qué cantidades. En este sentido muchas veces los historiadores piensan que lo general es lo genérico o la generalización. La micro historia busca analizar los funcionamientos y a través de éstos generalizar conclusiones, especialmente para producir preguntas y respuestas que puedan ser comparables en otros contextos.

En este sentido, la discusión de la reducción de escala es fundamental. Es imposible estudiar al microbio sin el microscopio. El microbio puede matar, como puede ser el caso de la peste bubónica, pero si no lo observas a través del microscopio no puedes entender cómo se causa la peste. Al percibir el microbio puedes generalizar y entender la enfermedad.

En este seminario he dicho que muchos piensan que la micro historia es estudiar cosas pequeñas, pero en realidad analiza cosas grandes. La reducción de la escala es una división artificial. Y en este sentido, muchos italianos piensan que micro historia es historia local, debo decir que esto es una locura total. Para ellos uno puede estudiar una comunidad o la historia de una persona, a lo mejor alguien con un mal patológico y presentan su trabajo como micro histórico sin serlo. Justamente, un amigo mío, un historiador español, Jaime Contreras, ha llamado a esa historia, la historia basura. Me parece que hay que diferenciar entre micro historia y la historia basura, o la historia pequeña que no es interesante por que no es generalizable. Es decir aquella micro historia que busca a través del microscopio las formas.

JJM- La difusión de la micro historia en América Latina no ha sido tan dinámica como las denominadas historiografía Marxista Británica, la Escuela de los Annales, la New Economic History, y la Historia Serial, entre otras. ¿A qué factores atribuye usted la escasa divulgación de la micro historia y, en general de la historiografía italiana en nuestro continente?

Esto es muy normal en Europa. Me parece que la micro historia es un movimiento que no se puede comparar con las corrientes que usted señala. Hay que decir que la micro historia tuvo más éxito que el esperado. Al principio éramos y seguimos siendo unas diez o quince personas, desde su inicio fue una propuesta de procedimiento de trabajo: Una sugerencia de una práctica de la historia. La escuela de los Annales es muy grande, contiene de todo, es muy difícil de definir. Otro tanto se podría decir de la historiografía marxista británica que posee desde marxistas un poco rígidos como Hill, hasta micro historiadores como E.P Thompson. De ahí que crea que no podemos compararnos con estos otros movimientos, simplemente porque no son equiparables. Como le repito, la micro historia es un movimiento, una sugestión, no una propuesta académica similar por ejemplo a los Annales. Debo confesar que los resultados de la micro historia son mayores de lo que yo creí en un principio.

En cuanto a la escasa difusión de la historiografía italiana hay que señalar que en este momento no tiene muchas cosas buenas. Yo creo que los libros más exitosos en los últimos años son los libros de Carlo Ginzburg y él es un micro historiador. Así por ejemplo, El Queso y los Gusanos ha sido traducido a varios idiomas.

JJM- La denominada "Escuela Francesa de los Annales" fue más una corriente pragmática de la historia que una corriente teórica, muchos historiadores atribuyen la dispersión y decadencia de esta Escuela a la falta de un marco teórico metodológico unificador. ¿En qué medida la micro historia puede caer en contradicciones que deslegitimen su práctica histórica tal como ha ocurrido en los últimos años con la Escuela de los Annales?.

R/ En su pregunta hay demasiadas cosas. Yo creo que la micro historia tiene un origen más político que las prácticas de la historia, en este sentido es más contingente. Para mí, por ejemplo, nació de la polémica que hubo de la lectura social de la izquierda de los años 70 e inicios de los 80 sobre las solidaridades automáticas. Esta polémica señalaba que la realidad social era mucho más complicada de lo que la izquierda imaginaba. En este sentido, la historia era un buen lugar para discutir, en esos años la teoría era buscar la complejidad. Pude ser que después de la caída del muro de Berlín, surgiera la impresión de una disgregación social y ésta a su vez ha producido una imagen o una identidad con algunos aspectos de la micro historia. En el sentido que hoy es más evidente identificar en la realidad las solidaridades sociales.

Hay otro hecho que pesa en la diferenciación entre la micro historia y la Escuela de los Annales es el ámbito organizativo. La École en Sciences Sociales des Hautes Études tiene 500 científicos. Es como una fábrica, es grande, como la Renault, es un gran poder y tiene gran capacidad. Esto es típico de los franceses, yo admiro la tremenda capacidad de Francia para hacerse escuchar. La micro historia, en cambio, es más artesanal. La revista Quaderni Storici fue una cosa hecha más manualmente por quince personas. Nuestra actitud era una crítica de la práctica histórica sin una voluntad teórica.

JJM- Carlo Ginzburg en su libro "El Queso y Los Gusanos" arremetió fuertemente contra la denominada historia de las mentalidades proponiendo en su lugar una historia que privilegiara el análisis de las cosmovisiones individuales. ¿En qué medida la preponderancia de los significados singulares ha desvirtuado la historia de la sociedad en su conjunto y por ende la micro historia como un área que no puede crear generalizaciones o conclusiones comparables con otras realidades?

R/ La crítica que hacia Ginzburg a la historia de las mentalidades era el reproche a la idea de que una sociedad tenga un campo de ideas posibles que se puedan escribir, esto a grosso modo, sería la existencia de una atmósfera cultural de lo pensable en una sociedad. Ginzburg buscaba como alternativa multiplicar e identificar los conflictos y la complejidad de la sociedad vista a través de esta mentalidad en la sociedad. El propio Ginzburg ha señalado esto en la introducción de su libro el "Queso y los Gusanos". Para él, al estudiar un hombre se puede llegar al área total de la cultura, al límite máximo de la cultura. Lo que él quería en el "Queso y los Gusanos" era un poco reedificar la sociedad en donde la cultura y la cultura popular son cosas que se pueden describir.

Yo creo que la visión de la micro historia y la practica de la historia hoy va más en la dirección de describir más dinámicamente. No se puede fotografiar un momento. La cultura y los hombres se organizan pero en desorden. El papel de los historiadores hoy es el de describir conceptualmente, el desorden. Como dice el gran antropólogo Federick Barth, hay que procurar conceptualizar el desorden.

Me parece que el historiador debe hacer lo posible para trasmitir a otros investigadores la idea de que hay que mirar a la sociedad como una configuración dinámica, sin imponer un orden artificial a una realidad que es caótica.

JJM- Hace algunas décadas cundía en los historiadores el afán de la historia total que permitiera ligar el desarrollo estructural con las vivencias colectivas de los sujetos que investigamos. ¿La micro historia rescata ese anhelo o lo ha abandonado por otros que permitan conciliar el análisis macro estructural con las estructuras cotidianas que vive la gente?

R/ He leído el número especial de la Revista de Historia ([2]). Y es paradójico la separación entre historias: la historia política, social y económica. La historia debe ser siempre total. Para mí tiene poco sentido la organización académica de la historia, a menos que sólo pensemos en su capacidad de multiplicar puestos.

En verdad creo que la historia debe responder a preguntas homogéneas como por ejemplo, por qué los hombres hacen las cosas que hacen. Los hombres tienen una complejidad difícil de reducir no puede ser sólo económica o social. Hay que estudiar la totalidad del hombre.

En su análisis, el marxismo ortodoxo hacía la división entre lo económica y lo social. La economía política como decía Thompson (y nosotros mismos hemos señalado) la historia es económica, cultural y social a la vez. Obviamente, están las lecturas mayores de un sector o las atenciones especiales. Yo creo que es un equivoco, en general, imaginar las etiquetas.

JJM- La micro historia italiana pone constantemente a prueba los análisis macroestructurales. Su libro "La Herencia Inmaterial" demostró la importancia de buscar la representatibilidad de las deducciones globales hechas sobre cualquier hecho histórico. Sin embargo, muchos historiadores buscan saciar su apetencia por la representatibilidad en los denominados movimientos del linguistic return, la etnometodología, la fenomelogía y el postmodernismo. ¿Hasta qué punto la búsqueda de la representatibilidad esta fracturando la deseada combinación entre los análisis macro y micro históricos?

R/ Yo creo que no existe la división macro - micro. También creo que existe un problema a la hora de abordar la representatividad. Esta es representativa sobre la base de qué. Ayer escuchando la discusión del seminario sobre la historia local pensaba que la historia local de Francia es muy diferente a la historia local de Costa Rica. Este es un país pequeño, con un poco más de tres millones de habitantes. A raíz de esto reflexionaba qué es local en Costa Rica y qué es local en Francia. ¿Es local Puerto Limón en Costa Rica o Lyon en Francia?. ¿Es más local estudiar Puerto Limón que a todo Costa Rica?. Para mí plantear así el problema es verdaderamente ridículo. Aquí el concepto de local es negativo. Así no se puede estudiar un pueblo, un lugar, una hacienda, un sujeto haciendo historia, historia total. Esto yo creo que es fundamental, pues en este nivel no podemos contraponer problemas o preguntas que puedan generalizarse.

Más ¿qué es esto de total o qué sentido total manejamos? Las cosas se totalizan no se generalizan. Se deben generalizar las preguntas no las respuestas. Así se reedifica como generales las preguntas. A mí puede que no me interese absolutamente la historia de Costa Rica. Puede que tenga sólo un interés pasajero por que paso por aquí y porque podría volver a Costa Rica o no.

¿Porqué me puede interesar Costa Rica? A ti podría no interesarte Italia, puede aplicarse el mismo fenómeno que te he descrito. Pude ser que tu no leas libros de Italia, por que no te interesa. Para mí esto es fundamental, porque en historia esta no es la pregunta que atendemos. Esa pregunta sólo le interesar a los costarricenses o a los italianos y que está en relación con la construcción de las identidades que tienden a ser ocupadas en las escuelas o por la historia nacional. Empero, qué cosas se pueden generalizar de Costa Rica o Italia. Yo busque generalizar, por ejemplo (y esto es muy fiel en el tercer capítulo de mí libro la Herencia Inmaterial) como se creó el mercado del precio de la tierra estudiando un pequeño pueblo de Italia. Yo creo haber creado una indicación de qué preguntas se deben hacer para estudiar los mercados de la tierra del mundo.

Al estudiar un pequeño país, un pequeño mercado, donde las relaciones sociales crearon características especificas a mí no me importa que un investigador de Costa Rica diga que este país es diferente, como resultado. A mí lo que me interesa es que mi pregunta fue útil para entender el mercado de la tierra en Costa Rica. Esta es la realidad. En este sentido, mi trabajo no es historia local italiana, es un caso que puede interesar a un japonés, un filandes, o a los americanos. ¿Pero qué les puede interesar de mi libro a ellos? Creo que a ellos les interesa que mis preguntas tienen la capacidad, espero, de ser instrumentos que permiten hacer preguntas e investigación analítica para cualquiera.

JJM- Usted ha manifestado que la micro historia trabaja sobre la realidad. Sin embargo, ¿qué opinión le merecen los historiadores que trabajan bajo el supuesto de que la realidad no existe más que en la representación individual que haga cada sujeto sobre ella? Tal y como parece desprenderse de algunos trabajos de Roger Chartier y Carlo Ginzburg.

Tanto Chartier, Ginzburg como yo pensamos que la realidad existe. No es una ficción ni una cosa incognoscible. En esto somos muy polémicos, los tres, en contra de Hayden White, el descontruccionismo y todos aquellos que piensan que buscar la realidad es una ficción.

Dicho esto ¿qué significa esto de que la realidad consiste en buscarla?. Quiero responder a esto con una metáfora. La realidad es como los judíos imaginan a Dios y como los talmudistas trabajan. En la religión judía no se puede decir que Dios existe. Dios dice que tu existes, los otros existen yo no. Pero la existencia es diferente. El problema es trabajar siempre buscando a Dios sabiendo que es irreductible, que no se puede conocer a Dios al infinito, esto se asemeja mucho al trabajo de los historiadores.

Otro ejemplo, cada año aparecen 50 mil libros de Carlos V, por qué ha de empezarse siempre. Por qué Carlos V como realidad no se puede conocer, pero si se puede acercar a ese personaje, se puede decir que la lectura es un poco diferente, se pueden ver cosas que antes no se vieron y este es el trabajo realístico de los historiadores. No obstante, muchos historiadores piensan que el acercamiento a la realidad se resume en la idea de exhaustividad o en la cuantificación de fuentes. Sin embargo, insisto, el historiador no escribe la realidad, se acerca a ella.

La realidad viene a ser un esfuerzo por comprender la realidad, en los límites que se tienen. Creo que los historiadores buscan la realidad en este sentido, trabajando conscientemente de los limites de lo conocible, con toda la porosidad que es saberse trabajar en los límites. De acuerdo con el modelo filosófico de los talmudistas.

Por el contrario, los deconstrucionistas dicen que dado que no se puede conocer toda la realidad no se puede conocer nada. Esto me parece una petulancia total, es una imagen de que el hombre es todo poderoso y que al no serlo no es nada y no se puede conocer. En cambio, la gran intención del historiador es definir los límites y sobre ellos construir una ciencia total, muy a lo contrario de los construcionistas que hacen el juego de lo imposible, no puedes saber todo, no sabes nada de si existe o no existe la realidad.

JJM- Angelo Torre en su artículo "Percosi della Practica", publicado en Quaderni Storici, No 3, de 1995, atacó el excesivo idealismo, al contexto metafórico del comportamiento y a la individualización del signo presentes en la Historia Cultural defendida por Roger Chartier y algunos de sus seguidores hasta qué punto la micro historia es una alternativa o un complemento de la denominada historia de las representaciones culturales?

R/ No sé si la discusión entre Angelo Torre y Chartier fuera sobre el signo. La crítica de Angelo Torre pareciera que hay cierta sobresimplificación y mecanismo de los trabajos de Chartier. Angelo Torre es muy de incisivo, prueba de ello es su último libro IL Consumo Oli*** . Es un libro tan excesivamente incisivo, de más de 360 páginas donde cuenta de todo. También creo Chartier no comprendió todo el planteamiento que hacia Angelo Torre por lo que no quisiera entrar en la polémica.

Si me parece que es posible que la historia de las representaciones culturales y la micro historia se puedan complementar. El problema es cómo. Los micro historiadores se abocan más a los aspectos sociales que a las representaciones. Es muy útil buscar introducir el riesgo de llevar a las representaciones a una convencibilidad total, como si todos los hombres pudieran entender en el mismo sentido una representación. Voy a poner un ejemplo de un caso muy famoso, la guerra de los gallos de Gertz. En ese trabajo la significación de la guerra de los gallos tenía un gran carácter muy simbólico pero a la vez diverso. Lo importante de la ciencia social es introducir los elementos de la indeterminación, la incomprensión propia de la conflictividad social. Chartier trata el tema de la guerra de las representaciones donde una vence y otra muere. En el trabajo de Clifford Gertz sobre la guerra de los gallos es más difícil determinar como una representación domina la otra.

Una microhistoriadora Sabina Loriga ha publicado un libro que se llama Soldatos (Soldados). En él se demuestra que la representación del soldado en el siglo XVIII no significa lo mismo para el oficial, el rey, el artesano, el campesino, las mujeres, los mendigos y los burgueses, entre otros.

Cabe interrogarse ¿ qué es esto lo que se piensa o de la pluralidad de modificaciones o representaciones que existen?. En cada cosa, en este ejemplo el soldado, es la suma de las facetas de las diferentes significaciones o representaciones que se hacen los diferentes sujetos. En cada uno hay equívocos, pluralidades de representaciones, conflictos, etc., etc. Este elemento sería muy bueno que se considere en cualquier disciplina de las ciencias sociales, desgraciadamente, muchas veces no se considera en la antropología, incluso en el maestro de la antropología interpretativa como es Gifford Gertz cuando analiza el ascenso del Rey y el carisma del monarca de Marruecos señala como este es igual para todos los marroquíes. El problema se haya en que hay un carisma para todos pero no igual para todos.

JJM- En la actualidad, dentro de la comunidad de historiadores, parece difundirse el temor de caer en cualquier determinismo, sea éste social, cultural, económico, e incluso histórico lo que ha provocado que muchos historiadores se nieguen a establecer causas últimas, invariables y contingentes donde se enmarcan las decisiones y estrategias que escogen los individuos. Siendo la micro historia un área que busca una conceptualización más fluida, comprobar el peso de las relaciones de parentesco, las normas comunales, las lógicas familiares y, en fin, establecer los porqué de los comportamientos humanos, ¿cómo se observa en la micro historia el problema de la causalidad?

R/ Lo que observo en la lista de causas que tú señalas, debo decir que las causas últimas e invariables no existen mientras las contingentes sí. Al mismo tiempo hay que indicar que existen múltiples causas. No se puede decir que el Estado Moderno nació por la guerra, como dicen ahora muchos teóricos. Creo que no es interesante buscar una sola causa para explicar el desarrollo del Estado Modero, aunque ciertamente la guerra fue parte de ese proceso, aunque repito no la única.

La micro historia ve la complejidad, lo que interesa es analizar las diferencias. Para entenderlo mejor voy a poner un ejemplo. Al micro historiador le interesará estudiar las disimilitudes entre la provincia de Heredia y la de Limón, no cuáles han sido las causas que han producido el costarriqueñismo de las dos. Son todos costarricenses pero a la vez son diferentes, las causas de la costarriqueñización deben ser iguales y al mismo tiempo distintas.

En este sentido, muchas veces los historiadores introducen muchos mecanismos cuando no hacen micro historia por que deben elegir un nivel de generalización que tiene siempre implícito cierto grado de mecanismo y funcionalismo. Por ejemplo, es muy común cuando los historiadores estudian las migraciones señalar como causa de la misma la pobreza de la gente, creo que tales respuestas son poco sugestivas. Lo interesante sería ver por que unos emigran y otros no. Del mismo modo, en las generalizaciones se tiende a señalar que mucha gente emigra, cuando sería más atractivo preguntarse porque alguna gente emigra y otros no. Creo que hay que abandonar las trivialidades.

JJM- Hace unos años, los conceptos de clase, etnia, conciencia de clase, lucha de clase, compromiso social, eran categorías de uso común y deseable en la historia; sin embargo, hoy son considerados aventurados y obsoletos. De hecho, muchos historiadores pretenden desterrar estas categorías del acervo histórico. ¿En qué medida esas nociones siguen siendo válidas para los análisis históricos? ¿La micro historia se ha planteado algún tipo de reformulación teórica y metodológica de estos conceptos?

R/ Teóricas espero que no. Metodológicas muchísimas. Mi punto de vista es muy simple o de una simplicidad evidente. Es ridículo decir que estos conceptos eran antes válidos y ahora no. El problema esta en la reedificación de los mismos. Debemos preguntarnos si las clases son cosas o configuraciones. Si son cosas son conceptos muertos. Jamás, ni antes ni ahora las clases existieron. No sé porque existe en la historiografía esta idea trágica de que las cosas existen como cosas, como automatismos, que cada persona era la misma cosa. Recuerdo los ejemplos sobre la huelga obrera donde se señalaba como unos la participan y la otra mitad no. Los dos grupos son clase obrera, todos eran clase obrera. La pregunta es porque unos participan y otros no. En este sentido, existe la configuración especifica de que los obreros existen, pero que contienen mucha diversidad.

Yo creo que en la actualidad se exagera en el cuestionamiento de estas nociones edificadas que usted señala, como antes se exageraba en el peso de estos conceptos sociológicos. Me parece que si fueran reedificados podrían ser muy útiles como el de clase. También hoy se exagera en la producción de conceptos sociológicos que si fueran reedificados como configuraciones se podría deconstruir la imagen de lo social, considerando la relación de todos los fragmentos que crean la conciencia y no la reduciéndola a la cosificación.

Hay que señalar que en la micro historia la noción de configuración no se entiende en los mismos términos de Norbet Elias. Sin embargo, pienso que es muy rescatable la idea de Elias que señala que en un momento dado en una relación de elementos si cambias una pieza cambias todo. Es como en una fotografía, no puedes cancelar un árbol que esta ahí, si lo cancelas cambias la totalidad de las relaciones. Lo fundamental de una configuración social es esto que la situación social no es hecha por cosas sino que son hechas por cosas determinadas por las relaciones de todos los protagonistas, si cambias alguno cambias la totalidad de las relaciones. Esta es la idea de Elias que pienso debe rescatarse.

En la computación, si tu utilizas la teoría de los gráficos, si eliminas un punto cambias todo. Lo mismo se puede ver en un programa de graficación por computación, veras que si cambias un elemento todo el gráfico tiende a transformarse.

JJM- A propósito de las configuraciones que usted cita. Los censos, los padrones comunales, los registros parroquiales, las listas de impuestos y los índices nominativos, entre otras fuentes, tienden a poner énfasis en la familia nuclear. Esto ha provocado una sobre generalización de los análisis históricos en torno a la familia nuclear como si ésta fuera autónoma de las estrategias comunales, vecinales e incluso de los parentescos. En este sentido ¿cómo la micro historia está ayudando a redefinir los conceptos de familia, estrategias, comunidad, las redes de solidaridad y el mismo control social?

R/ En la herencia inmaterial hay un capítulo que trata de esto, que se llama frentes parentales. En él, se indica que son mucho más importantes las relaciones entre los hermanos y entre afines que ver la relación de la familia sólo vista como el matrimonio de dos personas.

A parte de su determinación nuclear biológica, la familia es una configuración relacional Esto es fundamental. Yo creo que este tipo de concepción se diferencia de las explicaciones tradicionales que por mucho tiempo estuvieron vigentes en la historiografía demográfica. Este tipo de interpretación se caracterizaba por sólo hacer fotografías, donde se buscaba lo básico. Esto era construir una descripción estática. Este tipo de explicaciones era elemental y no se acercaba a la realidad familiar. Muchas veces cuando tú eras niño y tus padres iban al cine llamaban a la abuela, no se comportaban como una familia nuclear, esto era una realidad, la familia tiene una relación con el exterior. Incluso, en el pasado abundan los ejemplos de este tipo de relaciones con sirviente y esclavos. Hay que estudiar las funciones, no en términos funcionalistas, sino de relaciones que hay entre los miembros internos y externos a esa familia y donde todos tienen estrategias.

Creo que los historiadores tenemos un problema describimos a nuestros personajes históricos de una forma muy diferente a como lo harían si escribieran de sí mismos o de sus progenitores. Nosotros no tenemos el sentido de la necesidad, presentamos a nuestros personajes como si no tuvieran elección. A veces muchos historiadores no aceptarían ser descritos como ellos presentan a sus personajes. Los historiadores verdaderamente, describimos a los personajes como títeres, desgraciadamente, nosotros no escribimos la complejidad de los hombres.

JJM- Usted en su libro "La Herencia Inmaterial" presenta una visión optimista de la libertad de los hombres al demostrar la imposibilidad del sistema de control piamontés del siglo XVII de contener muchas de las estrategias familiares, comunales y personales de los sujetos. Desde esa perspectiva ¿cómo puede visualizarse hoy la libertad de los hombres?

Yo no quiero describir una libertad excesiva. Yo pretendo decir que la libertad de los hombres existe siempre. El poder por duro que sea contiene siempre contradicciones, cada situación no es única, la realidad es más compleja. El poder deja siempre un margen de libertad, un margen que crea una "intersticidadad" y la posibilidad de moverse en las contradicciones de los sistemas normativos. Esto es optimista, pero no demasiado. Estoy en contra de ver las sociedades del pasado como automáticas. Yo no creo en el automatismo, yo creo que el papel del historiador es ver y buscar los márgenes de elección. Hoy tenemos muchísimas determinaciones, nuevas tecnologías invasivas que son más fuertes con capacidades de capturar cada hombre.

Por ejemplo, los historiadores en general describen la libertad de los hombres olvidan a los hombres y sólo los ven en el trabajo. No existe el tiempo libre del obrero o del esclavo. El hombre que trabaja en la hacienda o en la fábrica. Discutiendo con unos obreros, ellos se admiran que yo sabía más que ellos sobre el salario y la organización del trabajo; sin embargo, ellos me decían solo tenemos una cosa, estamos fuera de la fábrica no dentro de la fábrica. Ahora muchas veces nosotros no encontramos la libertad porque no vemos los márgenes que los hombres tienen de elegir otra cosa.

JJM- Una de las preocupaciones que existe entre muchos historiadores centroamericanos es el compromiso social que debe existir entre los investigadores y el contexto social y político. ¿En su opinión cuál debe ser el papel del historiador y su obra con la realidad social en que se circunscriben ambos?

R/ Esto es muy difícil, y no sé si lo podré contestar. El problema es que el historiador tiene un papel muy diferente hoy que en el pasado. En Argentina puede ser que esté el problema de la creación de identidades. Creo que esto es evidente en la historiografía costarricense de crear la identidad del costarricense. Sin embargo, este esfuerzo de creación de identidades no es tan evidente en varios paises europeos. Puede ser que en este sentido la historiografía costarricense, y centroamericana en general, tiene un papel muy diferente que Europa. Ahí la gente, los lectores tienen fuentes de información muy diferentes que en el pasado, hoy es más rápida y general. La televisión y la radio dicen que el fascismo fue esto o aquello, simplificando la realidad, esto es ciertamente un envilecimiento del conocimiento.

En este sentido, el papel del historiador ha cambiado, se puede decir que el papel fundamental hoy es crear otras vías de comunicación y adecuarse a los medios válidos de comunicación. Es el problema de cómo te haces escuchar en un mundo donde las informaciones históricas se multiplican Por ejemplo, yo puedo elaborar una investigación muy trabajada que sólo puede llegar a mil personas, mientras los medios de comunicación pueden llegar a millones de personas. En este sentido, los historiadores deben pensar en utilizar otros medios para tener fuerza de contestar la información histórica que se difunde por esos medios de comunicación.

Sobre eso se puede decir mucho. Sin embargo, se podría agregar solo un elemento, la fragmentación de la memoria. Muchas veces, se dice que la memoria se pierde cosa que es falso, se fragmenta. Los historiadores trabajan con la memoria colectiva para crear la memoria colectiva y el mundo no está en contra del mundo, cada uno tiene su memoria, su capacidad de imaginar,

En este sentido muchas veces el trabajo historiográfico es ciertas partes, no todas, de la historia local facilitan estas formas de fragmentar la memoria, en vez de recomponer la relación con la realidad.

JJM- Hay dos nociones que se han convertido en parte de integral de la historia una de ellas es tiempo que se ha convertido en nuestro objeto específico y la otra es la narración. ¿Qué variaciones se observan en su aplicación en los análisis micro históricos?.

R/ No sé, no son problemas exclusivos de la micro historia, son problemas que se discuten en la historia actualmente.

No quiero detallar sobre el tiempo. Si quisiera hablar un poco sobre la narración pues existen muchos equívocos. La micro historia ha hecho muchísimas cosas con la narración. Los Historiadores deben utilizar una nueva forma de escribir y comunicar. De momento, hacen uso de su autoridad, indicando que la historia ha sido esto y aquello o diciendo yo opino que esto ha sido así. En este sentido, los historiadores nunca muestran los límites de sus construcciones, no muestran la cocina sólo el pan. Es decir muestra el producto y no los ingredientes. Los esfuerzos que se han hecho con la micro historia son de buscar una nueva manera de comunicarse con el lector, de darle los elementos de producir e introducir conclusiones diferentes. Yo creo que lo perentorio, por así decirlo, es demostrarle al lector cómo se hace el pan.

Por otra parte, el historiador no toma en cuenta que trabaja en diferentes ámbitos. Por ejemplo, dura tres o cuatro años en archivos, luego debe traducir su investigación en 200 páginas y después comunicarse a través del libro con el lector. Son tres fases muy diferentes.

Me parece que debe cambiarse esta visión donde el historiador se presenta en forma autoritaria: yo digo la verdad y tu entiendes. Esto implica manipulaciones. En este sentido, la micro historia introduce mayor complejidad en la narración.

JJM- Finalmente, en la actualidad de una u otra manera se habla de una crisis de la disciplina histórica. Muchos historiadores pregonan la crisis presentando los dilemas y soluciones, según sus necesidades. A veces pareciera que la renombrada crisis es creada por ellos mismos. ¿cómo diagnóstica usted la "salud" de nuestra disciplina en la actualidad?

R/ Creo que la respuesta ya la he señalado. La crisis es de público, es una crisis de competencia, hay otras formas de información que tienen una capacidad persuasiva mayor que los libros de historia. Desgraciadamente, no son siempre serias. Ahora bien, la búsqueda de nuevos canales de comunicación no implica que la historia deba simplificarse. Creo que la historia debe demostrar que el hombre es más amplio que como lo presentan las otras formas de comunicación existentes, como por ejemplo los productores de televisión. Pero al mismo tiempo creo que la crisis es traduce en la necesidad de llegar a un público más amplio y consciente. Y no sólo el hecho de decir que la gente no lee. Me parece que es importante que los historiadores utilicen audiovisuales u otras formas serias de comunicación para presentar sus resultados de investigación y no encerrarse únicamente en los libros.

Creo que hay dos cosas diferentes que debe reflexionar el historiador. Una no es si la comunicación es seria o no, sino probar nuevas formas de comunicación aspecto que hasta ahora están considerando los historiadores. El otro aspecto es que estamos en una nueva etapa de la memoria. Muchas veces pensamos memoria contra olvido. Pienso que debemos considerar y fomentar la memoria colectiva comprensiva contra la memoria fragmentada.

También se puede decir una cosa más. La crisis de la historia es producto de la transformación del mundo. Hubo con el fin del bipolarismo la idea de que unos triunfaron y que la otra parte que desapareció se presentó como imposible. Y esto evidentemente afectó al historiador.

Heredia, 25 de agosto de 1999.



[1] Esta entrevista se realizó durante la visita que hizo el Doctor Giovanni Levi a Costa Rica como participante de "Encuentros por la Historia", organizada por la Maestría de Historia Aplica y la Escuela de Historia de la Universidad realizado en la ciudad de Heredia entre el 23 y el 28 de agosto de 1999. El suscrito quiere agradecer la confianza depositada por los organizadores para realizar esta entrevista y a la amabilidad del Profesor Levi de entresacar tiempo de su ocupada agenda.

Originalmente, esta entrevista se publicó en la Revista de Historia. No. 41. Enero – Junio del 2000. EUNA-EUCR. (Heredia – Costa Rica), pp. 131-148.

[2] El profesor Geovanni Levi se refiere a la Revista de Historia. Número especial, 1996. (Heredia, Costa Rica. EUNA-EUCR. 1996) que reunió las diferentes reflexiones y discusiones desarrolladas en el Ciclo de Mesas Redondas "Historiografía Costarricense" efectuadas en el primer semestre de 1995 en la Universidad de Costa Rica.

Entrevista Bertrand Badie


Artículo tomado de Label France. Enero del 2000. No. 38

En este final de siglo, los fenómenos de regionalización y mundialización están poniendo en tela de juicio el concepto mismo de estado nación, fundamento de las relaciones internacionales y principal marco de existencia y ejercicio de la soberanía y de la democracia de las comunidades humanas contemporáneas. Las reflexiones de Bertrand Badie, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París, ayudan a pensar un mundo postsoberano.

Label France: ¿Cómo se ha difundido por el mundo el modelo político y administrativo del estado nación?

Bertrand Badie: El estado nación, tal como aparece hoy en día en el derecho internacional, es un sistema político singular inventado en Europa occidental, que tardó seis siglos (del siglo XIII al XIX) en afirmarse en todo el continente. Cuando nació el estado en Francia, España e Inglaterra, coexistía aún con otros sistemas políticos, es decir, las ciudades, el Imperio1 y el Papado, de los cuales tuvo que emanciparse. Después penetró en otros espacios de cultura occidental: las Américas, con la independencia de Estados Unidos y la de las sociedades de América Latina, en las que el estado nación fue triunfando como modo de organización política, a medida que iban alcanzando la independencia.
"Vemos cómo se constituyen
nuevas formas
de solidaridades transnacionales"

En un tercer momento, el modelo de estado nación se difundió, parcial pero profundamente, hacia imperios situados en la periferia cercana o lejana de Europa y víctimas del poder emergente del modelo europeo. La política de estos imperios consistió precisamente en introducir de forma selectiva la receta del vencedor para establecerse o intentar establecerse. Así paulatinamente, a finales del siglo XIX, se llevó a cabo la estatalización del imperio otomano, que desembocó en la Turquía de Kemal de los años 20. También en Persia, Afganistán y en sistemas diferentes tales como el reino Birmano, el de Siam y sobre todo el Japón del Meiji, en el siglo XIX, que tan sólo sería derrotado en 1945.

Por último, la ola más importante cuantitativamente fue la de la descolonización de Asia y África, en los años 50 y sobre todo 60. Consagró el nacimiento de estados naciones que reflejaban el modelo occidental y principalmente francés.

¿Qué efectos tiene el actual fenómeno de mundialización en los fundamentos y las funciones del estado nación? ¿Acaso está condenado a desaparecer ante la competencia de estas nuevas formaciones infra o supranacionales?

La mundialización no es como suele decirse un fenómeno principalmente económico. El origen de la mundializción es una importantísima revolución técnica, que implica la abolición de la distancia gracias a los avances en materia de comunicaciones. Esto ha tenido un gran efecto en el ámbito político ya que la distancia ha dejado de ser, como lo había sido durante siglos, un recurso del gobierno. La autoridad del estado nación se basaba en parte en esa distancia, ya que daba un sentido al territorio nacional -justa medida de la comunicación posible dentro de una comunidad humana- y la función mediadora del estado, en cuanto los individuos querían comunicarse entre sí. Con la extraordinaria proliferación de las relaciones transnacionales, que se establecen entre individuos más allá de las fronteras y por encima del control de los estados, esto ya no tiene sentido hoy en día. Por ello, se está produciendo un despliegue de las funciones del estado nación: su nueva perspectiva política es gobernar en un sistema en el que la comunicación se le escapa y en el que debe llevar a cabo la regulación de esta multiplicación de las relaciones internacionales.
"El gran reto será organizar
diferentes niveles de ciudadanía"

Todos los agentes potenciales, empezando por los agentes económicos, se han aprovechado de la mundialización. Esta capacidad de los individuos de invertir y realizar intercambios directamente fuera del control del estado ha provocado un brote de neoliberalismo. Pero además del mercado, se han desarrollado formas transnacionales de solidaridad. Gracias a la inmediatez de la imagen, la información y la comunicación, todos los individuos se encuentran directamente implicados en los asuntos interiores de los estados vecinos o lejanos.

La mundialización permite que surjan un gran número de agentes en la escena internacional con una acción propia, incluso una voluntad política propia -es el caso de las ONG- o que van a presionar al estado para que intervenga en el escenario internacional -es el caso de la opinión pública. Así pues, asistimos a la constitución de un amplio espacio público que asume las cuestiones internacionales, paralelo al sistema interestatal y fuera del control de los estados.

¿Puede ejercerse la soberanía fuera del marco del estado?

No es fácil responder a la cuestión del futuro del estado, ya que con el progreso tecnológico, el estado refuerza también sus medios de acción, coerción y comunicación. Más que del fin del estado, yo hablaría de una profunda transformación, que se mantiene junto a otros organismos internacionales no estatales, a pesar de perder una de sus características esenciales, es decir, el principio de soberanía.

Precisamente, ¿qué papel desempeñarán estos nuevos organismos, y cómo se articulará con el del estado nación?

La articulación entre estos dos tipos de entidades se ha convertido en una de las cuestiones más importantes de las relaciones internacionales contemporáneas. El estado dispone de varias ventajas. Es un socio privilegiado: es mucho más fácil negociar con un estado que con un flujo transnacional. En todo caso, se puede negociar con una firma multinacional, ya que es el tipo de agente transnacional más parecido a la racionalidad estatal, pero no con un flujo migratorio, o con inversores individuales, y aún menos con organizaciones mafiosas.

Es uno de los dramas de los nuevos conflictos internacionales: las milicias o los señores de la guerra no desean negociar o intentar dinámicas de pacificación, mientras que el estado nación está reconocido por el derecho y las organizaciones internacionales, ambos interestatales. Y ambos entes, aunque no estén institucionalizados, suelen participar de forma decisiva en la acción internacional.

Pero, a otro nivel, están constituyéndose redes transnacionales de comunicación que hacen que circule la información, a menudo muy a pesar de los estados, cuyos dignatarios desearían que se silenciase tal o cual violación de los derechos humanos divulgada por las ONG, haciendo que la diplomacia económica de ciertos estados resulte vergonzosa.

Entonces, entre estos diferentes tipos de entidades se produce un juego de contactos en el ámbito público internacional. Pero este último no cumple tan sólo el papel de fiscal general de un orden internacional cuya ética es a menudo cuestionable. También emprende causas humanitarias y ha sido uno de los grandes iniciadores de una cierta evolución en este sentido de la diplomacia de los estados nacionales. Gracias a esto, la diplomacia de los derechos humanos empieza a cobrar sentido y las políticas diplomáticas estatales aceptan ahora, bajo la presión de esta opinión pública internacional, ocuparse de las guerras civiles, los conflictos internos, los procesos de depuración étnica. Sin embargo, el conjunto de estas interacciones sigue siendo imprevisible.

¿Piensa usted que el estado nación, marco en el que se ejerce la democracia en Europa, ha quedado obsoleto o es perfectible?

El advenimiento de la ciudadanía confirió a la comunidad política nacional el estatuto de comunidad deliberativa. Y, en el contexto de fines del siglo XIX y de gran parte del XX, esto era necesario para construir y ultimar la democracia. Es necesario admitir hoy en día que las comunidades políticas nacionales son cada vez menos deliberativas porque las decisiones importantes ya no se sitúan a escala de las comunidades políticas nacionales; algunas de ellas se toman ya a escala de la Unión Europea, o incluso a escala mundial. Ahora bien, aunque es evidente que están apareciendo formas de integración regional e internacional, a éstas les cuesta producir nuevas comunidades políticas deliberativas. Es necesario construir una nueva ciudadanía a escala de vastos conjuntos regionales. De ahí el carácter fundamental de la ciudadanía europea.

Además, esta ciudadanía desconectada del territorio nacional va acompañada de un impulso de una ciudadanía de proximidad. Existen, por lo tanto, varios estratos de ciudadanía: local, nacional por supuesto, regional pero también transnacional. Por lo tanto, el gran reto será organizar estos niveles de ciudadanía. Ya que, en nuestra mente francesa y jacobina2, la ciudadanía no puede corresponder más que a una relación jerárquicamente superior a las demás: el ciudadano es ante todo ciudadano de un estado. A partir de ahora, esta ciudadanía múltiple deberá ser posible y democrática. De no ser así, el nivel de integración regional y mundial se dejará en manos de la tecnocracia, y el nivel nacional seguirá siendo el del ciudadano, aunque su facultad de deliberación será totalmente ilusoria.

¿Existe una especificidad francesa en cuanto a la comprensión y el análisis de todos estos fenómenos?

En Francia, nos preocupa especialmente el problema del estado y de su devenir, ya que, aunque Francia no haya inventado el estado, ha creado el modelo de estado nación, que se difundió ampliamente en la época de las Luces y de la Revolución Francesa. Ahora que este modelo de estado nación ha sido desafiado, nos encontramos en primera línea.

Mis colegas extranjeros suelen considerar que mis análisis traducen más una obsesión francesa que una cuestión capital y determinante de la evolución del planeta. Es cierto que tal vez nos cueste más imaginar un mundo postsoberano, en el que el estado debería dejar nuevas responsabilidades en manos de la sociedad civil y de las redes transnacionales. Pero la cuestión fundamental de la articulación entre el espacio público internacional y el ámbito de los estados concierne a todo el mundo. Las crispaciones sobre la soberanía no son un hecho exclusivo de Francia. Después de todo, los Estados Unidos, que se consideran muy emancipados con respecto a esta cultura del estado, son los principales oponentes, junto con China, a la creación de la Corte Penal Internacional, que tal vez sea una de las primeras creaciones institucionales postsoberanas3. Asimismo, los países del tercer mundo, que no pertenecen más que superficialmente a esta cultura del estado nación, se sienten ligados a algunos de los atributos que la mundialización cuestiona directamente. Se trata de corrientes fundamentalmente conservadoras. Pero más allá de esta respuesta reaccionaria, también hay respuestas novadoras. El papel de Francia en Europa y el mundo consiste tal vez en mostrar el camino de estas innovaciones, un punto que me parece importante y en el que creo que, en nombre de las Luces y de la Revolución Francesa, tenemos cosas capitales que decir: sustituir progresivamente la idea de estado soberano por la de estado responsable.

Declaraciones recogidas por
Pauline Sain
y
Stéphane Louhaur

1. El Sacro Imperio Germánico existió de 862 a 1806. Su territorio correspondía a Alemania, Austria, Suiza, el norte de Italia, Bohemia y una parte del este de la Francia actual.
2. Durante la Revolución Francesa, republicanos partidarios de una democracia con poderes centralizados.
3. Véase
el artículo de Mireille Delmas-Marty sobre la justicia internacional.

Selección bibliográfica

Un monde sans souveraineté, de Bertrand Badie, col. Espace politique, ed. Fayard, París, 1999.
Les mutations de l'Etat-nation en Europe à l'aube du XXIe siècle, col. Sciences et techniques de la démocratie, ed. Consejo de Europa, Estrasburgo, 1999.
La mondialisation, de Olivier Dollfus, col. La bibliothèque du citoyen, ed. Presses de Sciences politiques, París, 1997.
La souveraineté à l'épreuve de la mondialisation, de Elie Cohen, ed. Fayard, París, 1996.
La greffe de l'Etat, dir. por Jean-François Bayard, ed. Karthala, París, 1996.
La fin des territoires, de Bertrand Badie, ed. Fayard, París, 1995.
L'espace monde, de Oliver Dollfus, ed. Economica, París, 1994.

Oficios del saber y del trabajo. Entrevista André Gorz


ENTREVISTA CON ANDRE GORZ

MICHEL ZLOTOWSKI
Oficios del saber y del trabajo

EL PENSADOR FRANCES EXPONE LOS EJES DE SU NUEVO LIBRO, "MISERIAS DEL PRESENTE, RIQUEZA DE LO POSIBLE": EL ROL DEL CONOCIMIENTO EN LA ECONOMIA Y EL FIN DEL TRABAJO ASALARIADO COMO BASE DE LA IDENTIDAD SOCIAL.

El escritor André Gorz, especialista en la problemática del trabajo y teórico en ecología política, no vive en París desde hace quince años. Para entrevistarlo, primero hay que encontrar en el mapa el pueblito que eligió para retirarse. Una hora y media de autopista y después una hora de rutas cada vez más angostas. Tenemos una dirección pero las calles del pueblo no tienen nombre. En el frío penetrante de diciembre, dos ancianos charlan frente al portón de una quinta grande. Nos detenemos para preguntarles: "¿Dónde queda la casa del señor Gorz? ¿Gorz? ­Mire, es imposible conocer a todo el mundo!", nos contestan. Más adelante, una señora muy sonriente nos responde: "Ah, ¿ustedes son los periodistas de París? ­Les mostraré dónde es!".

Nos conduce unos metros más lejos, en dirección al campo, hasta una casa sólida de ladrillos rojos. André Gorz y su mujer, Dorine, nos reciben en la biblioteca de la planta baja, una habitación amueblada en forma espartana: dos sillones sin estilo, una mesa redonda y cuatro sillas rectas, un televisor. Libros, diarios, revistas. En la pared, no hay cuadros, no hay colores. Sólo una foto en blanco y negro de un paisaje mediterráneo.

Gorz nació en Viena, tiene 75 años y es muy flaco, casi seco. Sus gestos son precisos, pero su voz es sorda, como gastada.

-¿Hasta qué edad vivió en Austria? -Viví en Viena hasta 1939. Tenía quince años y mi madre me puso en un internado en Suiza. Allí pasé la época de la guerra. Después estudié ingeniería química, profesión que nunca ejercí. Paralelamente, estudiaba psicología y filosofía. Hice algunos cursos de filosofía en la universidad durante un semestre. Me pareció tan grotesco que me burlaba públicamente de los profesores. Nunca volví.

-Siendo germano-hablante, eligió vivir en una ciudad de lengua francesa, Lausana. ¿Por qué? -En la escuela secundaria había decidido romper con todo lo que era germano. Fui despojado de lo que habría podido ser mi país. Mi padre, que era judío, fue expropiado. Lo echaron de su departamento. Como ya era muy anciano, no lo deportaron. Mi madre era antisemita, como toda su familia. Yo había nacido bastardo, en una condición en que no era ni alemán, ni austríaco, ni católico, ni judío, aunque había sido bautizado. Por lo tanto, me pareció que tenía la posibilidad de estar al margen de cualquier identidad y ser libre de elegir la que pudiera convenirme. Después de la derrota de Francia en 1940, decidí ser francés, pertenecer al pueblo vencido por lo que consideraba la barbarie germana. Como vencido, podía identificarme con los vencidos. Desde entonces, no practiqué el alemán por 44 años.

-¿Qué lo impulsó a reconciliarse con él? -En 1984, la escuela de sindicatos alemanes me envió un micro con sus estudiantes a raíz de un libro que yo había publicado en 1980 y que había sido muy debatido y hasta pirateado, Adiós al proletariado. En Francia, a causa del mismo libro, el secretario general del sindicato CFDT (Confederación Francesa Democrática del Trabajo), donde yo había sido uno de los intelectuales orgánicos, me dedicó un largo artículo en la primera plana de Le Monde para romper conmigo. Fue la respuesta francesa. La respuesta alemana fue enviarme estudiantes para debatir conmigo. Me pareció muy interesante, fantástico. Fue así como reanudé contactos con Alemania.

-¿Qué tenía de virulento el libro? -Anticipó en gran medida lo que ha pasado hasta el momento. Marcaba una ruptura con la religión marxista del proletariado, que era el fondo mismo del maoísmo y el stalinismo. El maoísmo francés tenía un fondo profundamente cristiano: deificaba al proletariado como redentor de la humanidad. Se suponía que los proletarios no tenían nada, ni siquiera patria, que eran excluidos de la sociedad y por lo tanto los únicos capaces de asumir su redención, moral y política. Al mostrar que ese pensamiento, esa religión, no tenía consistencia, yo había llegado a conclusiones en las que decía que, dada la forma en que se desarrolla el capitalismo, el estrato que podía alimentar un movimiento de superación de esta sociedad era la no-clase de los neo-proletarios posindustriales. Ese neo-proletariado posindustrial lo tenemos ahora. Y a él apuestan las personas con las que discuto en mi último libro Miserias del Presente. Riqueza de lo Posible.

-Volvamos a Suiza en 1945. Termina la guerra. ¿Qué hace? -Trabajitos, doy clases de inglés. En Lausana, conozco a una chica inglesa, Dorine, que se convierte en mi mujer en 1949. En 1941 descubro a Jean-Paul Sartre. Fue en Italia, en Génova, adonde había ido a ver a mi madre. En la vidriera de una librería descubrí obras en francés de Sartre. Eran La náusea y El muro. De él no conocía más que obras de filosofía. Ver obras de ficción de un filósofo, me pareció interesante. Las compré, las leí, las releí, me parecieron fantásticas. Era exactamente lo que yo podía sentir, lo que podía gustarme, lo que podía seducirme intelectualmente. En 1943, apareció El ser y la nada. Ensayo de ontología fenomenológica. Siempre me había interesado la fenomenología. La estudié durante tres meses. La asimilé totalmente. Fui, creo, el primer sartriano convencido e incondicional. Cuando en 1946 Sartre vino a Lausana, lo conocí. Volví a verlo en Ginebra donde estaba con Simone de Beauvoir. Para mí, poder ir a París era poder ir adonde estaba Sartre. Me encontré con él en París y terminé lo que en ese entonces era la continuación de El ser y la nada, la continuación que él mismo nunca había escrito. Yo era un absoluto desconocido, mi libro tenía 600 o 700 páginas. Esperaba que él me ayudara a publicarlo. Apareció recién veinte años más tarde con el título Fundamentos para una moral. Mientras tanto, me lancé a hacer otra cosa, la aplicación del método que había elaborado: un método de auto-análisis, de conversión, de transformación de uno mismo que me había aplicado a mí mismo y que publiqué con el título El traidor, para el cual me hizo un prefacio de 40 páginas. Eso fue en 1958. Esa es otra razón de esta identificación con Francia: fue para identificarme con el autor francés que en ese momento era más odiado.

-¿Por qué se unió al movimiento sindical en Francia? -Naturalmente, yo era revolucionario. Estaba en contra de esa sociedad de mierda que me rodeaba, contra la represión, contra una burguesía francesa que sigue siendo algo espantoso; históricamente, la burguesía francesa siempre fue de las más feas, o sea, convencida de que el país le pertenece por derecho y que quien quiera despojarla de su poder total sobre la economía, la sociedad, la cultura francesa, es un enemigo que hay que destruir. Después de 1958 escribí libros que tenían una orientación política. El primero fue Historia y enajenación, que era una explicación muy crítica hacia el marxismo. El segundo Estrategia obrera y neocapitalismo fue una obra de referencia en el movimiento sindical europeo. El primero, Historia y enajenación, que contenía elementos de una teoría de la alienación, fue traducido en México en 1959 y se sigue enseñando en la Facultad de Sociología y Economía de la Universidad de México.

-Uno de los temas recurrentes en sus obras, es la desaparición de la noción de trabajo como valor. Usted dice que eso es bueno. -Potencialmente.

-Para los que buscan trabajo, resulta difícil comprender esa desaparición. ¿Cómo se les explica que el trabajo no es tan importante? -No es la manera acertada de abordar la cuestión. Lo que está en vías de desaparición es el trabajo asalariado a nivel de tiempo completo y garantía de larga duración. Eso es un hecho. Ya hemos avanzado mucho en esa abolición del trabajo-empleo. No digo del trabajo en sentido filosófico, en el sentido de transformación del medio ambiente, de realización de uno mismo, de producción de cosas con la mano y la cabeza. Eso existirá siempre.

-¿Nos convertiremos todos en trabajadores temporarios? -El trabajo asalariado está en vías de desaparición como base principal para construir la propia vida, una identidad social, un futuro personal. Pero tomar conciencia de este hecho tiene un alcance esencialmente subversivo, pues mientras a la gente se le diga: su trabajo es la base de la vida, es el fundamento de la sociedad, es el principio de la cohesión social, no hay más sociedad posible que ésa, con lo cual la gente se vuelve psicológica, política y socialmente dependiente del empleo. Por lo tanto, se fuerza a los individuos a tratar de conseguir a toda costa uno de esos empleos cada vez menos frecuentes. Y cuanto más lo hacen, mayor poder ganan los empleadores sobre ellos. El discurso sobre el carácter central del trabajo, sobre la perpetuidad de la sociedad laboral, de la sociedad salarial, tiene una función de estrategia de poder de parte de la burguesía, del capital y de los empleadores.

-Usted afirma que la disminución constante, en términos reales, de los ingresos del trabajo para los empleados convive con el acaparamiento de las riquezas derivadas del trabajo por parte de un 1% de la población. -Es lo que ocurre en los EE.UU.. En los últimos quince o veinte años, los frutos del crecimiento fueron aprovechados en un 99% por un 1% de la población estadounidense. Habría que pensar cómo nosotros, la población, los trabajadores virtualmente desocupados o precarios, podemos apoderarnos del proceso y volverlo a nuestro favor en vez de dejar que se desarrolle a favor del crecimiento fantástico de la potencia del capital sobre la vida de todos. Esa es la cuestión. La naturaleza del trabajo cambió totalmente al mismo tiempo que las relaciones de producción en la sociedad. La naturaleza del capital cambió profundamente. Todos, incluidos los empleadores, coinciden en que dentro del proceso de producción, el factor más importante es el saber. Hasta tal punto que una bibliografía empresarial explica que el capital fijo determinante para la productividad empresarial es el capital humano.

-Sólo que, como usted señala, ese saber evoluciona tan rápido que se devalúa en un santiamén. -Espere, espere. Ese capital saber no tiene propiedad privada posible. Decir que el capital fijo es principalmente el capital humano, el capital saber, significa decir que los verdaderos dueños de la riqueza de la empresa son los que tienen el saber, pero no el capital materia, el capital maquinaria. Según la lógica de la evolución actual, de la revolución de la información, hay una desmaterialización cada vez más rápida del capital. También se da, forzosamente, por parte de los dueños del capital material, los que hasta ahora se denominaban capitalistas, un intento de captar para ellos ese capital saber que no es susceptible de apropiación privada.

-¿Cómo? -La mejor manera de captarlo, es recortarlo en franjas y mantener a los que actualmente tienen una parte de ese capital- saber en una dependencia, recortando ese saber en rodajas e impidiéndoles renovarlo tan rápido como para que se vuelva obsoleto. Normalmente, si miramos la economía de la información, la economía inmaterial desde el punto de vista de su totalidad, la prioridad debería ser permitir que todos adquieran el máximo de capacidades intelectuales, idiomáticas, comunicativas, de relación; poner a todos en condiciones de renovar y asimilar permanentemente aspectos cada vez más amplios, cada vez más cambiantes del saber que se desarrolla. Es el discurso de macroeconomía de los que desarrollan softwares para molestar a Microsoft. Pero en la práctica es distinto. Lo que se dice es: el trabajo inmaterial, por inmaterial que sea, debe quedar bajo la dependencia, bajo el control de los propietarios de la maquinaria productiva para que el sistema pueda seguir funcionando como lo ha hecho hasta ahora. Ese es el desafío cultural central de la sociedad actual.

-¿El ingreso debe ser en función del trabajo aportado o en función de la riqueza producida por la totalidad del trabajo? -Habría que ponerse de acuerdo en cuanto al sentido de la palabra trabajo. Ya no hay ninguna correlación entre una cantidad mensurable de trabajo y un volumen de riqueza producido. Sobre todo porque las principales riquezas son riquezas de saber y conocimiento. Usted puede intercambiar y producir todo el conocimiento que quiera, no le cuesta nada.

-Pero eso que es válido en el mundo posindustrial, ¿es válido también en los países en vías de desarrollo? -No, hay mucho para hacer, pero toda la riqueza y todos los medios de producción, las herramientas de trabajo, son captados por una oligarquía. Ese es el problema. Lo vemos en la Argentina y México. La industrialización, que creaba empleo tomando a los de la tierra y llevándolos hacia las industrias de la ciudad ya no existe. Las fábricas que los estadounidenses implantaron en México, la Argentina y Brasil son más automatizadas e informatizadas que las de los EE.UU.

-¿Por qué? -Porque en los EE.UU. todavía hay sindicatos y una mano de obra calificada que puede mantener normas de calidad sin esclavizarse a máquinas automáticas. Ocurre menos en América latina donde esa mano de obra calificada todavía no existe. Como los estodounidenses no tienen ningún deseo de formarla porque podría sindicarse, toman mano de obra no calificada y le suman máquinas más programadas para tener la misma calidad.

-Entonces, ¿qué les dice usted a los indígenas, por ejemplo? ¿No vayan a la ciudad? -Lo que hay que decirles ya lo saben perfectamente: el futuro no pertenece a la industria del pasado sino al desarrollo de la economía popular. Gente que recicla material mecánico e informático descartado y es capaz de fabricar máquinas-herramienta, máquinas con programas informáticos, con viejo material recuperado. Lo esencial de la economía, en América latina y en Africa, no es la economía visible sino la que se basa en la autoproducción y el intercambio. Esa autoproducción, es la que tiene más futuro.

-Se le podría objetar que para que eso funcione hay que partir de la base de que la gente tiene la formación necesaria para poder hacerse cargo de sí misma. -Tiene muchísimos ejemplos en los informes de la PNUD, el programa de Naciones Unidas para el desarrollo. Cooperativas informales de autoproducción, en China, Japón, y sobre todo en los estados más pobres de India. Allí, se basan en la asociación cooperativa de habitantes de pueblos, contra el terrateniente y el usurero. La misma gente construye para sí misma: cañerías de agua, trabajos sanitarios, digestor de desechos para hacer metano. El futuro de esas cooperativas es brillante, sobre todo porque la informatización permite conseguir a bajo precio talleres flexibles, máquinas-herramienta programables, que fabrican lo que usted les pide que fabriquen, sin demasiados esfuerzos humanos. Simplemente con materia gris. Es la idea que desarrolla Frithjof Bergamnn bajo el nombre de "High-tech self-providing", autoproducción con apoyo en las tecnologías avanzadas. Según él, se puede cubrir 70 u 80% de las necesidades de una población local con dos días de trabajo por semana, gracias al material disponible actualmente. El material que estará disponible en diez años tendrá un rendimiento aún mejor.

-¿Cómo se concilian la economía basada en grupos y la superestructura de un Estado? -Es el problema esencial de la democracia, un arbitraje entre las autonomías de base y un poder heterónomo, el poder con reglas propias, que son reglas del conjunto, que no son las de determinadas personas en particular. Por eso el Estado es universal y al mismo tiempo es abstracto. No podemos prescindir de él. La política es la perpetua dialéctica conflictiva entre la aspiración de la base a la autonomía y la aspiración de la cúpula a la universalidad.

-Entonces, esa riqueza de lo posible, ¿es algo inmediato? -No. Hay cosas que son posibles de inmediato. Sobre todo lo que yo llamo el éxodo, o sea, ser conscientes del hecho de que empieza a ser posible una sociedad al lado, por debajo, por encima de la que deja de existir. No es que deje de existir, pero ya nadie encuentra el camino en ella. Ya nadie tiene su lugar. Para tener un lugar, hoy, hay que ubicarse afuera.


Tomado del Clarin Digital. Domingo 21 de febrero de 1999. Traducción de Cristina Sardoy.